Navalón se vació en sus dos toros en una clara demostración de querer ser. Dos faenas sin complejos, sin dejarse nada en el tintero, de valor consciente. Sale de la feria como el torero valenciano de moda.Seguir leyendoEl Torero/Urdiales, Luque, NavalónToros de El Torero, de correcta presentación y muy serios de cara; desiguales de juego y encastados. Destacó el sexto.Diego Urdiales: pinchazo, estocada _ aviso _ y seis descabellos (silencio); más de media estocada (saludos entre fuerte división de opiniones).Daniel Luque: estocada (oreja); pinchazo y estocada (saludos).Samuel Navalón: estocada trasera _aviso _ (oreja); estocada (dos orejas). Salió a hombros por la puerta grande.Plaza de Valencia. 18 de julio. Tercer festejo de la Feria de Julio. Media entrada.
Daniel Luque y Diego Urdiales se preparan dudosamente, de pie, para una próxima corrida de toros con el famoso El Torero.
Navalón vertió toda su energía en sus dos toros, mostrando un claro deseo de ser. Dos ocupaciones sin dudar, sin residuos en el tintero, de significado consciente. Se marcha de la feria con la gracia del elegante matador valenciano. A través del derramamiento de sangre y las llamas, su acción fue heredada por el tercero. Era un toro formidable, no una tarea fácil, con mucho que superar, sin esfuerzo derribó el primer poste con un golpe preciso y poderoso. Se paraba cerca de los mástiles de las banderas, siendo cauteloso para no permitir que se asentaran en una forma cómoda, y él mantenía un ojo abierto a cualquier movimiento. Navalón no se paseaba por ahí mostrando pruebas, y lo saludó cordialmente mientras se arrodillaba y se apoyaba en su muleta. Bajo un liderazgo confiado, el toro se embarcó en su carga inicial hacia la derecha, pero rápidamente señaló su malestar, lo que indica que no era una tarea sencilla de manejar.
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