Puede que Isabel Peña (Zaragoza, 43 años) sea una de las guionistas españolas con mayor prestigio y mejor carrera: no solo ha coescrito junto al director Rodrigo Sorogoyen todos los largos y las series de este, sino que además ha estado detrás de películas como El llanto, de series como Apagón y La peste, y en el próximo festival de San Sebastián debutará como showrunner con la serie El castillo. Tiene el Goya por As bestas, el respeto de la industria del cine, mañana se estrena en salas españolas su última colaboración con Sorogoyen, El ser querido, que concursó en el pasado Cannes… Y, con todo, en sus respuestas hay muchos sonrojos, un constante quitarse importancia y enormes ganas palpables de pasar inadvertida, algo que imposibilita el éxito de su trabajo y su elevadísima estatura, más de 1,80 metros.. Seguir leyendo
La coescritora de la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, que se estrena en España este miércoles, presentará en el festival de San Sebastián la serie ‘El castillo’, su debut como ‘showrunner’
Puede que Isabel Peña (Zaragoza, 43 años) sea una de las guionistas españolas con mayor prestigio y mejor carrera: no solo ha coescrito junto al director Rodrigo Sorogoyen todos los largos y las series de este, sino que además ha estado detrás de películas como El llanto, de series como Apagón y La peste,y en el próximo festival de San Sebastián debutará como showrunner con la serie El castillo. Tiene el Goya por As bestas, el respeto de la industria del cine, mañana se estrena en salas españolas su última colaboración con Sorogoyen, El ser querido, que concursó en el pasado Cannes… Y, con todo, en sus respuestas hay muchos sonrojos, un constante quitarse importancia y enormes ganas palpables de pasar inadvertida, algo que imposibilita el éxito de su trabajo y su elevadísima estatura, más de 1,80 metros.. Peña es hija única de un matrimonio que inconscientemente dictaminó su futuro. “Mi padre es un cinéfilo absoluto. Y a mi madre le encanta el cine. Para mí, ver una película no era algo especial, sino lo cotidiano”. Su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por el VHS, primero, el DVD, después, los cines Buñuel y una revista, la que recibían mensualmente los suscriptores de Canal Plus: “Ponían las películas en orden alfabético y podías así elegir con tiempo y estar atenta a lo que programaban”.. Con todo, cuando alcanzó la universidad, afrontó otro camino. “Empecé a estudiar Periodismo, porque no sabía que me quería dedicar al cine. Supongo que sí estaría en algún lugar muy recóndito de mi cabeza, pero ni siquiera me atrevía a pronunciarlo. Periodismo fue una especie de pacto absurdo entre el Derecho que querían mis padres que yo estudiara y la carrera de letras que yo deseaba”, recuerda.. Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, en el rodaje de ‘El ser querido’.Manolo Pavón. Hasta que finalmente se matriculó en la ECAM, en la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid: “Mis padres me han apoyado siempre. Creo que ellos lo pasaron un poco mal porque la incertidumbre era enorme. De hecho, sigue aquí. Aunque ahora viva un momento muy bueno, la incertidumbre está ahí siempre”.. En la escuela se especializó en guion. Peña insiste: “De nuevo, surgió desde un lugar escondido, como si yo intuyera los pasos que tenía que dar, aunque nunca los verbalizara”. Sin referentes. “Producto de mi padre, amaba a William Wyler, Alfred Hitchcock, Fritz Lang… Después, con Canal Plus, descubrí a David Fincher y Jane Campion, llegué a la modernidad, empecé a entender que había guionistas y directores. De hecho, Campion era como una especie de oasis en el desierto total de falta de referentes femeninos, porque yo tampoco me había puesto a investigar. Y llegué a la Nouvelle Vague, y encontré a Agnès Varda y su Cleo de 5 a 7, otro oasis”. En aquella clase, había cuatro mujeres de 12 estudiantes. “Compartí pupitre con Sabina Urraca”, apunta. Y en esos pasillos se cruzó con Sorogoyen. El aludido puntualiza una anécdota contada por Peña: “Te habrá dicho que nos hicimos amigos yendo y viniendo del metro, que entonces no tenía una parada cerca de la ECAM. No, ya nos conocíamos de clase [risas]”.. Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, con el Goya a mejor guion original por ‘As bestas’ en la gala celebrada en Sevilla.José Manuel Vidal (EFE). Sorogoyen abandonó antes la ECAM, aunque siguió cruzándose con Peña por cines y bares de Malasaña. “Y un día [en 2008] me lo encontré en la calle y me avisó que en una productora buscaban una guionista mujer, una frase que luego he escuchado muchas otras veces, para la serie Impares”. La prueba, le contaron tiempo después, no le salió muy bien, pero Sorogoyen insistió en su talento. El director, que siempre ha coescrito con Peña sus largometrajes, asegura: “Isabel, aparte de una capacidad de trabajo muchísimo mayor que la mía, por lo menos en la fase de guion, posee una autoexigencia brutal, nunca se rinde. Y siempre ha aportado su sensibilidad, que es tan válida como la mía, pero que, al ser otra, la tengo muy en cuenta. Es una sensibilidad, una mirada muy interesante que se dirige a otras cosas. Evidentemente, hay otros guionistas buenísimos; sin embargo, no me interesa dónde fijan su mirada”.. Para trabajar, ambos hablan mucho. “Nos va el conversar, hablar, debatir, dudar, intentar convencer, tener discusiones, discusiones en el sentido de discutir un tema. Esto durante meses, incluso en algún caso un año, como El ser querido, que es el guion que más nos ha costado escribir”. En 2021 ya se juntaron un día a comer en Bilbao con Victoria Luengo, y le contaron la historia, con la actriz como hija. “Fantaseamos con que Javier Bardem encarnara a su padre”. En 2022, en el Cannes que se estrenó As bestas, se reunieron con el actor y le explicaron el proyecto: “Nos dijo que sí, que le interesaba, pero que, lógicamente, quería leer antes el guion”.. Javier Bardem y Victoria Luengo, en ‘El ser querido’.. ¿Por qué Peña siempre escribe en compañía? Vuelta a su sonrisa tímida: “Sé que existe la escritura individual porque la gente lo hace. Yo no sé cómo”. Y ahonda: “Es muy complicado tener como una visión compleja, que funcione de ritmos, de tempos… O sea, que cada secuencia cuente y no cuente lo que necesitamos. Y para ello, necesito, egoístamente, una persona a mi lado, conversando. Lo disfruto muchísimo. Luego sí, cuando ya están los temas y la estructura, la escaleta, en la pizarra, escribo en solitario. Cuando he acabado esa redacción, y mi compañero o mi compañera también ha finalizado su parte, el hecho de poder dar a leer a alguien que conoce tan bien la historia y que me conoce tan bien, que me va a dar las notas adecuadas y que yo pueda hacer lo mismo… Ese proceso de nutrirse constantemente me divierte y me hace mejor”.. La guionista se autodefine: “Escribir es equivocarte y dudar. Y yo soy una duda con piernas”. Y sobre su sufrimiento en el proceso, reflexiona: “Esta incertidumbre que te hace ser más exigente te va a llevar a un lugar mejor que si eres alguien que se queda satisfecha desde el principio, ¿sabes?”.. Peña suele redactar pensando en intérpretes en sus personajes: “Ayuda en los diálogos, aunque luego el reparto cambie”. Y desde hace un par de años verbaliza en charlas y entrevistas la importancia de los silencios en las películas, silencios que ya están en los libretos y que, aunque diga que jamás dirigirá, la convierten en cineasta: “En El ser querido hay muchos de esos silencios porque hay muchas miradas. Van de la mano. Esas miradas se construyen desde la confianza en los actores del director, que busca mejorar en el rodaje, y también en el montaje, con Alberto del Campo, que sigue buscando. En El ser querido, hay secuencias que Rodrigo y yo no habríamos escrito hace 10 años. Porque no teníamos la confianza en lo cinematográfico que supongo que nos da la experiencia que ahora acumulamos”.. Desde la izquierda, Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña, Javier Bardem y Victoria Luengo, en el rodaje de ‘El ser querido’.Manolo Pavón. Peña ya asiste a los rodajes, algo que hace años rehusaba porque se veía “como un pulpo en un garaje”. Ahora siente que aporta cosas en la filmación. En la serie El castillo, un thriller que ahonda en la prostitución en España, ha ido todos los días al plató, porque es la showrunner —palabra que ella nunca pronuncia en la entrevista— junto a Eduardo Villanueva. “Me ha gustado esa mezcla de guionista y productora ejecutiva, he encontrado un lugar fílmico y creador que me interesa mucho. Espero repetir más”. El proyecto se lo pasó Villanueva, socio de Sorogoyen en Caballo Films, cuando leyó El proxeneta, el libro de Mabel Lozano, porque entendió que Peña podía convertirlo en un producto audiovisual. Villanueva, Sorogoyen y Peña estaban en aquel equipo de guionistas de la serie Impares.. Ahora Peña es el referente para jóvenes generaciones de guionistas. Más sonrojo. “Cuando en alguna charla una chica ha hablado de mi trabajo, me he sentido por un lado feliz y por otro con una responsabilidad que me encanta”. Eso sí, nunca dirigirá: “Jamás, no he nacido para ello. Como lo de ser actriz, que a veces me han propuesto [gesticula, huyendo de la posibilidad]. Soy todo incertidumbres, ¿recuerdas? Aunque luego llega Carla Simón e insiste en que en sus rodajes ella abraza la duda. La escucho a ella y a otras cineastas y pienso que quizás si yo estuviera ahora en una escuela de cine y la oyera… No, para mí es tarde”.
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