Como en una epidemia silenciosa, a falta de comercio tradicional, en muchos de los locales comerciales de las grandes ciudades se están habilitando viviendas para vecinos o para uso turístico. En cualquier caso, el fin de las tiendas de toda la vida —provocado por plataformas digitales como Amazon, la subida de los alquileres o la absorción del mercado por las grandes cadenas— hace que la ciudad luzca menos ciudad, menos tejida, más solitaria. Una ciudad sin escaparates. Porque esas “cintas de cristal” han sido cruciales en la configuración de la urbe y han mantenido la economía en su eterno giro: la sociedad moderna se puede comprender a través de sus escaparates. Seguir leyendo
En ‘Escaparate’ (Páginas de Espuma) el ensayista Iñaki Gómez Álvarez analiza cómo, desde el siglo XIX, estos espacios han servido para transmitir los valores de la sociedad moderna y capitalista
Como en una epidemia silenciosa, a falta de comercio tradicional, en muchos de los locales comerciales de las grandes ciudades se están habilitando viviendas para vecinos o para uso turístico. En cualquier caso, el fin de las tiendas de toda la vida —provocado por plataformas digitales como Amazon, la subida de los alquileres o la absorción del mercado por las grandes cadenas— hace que la ciudad luzca menos ciudad, menos tejida, más solitaria. Una ciudad sin escaparates. Porque esas “cintas de cristal” han sido cruciales en la configuración de la urbe y han mantenido la economía en su eterno giro: la sociedad moderna se puede comprender a través de sus escaparates. Más informaciónEn Escaparate. Pedagogía de la modernidad (Páginas de Espuma, XVII Premio Málaga de Ensayo ‘José María González Ruiz’), un libro de diversidad arborescente, lleno de referencias y trayectoria rizomática, el ensayista Iñaki Gómez Álvarez (Madrid, 1968) ha analizado la figura del escaparate urbano, su relación con el arte y con la ciudad: los escaparates despliegan la modernidad y por ello aparecen en la obra de los modernos, como Walter Benjamin, Pablo Picasso, Charles Baudelaire, Walt Whitman o Edgar Allan Poe. Y muy especialmente los analiza en relación con la educación de los niños, porque los escaparates han sido, desde finales del XIX (época de los flâneurs), fundamentales para la transmisión de la cultura y los valores occidentales de generación en generación. “El niño tiene un lugar diferente en la ciudad, por su altura, por su capacidad de observación, y la pedagogía muchas veces viene por la parte involuntaria”, dice el autor por teléfono, citando también otro ensayo, El niño en la ciudad, del anarquista Colin Ward, donde se relatan las luchas por el espacio urbano entre las pandillas de niños y los adultos. Los pequeños, ahora ya retirados de las calles, van perdiendo. Pero los escaparates siempre fueron, y siguen siendo, un punto atractor de los paseos de estos flâneurs bajitos (y, como se pretende, del de los adultos). Un niño absorto en la contemplación del escaparate de una pastelería o de una juguetería es una imagen clásica. Pronto, sacrificados en el altar del dios tecnológico, estarán absortos ante el scroll infinito de las redes sociales. El “chupete digital”, como lo llama Gómez Álvarez (y el psicólogo Jonathan Haidt). El ensayista Iñaki Gómez Álvarez, autor de ‘Escaparates. Pedagogía de la modernidad’ (Páginas de Espuma).cedida por la editorialLos escaparates son como enciclopedias abiertas de par en par, como exposiciones involuntarias, en ocasiones han sido un vehículo para la propaganda política; en definitiva, una ventana al mundo que precedió a las hoy ubicuas pantallas. “Al final, un smartphone es como un escaparate pequeñito que nos metemos en el bolsillo y que nos reclama constantemente”, dice el ensayista. “En realidad, las nuevas formas de consumo digital se mu
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