¿Y si convertirse en vampiro resulta ser una forma de prolongar la magia de la vida en lugar de una condena? Esta es la pregunta que el dibujante Javi de Castro (León, 1990) plantea en su último trabajo, Encarna Viva (Astiberri). El leonés, que viene de firmar junto al escritor Martin Howard una adaptación al cómic del Tapiz de Bayeux publicada por el British Museum (que lo exhibirá en sus instalaciones hasta el verano de 2027), nos traslada ahora a un pequeño pueblo asturiano cuajado de secretos que se esconden detrás de puertas rojas, vampiras con profundas arrugas y empoderamiento más allá de la muerte.. No es la primera incursión del autor en el mundo rural español a través del género fantástico. También con Astiberri publicó, en 2021, Villanueva, un relato de folk horror situado en una remota aldea leonesa cuyas fiestas de carnaval incluyen verbena, comida popular y ominosas amenazas mortales. En conversación telefónica con el autor, aclara que la correlación entre ambos trabajos no ha sido premeditada: «Ha sido casualidad. Justo estaba haciendo una investigación para otro trabajo y visité algún pueblo de la zona. Suelo escribir sobre lo que tengo más cercano y ahora vivo en Asturias».. Esa proximidad de la que habla el artista es una piedra angular de sus cómics, aunque estén poblados por vampiras: «Creo que precisamente ambientarlas en España las hace diferentes, se alejan de todos esos relatos que vienen del mercado norteamericano. Me gusta incluir detalles visuales locales, expresiones… Es la sal de mis historias. Hemos visto cientos de historias de vampiros, pero no tantas donde se hable de comer sopas de ajo».. En Encarna viva, un escritor obtiene una beca para escribir un libro documental sobre una leyenda que todavía resuena en el pequeño (y ficticio) pueblo de Coroniego: niños desaparecidos y guaxas (ancianas chupadoras de sangre, pobladoras míticas del folclore asturiano) se entremezclan en medio de especulaciones, susurros, y medias verdades que terminarán por tomar forma en Encarna, una auténtica vampira que será la pieza central del misterio que rodea a Coroniego y que contará su historia al desconcertado investigador.. Es inevitable encontrar el eco de Entrevista con el vampiro, de Anne Rice, pero si allí el vampirismo era una maldición, aquí es una suerte de bendición: «Todos conocemos personas mayores, especialmente mujeres, que tras enviudar empiezan a aprovechar al máximo sus vidas, pero que tienen la muerte muy presente. Pensé que, quizá, para una persona mayor que se encuentra en esta situación, que incluso tiene que lidiar con una enfermedad, vivir una suerte de inmortalidad y prolongar ese nuevo momento vital, aunque sea en forma de vampira, no estaría nada mal».. La construcción del enigma y la dosificación de la información son dos de los puntos fuertes de la obra, algo a lo que De Castro está más que acostumbrado. Junto al escritor Modesto García lleva tres volúmenes publicados de la exitosa serie Crímenes ilustrados, donde plantean decenas de asesinatos que el lector debe resolver mientras analiza las pistas que esconden sus detalladas ilustraciones: «Me gustan mucho el misterio y el thriller, es una buena manera de enganchar al lector, pero los que plantea Modesto son realmente complicados, hay veces que los dibujo y no tengo ni idea de quién es el asesino. Pensándolo bien, sí, es probable que lo haya incorporado a mi trabajo sin ser consciente».. Y es que la legibilidad es otra de las características del trabajo del leonés. Su dibujo, cada vez más ágil e inmediato en un blanco y negro cristalino, se encuentra al servicio de las necesidades narrativas. Aunque en esta última obra el autor ha encontrado espacio para la experimentación, con unas páginas que ilustran los flashbacks que permiten ver los recuerdos de los personajes. Ver es el término más adecuado, puesto que son páginas mudas con una estructura unitaria en bitono rojo y negro que requieren un cierto esfuerzo: «Era una forma de probar algo diferente, de alguna forma son algo abstractas. Piden que el lector se pare y extraiga sus propias conclusiones, porque su lectura fluye en varios sentidos, el ojo puede seguir cualquier viñeta, incluso puede volver a ellas a medida que avanza la historia. Estoy muy contento con el resultado».. El cómic como disciplina artística y el arte como balón de oxígeno para la vida contemporánea. Las vampiras protagonistas de Encarna viva hacen teatro, tienen un club de lectura y disfrutan de tener tiempo para todo aquello que dejaron de lado durante sus vidas mortales: «Rocío, la chica del protagonista, es la pareja de un urbanita que tiene una idea muy clara de cómo tienen que ser las cosas. Y ella encuentra en esta comunidad de vampiras otra visión vital, una vida rural, artística, más tranquila y reposada que se aleja de esa visión terrible que ofrecía Villanueva». Tal vez no sea mala forma esa de pasar la eternidad, aunque haya que morder alguna que otra yugular de vez en cuando.. Astiberri. 208 páginas. 19 €. En librerías el 24 de septiembre
La Lectura // elmundo
Encarna viva (Astiberri) presenta a un entrañable elenco de señoras asturianas que beben sangre humana, fríen morcillas y acuden a clubes de lectura Leer
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