Las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en el Parque Arqueológico de Libisosa (Lezuza, Albacete) ―una ciudad íbero-romana donde se han realizado hallazgos espectaculares en los últimos 25 años― han sacado a la luz otra pieza excepcional, “el fragmento de una escultura antropomorfa de piedra caliza que había sido reutilizada para la construcción de un gran edificio de la colonia romana”, según anuncia la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha.. Seguir leyendo
La pieza encontrada en el yacimiento de Libisosa fue reutilizada por los romanos cuatro siglos después para levantar un muro del foro
Un arqueólogo con la cabeza hallada en Libisosa.Junta de Castilla-La Mancha. Las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en el Parque Arqueológico de Libisosa (Lezuza, Albacete) ―una ciudad íbero-romana donde se han realizado hallazgos espectaculares en los últimos 25 años― han sacado a la luz otra pieza excepcional, “el fragmento de una escultura antropomorfa de piedra caliza que había sido reutilizada para la construcción de un gran edificio de la colonia romana”, según anuncia la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha.. Se trata de una pieza que reproduce prácticamente a tamaño natural una cabeza humana y de la que se conservan ambos laterales y la parte posterior, aunque le falta el rostro. No obstante, es visible claramente un peinado trenzado, recogido en una coleta y tirabuzones laterales.. El peinado indica que podría tratarse de un hombre joven. “Se conocen muy pocos ejemplares de estas características en el mundo ibérico, sean de adscripción femenina (como en la necrópolis de El Cigarralejo, en Mula, Murcia), o masculina, como el del jinete de la necrópolis de Los Villares (Hoya Gonzalo, Albacete), el cual podría representar el paralelo más cercano. La cabeza de Libisosa era, por tanto, de una figura estante o de un jinete”, señala el comunicado.. La escultura (siglo V o IV a. C.) pudo formar parte de un monumento funerario oretano (pueblo íbero), cuyas piedras fueron reutilizadas para levantar el muro perimetral de un granero del foro romano erigido en época de Augusto.. Muro del foro donde se halló la cabeza íbera de Libisosa.Junta de Castilla-La Mancha.. “La escultura”, según los responsables del proyecto de excavación que dirige el arqueólogo Héctor Uroz, “nos habla de la existencia de arte íbero de primer nivel, en el marco de un lenguaje de autoexaltación aristocrática de tipo gentilicio en relación con una necrópolis ibérica antigua, cuyos restos, ya exentos del valor político-religioso original, habrían servido de cantera para los edificios de época romana”.. El proyecto Libisosa, está dirigido por la Universidad de Murcia en colaboración con investigadores de las universidades de Alicante, Valencia, Barcelona, Cádiz y Madrid.. Los oretanos ―nombre que le dieron los romanos a las poblaciones íberas que ocupaban parte de las actuales provincias de Albacete, Jaén y Ciudad Real― eligieron el cerro del Castillo, en Lezuza, para levantar su oppidum en el siglo V a.C. Lo conformaba un amplio entramado urbano con todo tipo de edificaciones, incluidos lugares donde se llevaban a cabo rituales que se pueden reconstruir con todo lujo de detalles gracias a la cantidad de objetos recuperados.. Pero Roma destruyó el oppidum en el I a. C. y sobre él acabaría erigiendo la colonia Libisosa Foroaugustana, que aparece mencionada por Plinio el Viejo. El yacimiento tiene 30 hectáreas, pero solo se ha excavado el 10%. En él, ademas de impresionantes construcciones, se han hallado desde conjuntos armamentísticos (cascos, flechas, cuchillos, umbos, pila, bocados de arreos o espuelas) a monedas, utensilios de cocina o ánforas.. Tras su destruccion durante las Guerras Sertorianas (82 al 72 a. C., los elementos que formaban parte de la vida diaria, además de cadáveres que también se han hallado, quedaron sobre el terreno. Por eso, cuando se habla de Libisosa, se la define como “la ciudad que quedó congelada en el tiempo”.
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