El tiempo pasa, pero Rigoberta Bandini no cede y sigue con su ritual. A la altura de la penúltima canción del concierto de anoche, la celebérrima Ay mamá, y cuando entonó aquello de “no sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas”, la cantante desabrochó su vestido palabra de honor y mostró sus pechos desnudos, ese modo de mostrar rabia por una sociedad patriarcal y orgullo infinito por ser mujer luchadora. Funcionó como el momento más vibrante de un recital al que le costó coger ritmo, pero cuando lo consiguió ya fue una línea ascendente imparable.. Seguir leyendo
La cantante, que repite hoy y mañana en Madrid, levanta al público cuando recurre a clásicos como ‘Perra’, ‘Ay mamá’ o ‘Too Many Drugs’
El tiempo pasa, pero Rigoberta Bandini no cede y sigue con su ritual. A la altura de la penúltima canción del concierto de anoche, la celebérrima Ay mamá, y cuando entonó aquello de “no sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas”, la cantante desabrochó su vestido palabra de honor y mostró sus pechos desnudos, ese modo de mostrar rabia por una sociedad patriarcal y orgullo infinito por ser mujer luchadora. Funcionó como el momento más vibrante de un recital al que le costó coger ritmo, pero cuando lo consiguió ya fue una línea ascendente imparable.. Seguir leyendo
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