Si el toreo es emoción, apunten esta corrida del 11 de octubre de 2026 en la plaza de Las Ventas como una de las más emocionantes del año y, sin duda, de muchos años. Una tarde para la historia, para el recuerdo indeleble, que ha colocado a la tauromaquia en la cumbre del toreo.. Seguir leyendo. Martín/Ferrera y Román, mano a mano. Toros de Adolfo Martín, muy bien presentados y astifinos, cumplidores en varas, fieros y encastados, muy dificultosos en el tercio final. El más completo, el sexto.. Antonio Ferrera: pinchazo y estocada caída (silencio); estocada casi entera _aviso_ (oreja); estocada recibiendo algo contraria (oreja).. Román: estocada trasera (vuelta al ruedo); _aviso_ casi entera desprendida (oreja); estocada _aviso_ y un descabello (oreja).. Los dos toreros salieron a hombros por la Puerta Grande.. Plaza de toros de Las Ventas. 11 de octubre. Sexto festejo de la Feria de Otoño. Lleno de ‘no hay billetes’ (22.964 espectadores, según la empresa).
Los dos toreros salieron a hombros por la Puerta Grande en una jornada apasionante, ante una corrida brava, encastada, fiera y muy dificultosa de Adolfo Martín
Si el toreo es emoción, apunten esta corrida del 11 de octubre de 2026 en la plaza de Las Ventas como una de las más emocionantes del año y, sin duda, de muchos años. Una tarde para la historia, para el recuerdo indeleble, que ha colocado a la tauromaquia en la cumbre del toreo.. Dos toreros, un genial Antonio Ferrera y un heroico Román, y seis toros de Adolfo Martín, muy bien presentados, astifinos, cumplidores en los caballos, fieros, encastados, complicados, que vendieron muy cara sus vidas y engrandecieron las obras extraordinarias de sus lidiadores.. Más información. La plaza ha sido un hervidero de principio a fin, una olla a presión, sin opción para el parpadeo, con los dientes apretados y la tensión a flor de piel porque lo que estaba sucediendo en el ruedo era la lidia (lucha) total entre un animal serio, duro, peligroso y combativo y dos hombres en una entrega sin límites, con sus vidas en juego, inspirado uno y sobrehumano el otro, protagonistas de la grandeza.. Antonio Ferrera ha vuelto a demostrar esta tarde que es un señor genial que se viste de torero, se deja llevar por su intuición, por su inspiración o vaya usted a saber por qué, y es capaz de dibujar la más sorprendente y bella obra de arte que imaginarse pueda.. Con un capote de seda verde en las manos desparramó gotas de toreo personalísimo, indefinible, como las dos chicuelinas y una media que recetó a su segundo en un quite; otro, por una larga cambiada y dos faroles al sacar del caballo al toro cuarto, o el quite de oro en el sexto.. Y con la muleta demostró, primero, que es un catedrático maduro, que conoce al dedillo la asignatura y se permite el lujo de inventar, crear y soñar con estampas tan inéditas como iluminadas.. Muy complicado y de corto viaje fue el primero, que no permitió confianza alguna; dificultoso, también, el tercero, y Ferrera se vio obligado a un largo estudio pormenorizado de su oponente hasta que lo convenció para que embistiera y a partir de ahí, el artista se relajó, dio rienda suelta a su inspiración y toreó con profundidad y relajo por naturales con las dos manos, sin la ayuda del estoque simulado, con la plaza en pie, conmovida ante un espectáculo tan singular, en el que brotaban muletazos preñados de belleza. Y así, con la mirada perdida, como en otro mundo, Ferrera se retiró unos 20 metros del toro, silencio absoluto en los tendidos, y cobró una estocada al encuentro que fue el mejor colofón a una labor asombrosa.. De mismo modo mató al quinto, con la particularidad de que este galopó con velocidad hacia el torero que lo esperaba con la espada montada, y aunque cayó contraria, no fue óbice para que la plaza volviera a poblarse de pañuelos.. Antes, ante ese otro animal que no parecía dispuesto a regalar nada, se entretuvo en dictar otra lección magistral, con naturales hermosos y sentidos, grandes redondos y largos muletazos de pecho que conmovieron al respetable. Y con todos los honores, abrió la Puerta Grande por quinta vez en su ya larga carrera.. Román, volteado por el cuarto toro de la tarde.Mariscal (Efe). Y a su lado, un torero más joven, menos inspirado, pero valiente y entregado como pocos. Román se ha jugado la vida de verdad, y a punto estuvo de perderla cuando el cuarto, tan fiero y complicado como los demás, lo encunó al citarlo con la mano derecha, lo volteó con fiereza, lo buscó en la arena, lo enganchó por la espalda y lo levantó en peso mientras le lanzaba derrotes por doquier. Por fortuna, no hubo cornada, pero sí una fuerte paliza que le obligó a pasar por la enfermería para ser infiltrado.. Antes de la voltereta, el torero valenciano había tragado quina con su primero, en una labor en la que se palpaba el peligro inminente ante un toro que radiografiaba al torero en cada embestida; fue esa una labor de un mérito extraordinario, sin perder nunca la cara al toro, jugándose los muslos en cada envite.. Más emotiva, si cabe, fue su faena al cuarto, el de la voltereta, un animal violento, durísimo, al que robó materialmente muletazos imposibles en un escenario de tensión inimaginable.. Salió de la enfermería para lidiar el sexto, que fue, a la sazón, el más noble del encierro, con la embestida más humillada y larga, al que Román muleteó con templanza, suavidad y gusto. Seguramente, el toro merecía más, pero la labor del valenciano fue muy digna, culminada con una estocada volcándose sobre los astifinos pitones del animal. Con todo merecimiento, Román acompañó a Ferrera por la Puerta Grande, la tercera de su carrera.. Un tarde para la gloria del toreo, conmovedora, entusiasta, emotiva y apasionante. Una tarde para la historia, sin duda.. Martín/Ferrera y Román, mano a mano. Toros de Adolfo Martín, muy bien presentados y astifinos, cumplidores en varas, fieros y encastados, muy dificultosos en el tercio final. El más completo, el sexto.. Antonio Ferrera: pinchazo y estocada caída (silencio); estocada casi entera _aviso_ (oreja); estocada recibiendo algo contraria (oreja).. Román: estocada trasera (vuelta al ruedo); _aviso_ casi entera desprendida (oreja); estocada _aviso_ y un descabello (oreja).. Los dos toreros salieron a hombros por la Puerta Grande.. Plaza de toros de Las Ventas. 11 de octubre. Sexto festejo de la Feria de Otoño. Lleno de ‘no hay billetes’ (22.964 espectadores, según la empresa).
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