Cada vez que Bad Bunny interpretó EoO, de su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS (2024), durante su gira europea recientemente concluida, la música cesó antes del puente. Una multitud de individuos estaban en anticipación, y surgió un sonido mecánico, una voz que pronunciaba «Pe», pero se detuvo abruptamente. «Por favor… ¿Qué demonios…? Pe… «, se repetía más y más rápido a medida que aparecía en la pantalla la palabra que no había terminado de pronunciar: PERRO. Después de un breve período de inquietud, el audio finalmente parecía estar completo. Una oradora, acentuando el dialecto puertorriqueño, pronuncia la frase: «Oye, cuidado, no maltraten a mi mascota». La voz en cuestión es actualmente el foco de una batalla legal contra el cantante, buscando $16 millones en daños. Para más información, siga leyendo.
El artista podría ser multado con hasta 49 millones de euros por emplear voces duales en su música, una técnica frecuente en el género que normalmente no favorece a las artistas femeninas.
Cada vez que Bad Bunny cantó en directo EoO, de su disco DeBÍ TiRAR MáS FOToS (2024), en su recién acabada gira europea, la música se detuvo antes del puente. Miles de personas quedaban expectantes y un sonido irrumpía de forma robótica, una voz que decía “Pe“, pero se corta. ”Pe… Pe… Pe…“, se repetía cada vez más rápido mientras en la pantalla aparecía la palabra que no se termina de pronunciar: PERREO. Tras unos segundos de tensión, por fin, el audio sonaba completo. Una mujer que reclama: ”Mira, puñeta, no me quiten el perreo”, con acento boricua. Esa voz está hoy en el centro de una demanda contra el cantante por 16 millones de dólares (14 millones de euros).
Quien la pronuncia es Tainaly Serrano Rivera. Ella demandó a Benito Antonio Ocasio Martínez, nombre real de Bad Bunny, en enero, alegando falta de consentimiento para el uso de su voz en dos canciones: Solo de mí, del disco X 100pre (2018), donde se escucha la frase entera al final de la canción, yEoO, en la que aparece alrededor del primer minuto, aunque no se acaba de oír la palabra “perreo”. La grabación se utilizó “sin compensación, sin atribuirle su reconocimiento legal o derechos para las canciones, promociones, discos, conciertos en el mundo entero y plataformas sociales y musicales, televisión y radio, entre otras cosas”, según el documento presentado ante un tribunal de Puerto Rico.
Ella no es la primera en demandar a Bad Bunny por algo similar, pues este también se encuentra en una batalla legal con su exnovia, Carliz de la Cruz, por una grabación en la que ella dice: “Bad Bunny, baby“, y que el cantante utilizó al inicio de su carrera, cuando eran pareja. Por ejemplo, en Diles, uno de sus primeros éxitos, de enero de 2016, aparece el audioen los primeros segundos. En este caso, De la Cruz se queja de que también se utilizó en dos temas sin su consentimiento tras el fin de su relación: en el sencillo Pa’ Ti, que se publicó en diciembre de 2016,y la canción Dos mil 16, del disco Un Verano Sin Ti (2022). Por ello le reclama nada menos que 40 millones de dólares (35 millones de euros).
“Carliz nos llamó para revisar unos contratos que le habían hecho llegar de parte del sello de Puerto Rico Rimas Entertainment y de Bad Bunny para que cediera los derechos sobre su imagen”, explica Joanna Bocanegra Ocasio, una de las abogadas que maneja ambos casos. “Lo que pasa es que prácticamente enseguida, dos días después, ya había salido publicada la canción con su voz sin que se hubiese llegado a ningún acuerdo por escrito”.
Según la ley de imagen en Puerto Rico, el consentimiento debe darse por escrito y por un tiempo determinado, explica José Marxuach Fagot, otro de los abogados que defienden a Tainaly y a Carliz en sus demandas. Y si se quiere reclamar un uso incorrecto, el tribunal ha determinado que el tiempo límite no tiene que ver con la fecha de publicación de la obra, sino con el conocimiento de la persona afectada, es decir, la fecha en la que se entere de que su imagen, en esta circunstancia su voz, ha sido utilizada sin permiso. Desde ese momento, tiene un año para demandar.
En el caso de Carliz, la defensa de Bad Bunny sostiene que incluir su voz dentro de una canción no equivale a usar su imagen. Según ellos, una canción es una obra artística (aunque genere ingresos) y por eso alegan que la ley de imagen no debe aplicarse. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia de Puerto Rico admitió la demanda porque entiende que la grabación concreta de la voz podría tener protección y determinó en julio que existen suficientes indicios para seguir investigando, aunque acotando el caso solo a la canción Dos mil 16, pues al momento de presentar la demanda ya había vencido el plazo para reclamar por la canción Pa’ Ti. Ambos casos están a la espera de que empiecen los primeros pasos para determinar quién tiene razón.
Mientras tanto, los abogados de estas mujeres creen que hay mucho desconocimiento sobre el tema de los derechos de imagen en la industria de la música, y que hay quien se aprovecha de eso. “Por ejemplo, el hecho de que se haya dado un consentimiento en un momento determinado no hace que ese consentimiento sea perpetuo”, aclara Bocanegra. “Esa voz no se puede utilizar permanentemente, salvo que haya un contrato de cesión que así lo determine”. Y eso no ocurrió en ninguno de los dos casos.
Esa ambigüedad de no especificar por escrito para qué se van a utilizar las grabaciones que hacen las llamadas “vocales” —mujeres que graban frases cortas, a veces melódicas, en el reguetón— ha sido una práctica habitual desde el nacimiento del género. “Hay mucha juventud que ha caído en esa movida. Se les vendió un sueño, que iban a ser grandes. ¿Y quién se lucró? Yo, no”, dice Irenis Cruz, que fue conocida a principios de los 2000 por cantar varios éxitos junto a DJ Joe en la serie de discos Fatal Fantassy. Ella asegura que hay una canción de Bad Bunny en la que se puede escuchar su voz diciendo “¡Ay!” y otros monosílabos en tono sexy, grabados 20 años atrás sin haber firmado contrato que lo permita: “Usan mi voz, claro que sí. Pero a estas alturas de mi vida, no me importa”. Le gusta que sus nietos escuchen su voz cuando salen de fiesta, y aunque reconoce que nunca se le pagó lo que merecía, se aleja de la vía legal después de varias experiencias negativas.
Para evitar situaciones similares, otras artistas se han cuidado de firmar antes de grabar: “Yo siempre he sido solista, desde que esto era underground”, recuerda Glorimar Montalvo Castro, mejor conocida como Glory, que grabó junto a Daddy Yankee, Don Omar o Héctor y Tito en canciones como Gasolina, Dale Don Dale o Baila Morena. Es la voz de frases como “dame más gasolina”, “dale, papi, que estoy suelta como gabete” o “dale, moreno, que nos fuimos afuegote”, entre otras.

“Éramos súper pocas mujeres al principio. Es un género que está altamente dominado por varones. Y a mí me decían: ‘Ya viene esta con sus papeles’, cuando me veían con mis documentos para firmar. A veces esos comentarios también intimidan, incluso tienen la intención de intimidarte”. Pero aclara: “No estoy diciendo que eso sea lo que ha ocurrido en el caso de otras compañeras porque no lo sé. Sería bien interesante hacer una reunión y escuchar esas experiencias, porque yo cuando grabo digo: ‘Somos panas y todo, pero esto es negocio”. Glory ha mantenido su carrera hasta hoy, y aunque no tiene tanta fama como sus compañeros, es muy reconocida en la industria. Este año ha lanzado un EP con cinco canciones nuevas.
También es importante recordar que estas situaciones no ocurren solo en canciones de reguetón. Las demandas en cuanto a derechos y copyright son usuales en Estados Unidos, país que rige una parte sustancial del sistema jurídico de Puerto Rico. Cualquier género en el que haya un desequilibrio de poder entre los artistas famosos y los que están tratando de abrirse camino es susceptible a estos desencuentros. “Los nuevos a lo mejor piensan que pueden tener una gran oportunidad y no se asesoran legalmente”, añade la abogada Bocanegra.
Ella y Marxuach tampoco creen que solo les pase a las mujeres, pero sí admiten que desde que se hicieron públicas las demandas contra Bad Bunny han tenido que luchar contra una narrativa en la opinión pública: “Hay quien piensa que las motivaciones de ellas como mujeres son otras, en el caso particular de Caliz por ser exnovia. No creen que realmente quieran vindicar su derecho. Desde nuestra perspectiva, puede que Bad Bunny sea el artista más famoso del mundo, pero nuestro enfoque siempre ha sido no atacar ese aspecto del caso. Si utilizaron la imagen, la voz de las chicas, sin un consentimiento escrito, ellas tienen derecho a demandar”.
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