El k-pop, nacido en los noventa como un género estrictamente coreano, se ha expandido hasta convertirse en un fenómeno mundial. En la última década hemos visto cómo los grupos BTS y Blackpink —y sus solistas por separado— han roto récords en YouTube y han colaborado con estrellas occidentales como Coldplay o Rosalía. Para comprender mejor semejante auge, el público hispano dispone ahora de K-Pop Idols. Cómo se fabrica un género global, un ensayo publicado originalmente en 2019 y escrito por el periodista Hark Joon Lee y el académico Dal Yong Lin. En la introducción, los autores afirman que las páginas que nos esperan “combinan de forma única la teoría y la práctica” y ofrecen “una mirada fascinante” sobre el tema. Tales promesas, sin embargo, no tardan en esfumarse como lágrimas en la lluvia. Seguir leyendo
El k-pop, nacido en los noventa como un género estrictamente coreano, se ha expandido hasta convertirse en un fenómeno mundial. En la última década hemos visto cómo los grupos BTS y Blackpink —y sus solistas por separado— han roto récords en YouTube y han colaborado con estrellas occidentales como Coldplay o Rosalía. Para comprender mejor semejante auge, el público hispano dispone ahora de K-Pop Idols. Cómo se fabrica un género global, un ensayo publicado originalmente en 2019 y escrito por el periodista Hark Joon Lee y el académico Dal Yong Lin. En la introducción, los autores afirman que las páginas que nos esperan “combinan de forma única la teoría y la práctica” y ofrecen “una mirada fascinante” sobre el tema. Tales promesas, sin embargo, no tardan en esfumarse como lágrimas en la lluvia. Seguir leyendo
crítica literariaCríticaGénero de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materiaPese a sus limitaciones formales, ‘K-Pop Idols’, un ensayo del periodista Hark Joon Lee y el académico Dal Yong Lin, enseña la realidad sombría que se esconde tras el luminoso género musical coreanoEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.Las componentes de Blackpink Lisa, Jennie, Jisoo y Rosé, en un concierto del grupo en Los Ángeles, en 2022.Christopher Polk (PENSKE / GETTY IMAGES)Hans LagunaEl k-pop, nacido en los noventa como un género estrictamente coreano, se ha expandido hasta convertirse en un fenómeno mundial. En la última década hemos visto cómo los grupos BTS y Blackpink —y sus solistas por separado— han roto récords en YouTube y han colaborado con estrellas occidentales como Coldplay o Rosalía. Para comprender mejor semejante auge, el público hispano dispone ahora de K-Pop Idols. Cómo se fabrica un género global, un ensayo publicado originalmente en 2019 y escrito por el periodista Hark Joon Lee y el académico Dal Yong Lin. En la introducción, los autores afirman que las páginas que nos esperan “combinan de forma única la teoría y la práctica” y ofrecen “una mirada fascinante” sobre el tema. Tales promesas, sin embargo, no tardan en esfumarse como lágrimas en la lluvia.La primera parte del ensayo brinda una contextualización general del fenómeno que, si bien aporta información útil, se queda corta y resulta superficial. La panorámica fracasa además en su intento de proporcionar un marco conceptual con el que analizar el k-pop, pues se sirve de referencias teóricas poco esclarecedoras y casi siempre metidas con calzador. Por no hablar de su prosa, llena de repeticiones y con un estilo más propio de un informe de la Confederación Hidrográfica del Duero.Gawon, Narin, Sooin, Anna y Ella, componentes del grupo Meovv, en Seúl en junio de este año. THE FACT / Imazins / Getty Images.En la segunda parte, el ensayo da un volantazo y se convierte en el diario personal de Hark Joon Lee. Aquí el periodista comparte sus experiencias durante el año en que, tras haberse infiltrado en una agencia, asistió al proceso de formación de 9MUSES, un grupo de aspirantes femeninas a idols. El cambio a la primera persona resulta refrescante, aunque el diario enseguida se atraganta: está trufado de reflexiones pueriles, diálogos intrascendentes y saltos temporales que parecen obra de Faulkner si le hubiera dado un ictus. La traducción, por su parte, tampoco rema a favor.Aun con sus limitaciones formales, Lee nos hace llegar un mensaje claro: el sistema de producción de estrellas de k-pop es un infierno. Su diario muestra cómo las jóvenes aspirantes, movidas por el anhelo de ser famosas, se someten a un régimen de presión y control
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