Atomizado Berlín, la ópera prima de la escritora Julia Kornberg (Buenos Aires, 30 años), recorrió un sinuoso camino antes de llegar este 2026 a las librerías de Argentina y de otros países de habla hispana. Nació en 2017 como un libro de cuentos, después mudó de piel para transformarse en una novela que vio la luz con el pequeño sello Club Hem y fue a partir de su traducción al inglés y la conquista del público estadounidense que ahora recupera su castellano rioplatense original con la edición de Anagrama. En los nueve años transcurridos desde entonces, el mundo en ruinas que retrata la distopía de Kornberg parece menos ficticio y más real. “Creo que era una apuesta fácil, porque si vos me decís cómo va a ser el futuro, yo te digo que va a haber una guerra, que nuestra vida va a ser un poco peor, las cosas van a ser un poco más caras y posiblemente vas a vivir en un lugar un poco más chiquito y tirado a menos”, dice en el café de Buenos Aires donde tiene lugar la entrevista con EL PAÍS.. Seguir leyendo
La autora de ‘Atomizado Berlín’ imagina el futuro de una generación a partir de la historia de tres hermanos que se desvían del rumbo marcado
Atomizado Berlín, la ópera prima de la escritora Julia Kornberg (Buenos Aires, 30 años), recorrió un sinuoso camino antes de llegar este 2026 a las librerías de Argentina y de otros países de habla hispana. Nació en 2017 como un libro de cuentos, después mudó de piel para transformarse en una novela que vio la luz con el pequeño sello Club Hem y fue a partir de su traducción al inglés y la conquista del público estadounidense que ahora recupera su castellano rioplatense original con la edición de Anagrama. En los nueve años transcurridos desde entonces, el mundo en ruinas que retrata la distopía de Kornberg parece menos ficticio y más real. “Creo que era una apuesta fácil, porque si vos me decís cómo va a ser el futuro, yo te digo que va a haber una guerra, que nuestra vida va a ser un poco peor, las cosas van a ser un poco más caras y posiblemente vas a vivir en un lugar un poco más chiquito y tirado a menos”, dice en el café de Buenos Aires donde tiene lugar la entrevista con EL PAÍS.. Kornberg está de visita en su ciudad natal. Después de estudiar en un colegio alemán, siempre pensó que en algún momento emigraría a ese país europeo, pero el deseo de rebelarse contra los planes paternos y una beca concedida por la Universidad de Princeton la llevaron, en cambio, a Nueva York. Kornberg se suma a la nutrida lista de autores argentinos que viven fuera del país, entre ellos: Samantha Schweblin, en Alemania; Ariadna Harwicz, en Francia; Pablo Maurette, en Italia; Mariana Enriquez, en Australia; Hernán Díaz, en Estados Unidos.. Pregunta. La idea de emigrar, como en su caso o en el de los hermanos Goldstein en la novela, está muy presente en Argentina. ¿Cuánto tiene de sueño y de pesadilla?. Respuesta. Yo no me quería ir, pero como a mí me gusta la literatura, y vivir de la literatura argentina es muy difícil, vivir en Estados Unidos fue la solución que encontré para poder dedicarle todo el tiempo posible. En los hermanos Goldstein, creo que la idea puede venir del presente en el que viven estos personajes, que hace que sea difícil que Buenos Aires los desafíe lo suficiente, tiene que ver más con un deseo, y también con la cuestión judía, de la diáspora, que está en el ADN de los hermanos y tiene que ver también con el título.. P. ¿Por qué?. R. Goldstein es un apellido judío alemán, y en mi cabeza los Goldstein son judíos alemanes. Entonces, Nina, al ir a Berlín, intenta regresar a otro momento de la historia familiar. En parte falla.. P. Al vivir fuera, ¿cómo es su relación literaria con Argentina?. R. Para mí la literatura argentina es un centro total. [Jorge Luis] Borges, el Martín Fierro, Copi… son referentes. Pero estando fuera y siendo judía, no me interesa escribir historias de gauchos. Siento que Borges, a las generaciones que vinieron después de él, nos dio la idea de que, al no tener una tradición gigantesca, como en España con El Quijote o en Italia con Dante, nos podemos relacionar con la literatura universal de una manera libre, juguetona e irreverente.. P. En la literatura argentina han aparecido bastantes distopías en los últimos años. ¿Qué le atrajo del género?. R. Creo que los argentinos somos muy proclives a la distopía posiblemente por la realidad que nos tocó vivir. En 2001 tenía cinco años y no me pasó nada porque mis papás son analistas y en Argentina, ser analista es medio recession proof (a prueba de recesiones), ¿no?, los ricos siempre van a necesitar que les laves la cabeza, pero sí fue un momento de mucha tensión en el país y desde que tengo conciencia política, las cosas solo se pusieron peor. Y ahora ni hablar. Entonces quedó esa idea de que el futuro no va a ser tanto un apocalipsis o gran estruendo sino un deterioro progresivo. Yo tenía 20 años, intentaba imaginar el futuro de mi generación y veía que mis amigos y yo, que queremos ser escritores, poetas, nos importaba la literatura en un mundo donde eso ya no es lo importante.. La autora de ‘Atomizado Berlín’ argentina en Buenos Aires.Mariana Eliano. P. ¿Qué es lo importante hoy?. R. No lo sé, algo que debe estar pasando en el celular.. P. El libro, escrito en 2017, anticipa un clima bélico que se ha vuelto mucho más real que entonces. ¿De dónde nació esa intuición?. R. Creo que tiene que ver con mi propio interés por la historia, por la segunda y la primera guerra mundial, y también que en ese momento estaba pensando mucho en la guerra de Israel de 2014, que fue la primera que vi de cerca y en la que me di cuenta que estaban pasando cosas siniestras. Pero creo que era una apuesta fácil porque si vos me decís cómo va a ser el futuro, yo te digo que va a haber una guerra, que nuestra vida va a ser un poco peor, las cosas van a ser un poco más caras y posiblemente vas a vivir en un lugar un poco más chiquito y tirado a menos.. P. Pero no siempre fue así. Hubo varias generaciones que vivieron mejor que las anteriores.. R. Eso no me tocó. Como nací en el 96 estoy en medio de los millennials y los zoomers y el mensaje siempre fue que vamos a vivir peor que nuestros padres, creo que hay un libro de una española que se llama así, Vivir peor que nuestros padres [de Azahara Palomeque]. Y en ese sentido imaginé el futuro de los Goldstein, que venían de un country (barrio cerrado), con padres adinerados, e iban a tener una vida más precaria.. **. La infancia y adolescencia de los protagonistas de Atomizado Berlín transcurre en el barrio privado más conocido de Argentina, Nordelta. Construido sobre un humedal de la planicie del delta del Paraná, unos 40 kilómetros al norte de Buenos Aires, se ha transformado en una ciudad con cerca de 45.000 residentes con poder adquisitivo alto. Hay vigilancia las 24 horas y nueve puntos de acceso en los que se registra cada entrada y salida. Los visitantes sólo pueden ingresar con autorización.. **. P. ¿Qué motivó la elección de Nordelta?. R. Cuando escribí la novela estaba estudiando mucha literatura argentina y pensando en el conflicto que hay entre el campo y la ciudad. Un día estaba yendo a la fiesta de una amiga que vive en Nordelta y me dije: qué bizarro esto. El debate entre campo y ciudad, Nordelta lo resolvió de una manera muy particular, porque es una ciudad en mitad del campo, donde tenés todos los aspectos de la ciudad sin ninguno de los escozores. Tenés hospital, shopping, cancha de golf, colegio, amigos, pero no hay gente pobre o si la hay son los que trabajan, las empleadas domésticas, el jardinero, el piletero… Me interesó esa respuesta que encontró una parte de la Argentina a la crisis de 2001, cuando los relatos sobre la ciudad eran que se había vuelto más tensa e insegura y Nordelta saca esas partes. Me interesó jugar con ese espacio que no está no quizás tan transitado por la literatura argentina.. Julia Kornberg.Mariana Eliano. P. Es cierto que no hay muchas novelas sobre los ricos argentinos.. R. Y es una pena, porque tenemos una clase aristocrática graciosísima. Mis papás atendían en ese momento en casa y yo siempre veía a los pacientes y después entre mis papás hablaban mucho de ellos. Entonces siento que desde muy chica mamé esa psiquis y me divertía jugar con ella en Atomizado.. P. ¿Cómo es su rutina a la hora de escribir?. R. Depende muchísimo. Cuando estoy muy metida en un proyecto, me despierto a las cinco de la mañana. Mi bebé se despierta a las seis y media o siete y en esas horas cuando todavía está dormido es cuando más escribo. Y después, el resto del día, cuando tengo la suerte de tener a la niñera o mi marido cuida a mi hijo, edito y hago crítica literaria.. P. En su trabajo como crítica literaria, ¿hay alguna tendencia que le llame la atención de la literatura latinoamericana?. R. Me gusta mucho este género que inauguró Benjamín Labatut, soy muy fanática, de una escritura sebaldiana a la que él le encuentra una vuelta nueva y moderna. Creo que la novela de Pablo Maurette [El contrabando ejemplar] también tiene mucho de eso y también me gusta cómo Álvaro Enrigue, que trabaja la novela histórica con una influencia sebaldiana pero más gaseosa, menos europea.. P. ¿Cómo es el vínculo entre el español y el inglés a la hora de escribir ficción?. R. Los borradores los escribo siempre en español, porque el español me da una libertad total, me permite explorar y jugar.. P. ¿Qué puede adelantar de su próxima novela, Las fiestas?. R. Va sobre una guerrilla latinoamericana en Nueva York y sale el año que viene.
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