La ciudad de las luces muertas, cuarta novela de David Uclés (Úbeda, 1990), resultó ganadora del Premio Nadal 2026, después del éxito de La península de las casas vacías (Siruela, 2024), que ha eclipsado a las dos anteriores (El llanto del león, Ediciones Complutenses, 2020; y Emilio y Octubre, Dos Bigotes, 2020). La península… ha vendido cerca de 300.000 ejemplares y ha merecido una edición de lujo, tapa dura y reinterpretación de la ilustración de cubierta, original de Zabaleta, a color por el propio Uclés.. La ciudad a la que alude el título de la obra ganadora del Nadal es Barcelona, que sufre un apagón total, de luz natural y eléctrica, porque las velas sí iluminan. Cuando se produce el apagón están conviviendo todas las Barcelonas de la historia, especialmente las del siglo XX, especialmente sus protagonistas/representantes de la época. Aunque la novela se abre con la muerte de Carlos Ruiz Zafón en Nueva York, la guía de esta historia es la escritora Carmen Laforet, veinteañera al principio de la novela, antes de Nada, claro.. Premio Nadal 2026. Destino. 288 páginas. 22,90 € Ebook: 12,99 €. Puedes comprarlo aquí.. La joven Laforet acude a los juegos florales y allí, aunque no se anima a participar, recibe una hoja mágica de una mujer que está muerta, según los libros de historia (la poeta Dolors Montserdà), que le advierte: «Lo que escriba aquí se hará real, como un deseo concedido […]. Eso sí, para que el deseo se cumpla tiene que quemar la hoja, o solo se cumplirá parcialmente. ¡Pero ojo con lo que desea! La literatura no solo afecta a quien la escribe; también a los personajes y a los lectores». Laforet escribe: «Quiero ver la catedral envuelta en el encanto y el misterio de la noche. En una noche eterna, una noche de los tiempos», escrito con tipografía handwriting; a lo largo del libro se usan varias.. La ciudad de las luces muertas avanza escena a escena, con una estructura que tiene algo de ópera, hay interludios, y se anuncian los personajes que van a participar. Así, un personaje lleva a otro y ese a otro, siguiendo un reguero de encuentros imaginados y de variable probabilidad. Julio Cortázar salva a Laforet de que un tranvía la atropelle, luego acude a un hospital con Carlos Fuentes porque su amigo Mario Vargas Llosa va a someterse voluntariamente a una operación de reubicación de corazón («El escritor peruano quería que le movieran el corazón de sitio, de la región izquierda de la cavidad torácica a la derecha. Explicaba que había dejado no solo de pensar como un hombre progresista, sino también de sentir como tal. Quería que la sangre le fuera bombeada en el lado conservador, recto y uniforme del cuerpo» [sic]).. A la salida del hospital, será Simone Weil quien salvará a Cortázar de un tranvía; poco después, Weil está a punto de escribirle una carta a Camus. Hay otros encuentros: Jean Genet y Terenci Moix ligando en diferido, Picasso, Woody Allen, Sílvia Pérez Cruz y Bolaño -convertido en monologuista-, Jordi Savall, Núria Espert y Montserrat Caballé, ensayando, Gil de Biedma muriendo, Manuel Vázquez Montalbán poseído por Carvalho… Juan Marsé no sale pero se cita el comienzo de Últimas tardes con Teresa. Los personajes que se dan cita aquí aparecen reducidos a una característica que los identifica, que busca congratularse con el lector complaciéndolo.. Como emergen todas las Barcelonas, Uclés dedica un capítulo a la descripción del suceso en el que se detienen en una especie de deconstrucción arquitectónica de la ciudad, sugiere una música de acompañamiento para la lectura, cosa que repetirá en otros momentos de la novela, al igual que el despliegue descriptivo de algunos barrios y zonas.. El extraño fenómeno tiene algunas cosas buenas, como que Gaudí pueda ver (prácticamente) terminada su obra. Lo que se produce es una especie de repetición simultánea de todos los presentes, y eso incluye las bombas: «Son las mismas bombas que cayeron en la guerra civil, que fueron el setenta por ciento de los explosivos que se dispararon en la península. La diferencia es que ahora, si no nos damos prisa, caerán todas a la vez, y formarán tal masa de aire caliente y de fuego que Barcelona desaparecerá», afirma en boca de una decidida Montserrat Roig; cosa que es tan falsa como el encuentro entre Jean Genet y Terenci Moix.. Aunque quizá se pueda argumentar que no es de España de lo que habla porque lo llama Iberia. En cualquier caso, es el argumento que usa para convencer a una cansada Mercè Rodoreda de que les preste sus palomas mensajeras (más de cien, sin exagerar) para enviar mensajes con un plan mientras ella decide emprender un nuevo exilio. Roig y Rodoreda se encontraron en la vida real, tal y como contó Roig en «El aliento poético de Mercè Rodoreda». También abandonan la ciudad Gabriel García Márquez y Cristina Peri Rossi, en barco; otros huyen en un bibliobús.. Mientras se suceden las catástrofes y corre el poco tiempo que hay para salvar Barcelona, Laforet se echa cabezadas en las que envejece a golpe de décadas, por eso, en el momento de revertir su deseo y salvar la ciudad será una octogenaria. La otra heroína de la novela es la citada Roig (Uclés, por cierto, obtuvo la beca que lleva su nombre, gracias a la cual pudo trasladarse a Barcelona a escribir, según dice en los agradecimientos del libro).. La novela abandona el tono elegíaco de Barcelona y de fanfiction del mundo intelectual -lo primero que el lector se encuentra, después de la dedicatoria, es el índice de personajes de la novela- para entrar en el de las películas de acción, amenaza terrible y salvación en el último minuto: el plan es complejo, por eso se explica varias veces, todo es crucial y solemne y no hay hueco para el humor, voluntario al menos. Tras la resolución, hay un epílogo, «Las otras cuerdas de Barcelona», donde aparece «un tal Uclés» cantando «chançon française», y se recogen los cabos sueltos de los personajes principales, dejando los puestos de honor a Mercè Rodoreda, Montserrat Roig y Carmen Laforet.. Hay algunos coqueteos con la experimentación formal-tipográfica, no solo hay diferentes tipos de letra aquí o allá -como en los libros de Gerónimo Stilton-, también hay páginas en negro en el momento del apagón y juegos con el modo de disponer el texto en la página y está llena de recompensas a modo de pseudocitas que algún lector tal vez disfrute. Como el perrito al que premian por dar la pata.
La Lectura // elmundo
Llena de recompensas a modo de pseudocitas y con una estructura que tiene algo de ópera, ‘La ciudad de las luces muertas’, novela ganadora del Premio Nadal, mezcla épocas y grandes personajes en un desfile un tanto tramposo protagonizado por una salvadora Carmen Laforet Leer
Llena de recompensas a modo de pseudocitas y con una estructura que tiene algo de ópera, ‘La ciudad de las luces muertas’, novela ganadora del Premio Nadal, mezcla épocas y grandes personajes en un desfile un tanto tramposo protagonizado por una salvadora Carmen Laforet Leer
