En el tiempo que se lee este artículo la canción More Than A Feeling sonará decenas de veces en las emisoras de rock clásico que se extienden por el mundo. Spotify informa de que el tema suma 1.194 millones de escuchas. Por medir el poderío de este clásico, decir que Nuevayol, de Bad Bunny, la supera, pero no por mucho: 1.453 millones. More Than A Feeling fue el tema estrella del primer disco de Boston (titulado parcamente Boston), publicado el 25 de agosto de 1976, hace medio siglo. Se mantuvo como el debut más vendido hasta que, once años después, llegó Appetite For Destruction (1987), de Guns N’ Roses. Boston emergió como un álbum-milagro elaborado pacientemente durante cinco años por un tipo complejo y enfermizamente perfeccionista llamado Tom Scholz, un ingeniero tecnológico graduado en la Universidad de Massachusetts que trabajaba en la empresa de material fotográfico Polaroid. Después de cumplir su jornada laboral, Scholz se encerraba en el sótano de su casa y, con un estudio casero, pergeñaba prácticamente en solitario y con una tecnología inventada por él uno de los discos más vendidos de la historia. “Siempre he sido un manitas, un constructor, un inventor”, ha dicho en varias ocasiones.. Seguir leyendo
Se cumplen 50 años del debut del grupo de Tom Scholz, que incluye el inmortal ‘More Than A Feeling’, un momento de fervor que no presagiaba las muertes prematuras y los problemas legales que vinieron luego
En el tiempo que se lee este artículo la canción More Than A Feeling sonará decenas de veces en las emisoras de rock clásico que se extienden por el mundo. Spotify informa de que el tema suma 1.194 millones de escuchas. Por medir el poderío de este clásico, decir que Nuevayol, de Bad Bunny, la supera, pero no por mucho: 1.453 millones. More Than A Feeling fue el tema estrella del primer disco de Boston (titulado parcamente Boston), publicado el 25 de agosto de 1976, hace medio siglo. Se mantuvo como el debut más vendido hasta que, once años después, llegó Appetite For Destruction (1987), de Guns N’ Roses. Boston emergió como un álbum-milagro elaborado pacientemente durante cinco años por un tipo complejo y enfermizamente perfeccionista llamado Tom Scholz, un ingeniero tecnológico graduado en la Universidad de Massachusetts que trabajaba en la empresa de material fotográfico Polaroid. Después de cumplir su jornada laboral, Scholz se encerraba en el sótano de su casa y, con un estudio casero, pergeñaba prácticamente en solitario y con una tecnología inventada por él uno de los discos más vendidos de la historia. “Siempre he sido un manitas, un constructor, un inventor”, ha dicho en varias ocasiones.. Scholz y sus Boston cosecharon un éxito abrumador, pero también una catarata de tragedias encabezada por el suicidio del cantante original del grupo, Brad Delp, y seguida por una larga lista de demandas de exmiembros del grupo. Esta es la historia…. Tom Scholz en 1977 en el estudio casero del sótano de su casa de Watertown, Massachusetts, donde elaboró las canciones de ‘Boston’. Ron Pownall Photography (Getty Images). Para situar la relevancia del debut de Boston recurrimos al británico Paul Elliott, uno de los críticos de rock más reputados, habitual de publicaciones como Classic Rock, Mojo o Kerrang! y autor de libros como 101 álbumes emblemáticos del rock, heavy metal y hard rock (Blume). “Solo un puñado de álbumes pueden describirse como el punto de partida de un nuevo género musical, y el debut de Boston es uno de ellos”, señala Elliott a EL PAÍS. “El género en cuestión es el AOR: siglas que a veces significan Album Oriented Rock (álbum orientado al rock) pero que, en el caso de Boston, se refieren más acertadamente a Adult Oriented Rock (rock orientado a adultos). En esencia, se trata de rock duro hecho para la radio, con sofisticación melódica, estribillos grandiosos y una voz solista excepcional. Boston llegó antes que los álbumes que lanzaron al estrellato a grupos como Journey, Foreigner o Toto, entre otros. Además, marcó la pauta a seguir para todos los demás. Pero pocas bandas han logrado igualarlo”.. El álbum también impactó en España, que se abría al rock fuerte un año después de la muerte del dictador. La carpeta de la edición española, con los títulos de las canciones traducidos, como se estilaba (Más que un sentimiento por More Than A Feeling; Paz espiritual por Peace of Mind), exhibía una pegatina bien visible donde se leía: “Grupo del año. Número 1 en USA. Disco de Platino. Disco más vendido del año. El mejor grupo del año”. Terminada la década, se colocó como el cuarto trabajo más vendido de los prolíficos y gloriosos musicalmente hablando años setenta. Los que estaban por encima les sonarán: The Wall (Pink Floyd), IV (Led Zeppelin) y Rumours (Fleetwood Mac).. La famosa portada de ‘Boston’: una nave espacial con forma de guitarra alejándose de la Tierra.. En la base de la evidente calidad del álbum surge un hombre obsesionado por una excelencia que le empujaba a consumir meses para registrar, por ejemplo, un solo de guitarra de 10 segundos. “Lo que me fascina del disco son los sonidos de guitarra”, señala por teléfono el escocés Andrew Taylor, líder del grupo Dropkick y otro apasionado de Boston, “especialmente las partes construidas a base de múltiples capas; la precisión de la interpretación y esas guitarras solistas saturadas son sensacionales. La mayoría de los solos incorporan armonías y son partes que se pueden incluso cantar: no parecen concebidos para lucirse ni para demostrar la destreza del guitarrista”.. “Era el Mike Oldfield del rock, un tipo que controlaba todo el proceso creativo, concebía la creación de forma obsesiva y trabajaba superponiendo capas de sonido. Ahora muchos músicos graban sus discos en estudios caseros montados en su habitación. Tom Scholz ya lo hizo en 1975. Escuchas hoy Boston y sigue sonando tremendo y nada anticuado”, analiza por teléfono el gallego Juan de Dios Martín, productor de Amaral, Deluxe o Barón Rojo y encargado de actualizar el sonido de La leyenda del tiempo, de Camarón.. Boston actuando en 1980. Desde la izquierda, Tom Scholz, Barry Goudreau (al fondo) y Brad Delp. BSR Entertainment (Gentle Look via Getty Images). Pero esta fijación por el detalle que derivó en una parsimoniosa forma de trabaja enfrentó a Scholz con la industria musical. A partir de 1971, Scholz, nacido en Toledo (Ohio) en 1947, comenzó a grabar sus canciones, a veces con la ayuda de Brad Delp. Scholz componía y tocaba todos los instrumentos y Delp cantaba con su registro de tenor. Durante cuatro años enviaron las canciones a las discográficas recibiendo la indiferencia por respuesta. Por fin, en 1975, Epic/CBS les firmó un contrato. Boston se lanzó en 1976 y obtuvo un éxito inmediato. Lo había conseguido. Scholz se despidió de su decente sueldo en Polaroid para dedicarse por completo a la música. Entonces, llegaron los problemas.. La discográfica pedía un disco para 1977 con el objetivo de aprovechar el impulso del debut. Scholz se negó a trabajar con esa celeridad, pero después de mucha presión, el segundo, Don’t Look Back,de inferior calidad al anterior,vio la luz en 1978. Vendió la mitad que el primero. El inconformista Scholz consideró que el álbum no estaba acabado y que le habían obligado a lanzarlo por evidentes motivos económicos. Entonces juró que nunca más se precipitaría. Tardó ocho años en publicar el siguiente (Third Stage, 1986), unos plazos inconcebibles para el negocio musical. La discográfica demandó a Scholz.. Boston en 1976, el año en el que se lanzó su debut. Desde la izquierda, Brad Delp, Tom Scholz, Sib Hashian (sentado), Fran Sheehan y Barry Goudreau.Ron Pownall Photography (Getty Images). Paul Elliott, que ha entrevistado a Scholz, analiza la personalidad del músico: “Es un personaje fascinante. Un hombre reflexivo, un perfeccionista, inteligente y encantador en el trato personal. Un verdadero artista. Imagino que debe ser muy difícil trabajar con él a nivel profesional; sus enfrentamientos con Walter Yetnikoff, el director ejecutivo de CBS (Epic), son prueba de ello. Siento una gran admiración por Scholz”. Boston perdió relevancia durante los ochenta y ya nunca volvió a primera línea. Scholz cambió la formación en varias ocasiones y se enzarzó en demandas con varios exmiembros, que a su juicio utilizaban el nombre del grupo para promocionarse. Un ejemplo de uno de los guitarristas, que aportó Scholz en el juicio: se presentaba así, “Barry Goudreau, de Boston”.. El varapalo más severo llegó en 2007. El 9 de marzo de aquel año, Brad Delp, cantante de Boston y compañero más fiel de Scholz, selló herméticamente el baño de su casa y encendió dos bolsas llenas de carbón. Murió de intoxicación por monóxido de carbono. Tenía 55 años y dejó una breve nota: “Soy un alma solitaria”. Tiempo después, el Boston Herald publicó una entrevista con la exesposa del cantante, Micki Delp, donde sugería que su exmarido se encontraba muy desmoralizado por cómo llevaba Scholz las riendas de Boston. No aportó ninguna prueba. Scholz demandó al periódico.. El ritmo flemático de Scholz ofrece un saldo exiguo en 50 años: solo seis discos, el último en 2013. El grupo, que se ha mantenido en carretera durante cinco décadas de forma intermitente, lleva sin actuar desde 2017. El 9 de marzo (mismo día que Brad Delp, ya es casualidad) de este 2026 murió, a los 60 años y a causa de un cáncer cerebral, Tommy DeCarlo, la voz de la banda desde 2007. Scholz, que cuenta 79 años y no concede entrevistas a no ser que sea en etapa de promoción, le despidió así en su página web: “Tommy era un gran cantante, pero a la vez un alma bondadosa a quien su hijo y muchos otros recuerdan como un hombre dulce que no merecía morir tan joven”.. No hay prevista ninguna reedición del disco de debut de Boston ni festejos para celebrar sus 50 años.. Tom Scholz en un actuación de Boston en el Hard Rock de Hollywood, en junio de 2014. Larry Marano (Getty Images). La letra de More Than A Feeling cuenta cómo la magia de la música puede evocar emociones del pasado. Un naíf y bonito mensaje al que ponemos un reto: cómo podríamos enfrentarnos hoy a la titánica misión de convencer a un joven para que deje de mirar TikTok y escuche la música de Boston. El crítico Paul Elliott responde: “Le pediría amablemente que me dedicara cinco minutos de su tiempo. Solo cinco minutos. Y le pondría una canción perfecta: More Than A Feeling. Es música rock en su expresión más hermosa y profunda. Ojalá algo de esta canción llegue a sus corazones y les haga olvidar los problemas del mundo durante esos cinco minutos”.
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