Una de las cosas más emocionantes del breve ensayo En palabras sencillas, que el escritor estadounidense Richard Ford (Jackson, Misisipi, 1944) ha escrito ad hoc para el sello Feltrinelli (y que se publica en italiano y en español. Aquí, la traducción la firma Damià Alou), es la humildad con la que habla de su trabajo. No es una humildad falsa ni impostada, ni banalizadora o que le impida hablar con respeto del oficio y de las novelas. Es el texto de un apasionado, también por la parte técnica, de oficio, del complejo asunto de escribir novelas.Cuando digo humildad me refiero a que Richard Ford, autor consagrado, cuyo título El periodista deportivo (1986), donde nació el personaje de Frank Bascombe del que se despidió en Sé mía (Anagrama, 2024), está considerada como una de las mejores novelas estadounidenses «de los últimos 50 años», ese Richard Ford; se presenta como un tipo cuya única ambición es escribir una historia mejor cada vez. En ese sentido, el ensayo viene a engrosar esa tradición de maestros compartiendo su secreto, que no suele ser otro que el trabajo: «Una razón importante que subyace a la hora de escribir otro libro es conseguir que el nuevo sea mejor que el anterior», escribe en la nota del autor.En palabras sencillas está dividido en ocho capítulos, además de la nota y una coda. Parece ser que la motivación del ensayo, la pregunta que trata de responder es si se considera un novelista político. En realidad, es un pretexto como cualquier otro, guía de la que se separa cuando le conviene -suele ser, por otro lado, para bien- y a la que vuelve casi más por educación que por necesidad.En palabras sencillas es un tesoro: tiene una apariencia discreta, casi menuda, se presenta además con ese tono humilde y confiesa desde el principio su carácter incompleto -solo se va a ocupar de su cuatro primeros libros- y sin embargo, resulta ser un manual para escritores, de cualquier edad, alejado de cualquier dogmatismo o imposición o tono de experto. Contiene su experiencia, por supuesto, pero la comparte, no la señala como el único camino. Y el modo de no imponer una visión monolítica de la escritura de novelas es el diálogo con otros escritores gigantes a los que admira, pero con los que no está de acuerdo siempre en todo. Es una manera sutil de decirle al lector que quizá lo que vale para uno no vale para otro. Richard Ford no es un escritor político, en el sentido ortodoxo, pero sus novelas están hechas de muchas capas y admiten muchas lecturas, entre ellas la política. Pero sí es un escritor cuya única bandera literaria es la de hacer lo que uno crea que debe hacer.De manera un poco inevitable, este libro breve, vade mecum del oficio, un Ford x Ford,acaba siendo el relato de cómo se hizo escritor. He tenido la tentación de escribir cómo se hizo el escritor que es, pero no creo que eso le gustara a Ford, porque una de las cosas que defiende es la libertad del escritor para reinventarse en cad
La Lectura // elmundo
En palabras sencillas (Feltrinelli) es un tesoro: tiene una apariencia discreta, casi menuda, y sin embargo, resulta ser un manual para escritores de cualquier edad alejado de cualquier dogmatismo o imposición o tono de experto Leer
En palabras sencillas (Feltrinelli) es un tesoro: tiene una apariencia discreta, casi menuda, y sin embargo, resulta ser un manual para escritores de cualquier edad alejado de cualquier dogmatismo o imposición o tono de experto Leer
