En poco menos de nada, ha pasado de actriz española a internacional, de la alfombra roja de Málaga a la de Cannes, de los Goya a los Oscar, de Almodóvar a Sorogoyen, de Vicky a Victoria. «Prefiero fijarme en mi apellido: Luengo. Entiendo que quiere decir ‘largo’. Así quiero verme y así quiero que sea mi carrera. Para largo», dice si se le pregunta por el cambio de nombre. Pero no esquiva la cuestión: «Mi nombre es Victoria. Es como me han llamado siempre mi madre y mis amigos de toda la vida. Con 14 años elegí Vicky porque Victoria me parecía que ocupaba demasiado, me hacía sentir como una señora mayor. Pero creo que ha llegado el momento de recuperar lo que siempre he sido con mi nombre de verdad y punto. Vicky me sigue encantando y la gente me puede llamar así. Pero en los títulos de crédito y en la prensa, Victoria».. Sea como sea, María Victoria Luengo Sáez (Palma de Mallorca, 1990) ha decretado que el 2026 sea su año en propiedad. Y para siempre. En el Festival de Cannes participó en dos películas (Amarga Navidad y El ser querido) en la sección oficial. Algo que solo había logrado antes que ella en el cine español Marisa Paredes. Pocos dudan de que su trabajo en la cinta de Sorogoyen recién estrenada la coloca entre las favoritas a los Goya. Y todo ello en el año que debuta en el cine francés al lado de Léa Drucker en Les neiges de Grenade, de Simon Helloco, y a pocos días de estrenar tanto la segunda temporada de la serie Reina Roja como la nueva película de Mikel Gurrea, Sants, que se presentará en San Sebastián.. Sin duda, Victoria.. ¿Siente, como parece, que es su momento?. Es una pregunta que me hago mucho últimamente. En verdad, todo eso tiene más que ver con la percepción ajena. Yo prefiero agarrarme a la realidad. Y ahí todo sigue como estaba. Es importante no dejarse arrastrar porque puedes ser presa de la angustia de pensar que momentos así solo va a haber uno en la vida. Cuando te pasa algo extraordinario, lo primero que piensas es que no volverá a pasar. Recuerdo que me sucedió algo parecido con la serie Antidisturbios. Todo el mundo me decía: «Joder, es tu momento». Tengo la impresión de que vivimos en una sociedad obsesionada con el éxito y eso solo conduce a la angustia. Pero sí, tampoco quiero parecer desagradecida. Estoy viviendo una sucesión de proyectos que me han traído muchas alegrías y mucha suerte.. ¿Siente eso llamado síndrome de la impostora?. Sinceramente, ese síndrome me parece muy feo. No me gusta darle espacio a esa creencia. En lo que creo es tanto en el trabajo que he hecho como en la suerte que he tenido. He sido aplicada, responsable y, además, me ha sonreído la fortuna.. En una ocasión, los Estopa decían que eran muy conscientes de que muchos con tanto o más talento que ellos se habían quedado por el camino…. Completamente de acuerdo. Hay una alta proporción de suerte, pero lo que quiero decir es que la suerte no invalida el trabajo.. ¿Cómo se lleva con esa parte de su trabajo que consiste básicamente en venderse, en hacerse ver, en buscar la mirada de los otros?. Es una parte del trabajo que, reconozco, no disfrutaba nada cuando empecé. La sufría, directamente. Pero con el tiempo he aprendido a vivirla desde un lugar muy relajado. Pienso en Cannes, por ejemplo. Ahí el nivel de exposición es tan grande que no creo que siente bien a la cabeza. Pero también aprendes a disfrutarlo. Con las alfombras rojas de El ser querido me he reído un montón. Estás con personas a las que quieres muchísimo. El truco es sencillo: se trata de rodearte de gente con la que estás cómoda y feliz.. Empecemos por Almodóvar. De alguna manera, está ritualizado como aspiración legítima de cualquier actriz, antes que actor, trabajar con él. En Amarga Navidad es la segunda vez que lo hace…. Y esta segunda vez la he disfrutado mucho más que la primera. La mayoría de actrices solemos esperar con tanta ilusión que llegue el día en el que te llama Pedro que, una vez que lo hace, existe el riesgo de que te devore el miedo, que es uno de los principales obstáculos para la creatividad. En La habitación de al lado, el mío era un personaje pequeño, hablado en inglés y que no tenía evolución, y creo que por esos motivos me sentí muy expuesta y temerosa al interpretarlo. Recuerdo, por cierto, que cuando terminó el rodaje se me acercó y me dijo que tenía un papel para mí en la siguiente película. Como ocurrió. En cambio, rodando Amarga Navidad me he sentido muy bien porque pude llegar a comprender su lenguaje, algo verdaderamente esencial al trabajar con él. He pasado más tiempo con él y ya no tenía tanto susto. Sus personajes son más grandes que la vida y no se expresan como la gente real. Además, sus rodajes son lugares muy exigentes, es importante quitarse importancia a una misma. Si yo hubiera pensado demasiado en lo que significaba estar ahí, probablemente me hubiera bloqueado. Pero sí, es cierto que todo impresiona mucho. Es Almodóvar, es Cannes, es la sección oficial…. Todo eso hace que todo el mundo proyecte unas imágenes sobre ti que tienes que aprender, poco a poco, a relativizar y a poner distancia por una simple razón, porque no son ciertas.. Amarga Navidad habla, o hablaba -porque el estreno queda ya atrás- del elemento vampírico que siempre acompaña a toda creación. ¿Cuánto roba Victoria Luengo de la vida de los otros, de la vida de los que le rodean?. Yo creo que los actores tenemos una suerte, que es que los demás no se van dar cuenta nunca si les vampirizamos o dejamos de vampirizar. Mi trabajo no es como la escritura, yo trabajo con un material invisible, con un material que tú nunca vas a ver. Los ingredientes que yo uso para cocinar mis secuencias o mis personajes son cosas que la gente no ve desde fuera. Pero claro que vampirizo. Uso todo lo que tengo a mano. Por otro lado, es interesante que un trabajo como el mío te permite decir y hacer cosas que jamás habrías pensado que te fueran a suceder en la vida. No tiene por qué saberlo nadie, pero a mí me ha permitido mi oficio sublimar ciertas cosas de mi vida personal. Y no lo veo mal. Lo que sí que creo que es importante es ver al otro y tenerle en cuenta de una manera sana. Hay personas que puedes tener delante con las que has compartido vivencias y que se pueden sentir expuestas o vejadas. Pero al final lo que cuenta es la imaginación, no lo que ves simplemente en la vida. La imaginación es la principal herramienta de creación.. Los dos personajes que este año le han tenido más ocupada, el de Almodóvar y el de El ser querido, son personajes que tienen relaciones conflictivas con los hombres. ¿Casualidad, destino o síntoma de algo más grave?. Es curioso porque solo fui consciente de ello hace relativamente poco y, en cualquier caso, mucho después de haber completado los trabajos. Son dos mujeres que sufren por un hombre. En un caso, el padre y, en el otro, el marido. En el primero, por analizarlo someramente, es una mujer obsesionada por comprender. A mí personalmente me sucede algo parecido. No puedo pasar página de un dolor hasta que no lo entiendo completamente. El personaje de El ser querido es así y su liberación consiste en dejarse de preguntar, en dejar de necesitar comprender. Se trata de aceptar, simplemente, que lo que pasó pasó y ya está. Lo de Amarga Navidad es distinto. Ella se queda bloqueada y atrapada en un señor que no la valora. Es una mujer que, como tantas, no es capaz de quererse a sí misma, que no puede poner límites.. Tanto en El ser querido como en Amarga Navidad, los protagonistas masculinos son directores de cine. ¿Se parecen en algo Amodóvar y Sorogoyen?. Son dos directores que exigen muchísimo, y ese nivel de exigencia puede generar inseguridad. Pero, cada uno a su manera, ambos aman profundamente a los actores y a las actrices. Pedro es un director que parece haber visto la película incluso antes de hacerla. Sabe perfectamente cómo quiere que se diga cada frase y lo que está pensando el personaje cuando la pronuncia, y te lo comunica de una manera muy generosa. Rodrigo está más abierto a la sorpresa y no le importa que alteres el diálogo, aunque también sabe perfectamente lo que quiere.. ¿Las diferencias son solo de estilo o influye también la edad, el hecho de pertenecer a generaciones diferentes?. No lo sé, acabo de hacer una película, Les neiges de Granada, con Léa Drucker y dirigida por una director joven y novel, Simon Helloco, y su manera de hablar, sus referencias y el modo de trabajar son como las de Almodóvar. No creo que sea generacional. Pedro es una persona que ha generado él mismo una forma de mirar, de crear y de estar en un set de rodaje. Él solo generó un estilo que no solo ha modificado la historia del cine mundial sino que ha cambiado la historia de nuestro país por los temas que trataba, por el modo de hacerlo, por el tipo de personajes, por la profundidad de las mujeres en sus películas… Pienso en sus mujeres y veo a personajes femeninos imperfectos con una entidad absoluta.. ¿Le ve con ganas de retirarse?. Para nada. Almodóvar es una persona que escribe guiones y hace fotografías a la vez que rueda.. «Elegí Vicky porque Victoria me hacía sentir mayor. Pero ha llegado el momento de recuperar lo que siempre he sido». En las dos películas, el tipo de hombre, o masculinidad, descrito es esencialmente nocivo. No digo tóxico.. Es una masculinidad antigua y muy común. Lo veo constantemente a mi alrededor y lo hablo con muchos de mis amigos. Cada vez hay más hombres conscientes de los privilegios que han disfrutado durante tanto tiempo. Pero no se trata de acusar a nadie, sino de descubrir juntos, hombres y mujeres, que las cosas pueden y deben ser de otra manera. Lo primero es identificar un punto de partida común en el que todos nos identifiquemos claramente.. ¿Y lo de la masculinidad tóxica que tanto sale en los titulares?. Nunca quisimos hacer una película sobre la masculinidad tóxica. La dichosa expresión salió durante la promoción de la película en Francia por primera vez. Pero nosotros, ni Rodrigo ni Javier ni yo, la usamos nunca. Queremos creer que hemos hecho una película sobre la realidad y una película sobre la actualidad. Y en la actualidad, por desgracia, existe una masculinidad que ya debería estar obsoleta. La palabra «tóxica» me da pereza. Sí que existe una masculinidad que debería estar obsoleta y que todos sabemos percibir. Ya está.. Si uno mira las encuestas, no diría que el mensaje esté calando. La reacción se impone incluso, o sobre todo, entre los más jóvenes…. Imagino que es un efecto bumerán. Cada vez que se registra un avance en cualquier cosa, feminismo o lo que sea, hay un movimiento que da la vuelta en forma de reacción. Y claro que da miedo. El problema es que muchos hombres que creen que están perdiendo derechos, confunden derechos con privilegios. Cuando hablamos de igualdad, no se trata de abandonar ningún derecho adquirido sino un privilegio que afecta y perjudica a otras personas. Y me preocupa. Me preocupa por lo que se ve entre la gente joven. Pero también tengo claro que las personas que tenemos visibilidad de algún tipo tenemos también una responsabilidad; una responsabilidad a la hora al menos de hablarlo, de hacerlo patente en la conversación.. ¿Y no es un poco cansado?. Esa misma pregunta me la hacía hace poco un amigo. ¿No estás un poco harta de estar todo el día con el traje de maestra? Bueno sí, agota, pero es que no queda otra. ¿Qué vas a hacer si no? ¿Quedarte de brazos cruzados? Sí, es agotador. Pero cuando me siento cansada enseguida me viene en mente mi abuela. Yo tengo ahora mismo unos derechos, que no privilegios, que ella no tuvo nunca cuando tenía mi edad. No sé, creo que sería injusto callarse precisamente ahora. Siento que se lo debo. Yo estoy donde estoy porque alguien no se cansó de luchar y de hablar. No te puedes permitir el lujo de cansarte porque en el pasado alguien no se cansó y no se cansó por ti. En resumen, si me preguntan contesto y en mi arco de influencia, sea más pequeño o algo más mayor, ahí seguiré. No me canso.. Volviendo al cine, ¿cuánto de nuevo es todo lo que le está ocurriendo?. Si hablamos de los personajes exclusivamente, diría que estoy acostumbrada a encarnar mujeres muy seguras de sí mismas y que tienen dificultades para mostrarse vulnerables; no las llamo «mujeres fuertes» porque detesto esa expresión.. ¿Por qué detesta la expresión «mujeres fuertes»? Parece un contrasentido con lo que decía antes.. Al revés, creo que es coherencia. Tradicionalmente se ha usado lo de mujer fuerte en contraposición no a otra forma de mujer, sino a la forma dominante de representar a la mujer. Si nos llama la atención que ahora haya personajes femeninos fuertes es solo porque durante demasiado tiempo no se retrataba a las mujeres como eran de verdad, sino que se las pintaba como meros floreros, seres sin entidad. Cuando se habla de una mujer fuerte, quiero creer que de lo que se está hablando es de simplemente una mujer normal como la madre, la hermana o la amiga de cualquiera.. Últimamente se la ve llorar mucho en el cine. ¿Hay estrategias para llorar delante de la cámara?. No tengo una técnica concreta, simplemente intento ponerme en el lugar de mi personaje. Tengo la suerte de ser una persona muy empática, que, en definitiva, es una de las razones por las que elegí este trabajo. Me fascina intentar comprender la mente de la gente que me rodea. Lo que sí hago, y esto es un poco un truco masoca o muy loco, es decirme en voz alta lo que se estaría diciendo mi personaje en el momento de llorar. Lo que hago es crear un estado emocional que, en verdad, nada tiene que ver conmigo. Lo que tengo comprobado es que si pienso en mis cosas, en cosas tristes de mi vida personal, en vez de llorar me bloqueo completamente. Se me agarra al estómago y nada.. ¿En el día a día es llorona?. Mucho. Pero solo cuando veo películas o leo. No suelo llorar al pensar en mi vida personal. Hacerlo me ayuda mucho, pero me cuesta, la verdad. Aunque el otro día lloré de repente por una tontería. En una entrevista un periodista me recordó que hacía nada me estaba entrevistando por una película como Chavalas, de Carol Rodríguez Colás. Me lo dijo en la terraza de un hotel de Cannes. De repente, me vino a la cabeza todo lo que había pasado los últimos cinco años y lloré. Y de qué manera.
La Lectura // elmundo
La mallorquina, que acaba de estrenar El ser querido de Sorogoyen justo después de Amarga Navidad de Almodóvar, debuta ahora en el cine francés, y lo hace con el cartel ya oficial de la actriz española del año Leer
La mallorquina, que acaba de estrenar El ser querido de Sorogoyen justo después de Amarga Navidad de Almodóvar, debuta ahora en el cine francés, y lo hace con el cartel ya oficial de la actriz española del año Leer
