Decía Unamuno que el hombre que se dedica a enamorar a las mujeres acaba por entontecerse porque se pasa la vida diciendo tonterías. Es dudosa la autoridad de Unamuno en este asunto, tratándose de un escritor que se entregó a engendrar a destajo a una numerosa prole regida por los más estrictos cánones de la misoginia provinciana. Siempre ha habido escritores galantes y enamoradizos, machistas y rijosos, si bien a la hora de escribir y de comportarse con las mujeres, cosas que hasta hace poco se decían y oían con toda normalidad, hoy te echan para atrás y algunos de aquellos requiebros formales suenan como escopetazos.. Seguir leyendo
Decía Unamuno que el hombre que se dedica a enamorar a las mujeres acaba por entontecerse porque se pasa la vida diciendo tonterías. Es dudosa la autoridad de Unamuno en este asunto, tratándose de un escritor que se entregó a engendrar a destajo a una numerosa prole regida por los más estrictos cánones de la misoginia provinciana. Siempre ha habido escritores galantes y enamoradizos, machistas y rijosos, si bien a la hora de escribir y de comportarse con las mujeres, cosas que hasta hace poco se decían y oían con toda normalidad, hoy te echan para atrás y algunos de aquellos requiebros formales suenan como escopetazos. Seguir leyendo
Decía Unamuno que el hombre que se dedica a enamorar a las mujeres acaba por entontecerse porque se pasa la vida diciendo tonterías. Es dudosa la autoridad de Unamuno en este asunto, tratándose de un escritor que se entregó a engendrar a destajo a una numerosa prole regida por los más estrictos cánones de la misoginia provinciana. Siempre ha habido escritores galantes y enamoradizos, machistas y rijosos, si bien a la hora de escribir y de comportarse con las mujeres, cosas que hasta hace poco se decían y oían con toda normalidad, hoy te echan para atrás y algunos de aquellos requiebros formales suenan como escopetazos.. Seguir leyendo
