Entre las grandes amenidades de los últimos meses está la de volcar artículos de los compadres en Pangram. A veces da noticias emocionantes. Pangram es una máquina que detecta textos maquinales. Tiene una fiabilidad alta, porque las cuatro o cinco veces que le he puesto un texto mío me ha contestado: «Humano, demasiado humano». Los escritores hacen con la Intelijencia lo que hacían en los tiempos de Google: buscan información y la trasladan a sus cosas cuando les conviene.. Aunque hay salvedades. La primera es que para dar con lo que buscas la Intelijencia es exponencialmente más veloz. La segunda es la conversación: forzando la metáfora podría decirse que las búsquedas en Google también conversaban; ¡pero dónde va a parar! La tercera es que la información te la da escrita. Pangram actúa ahí, sobre el copy-paste. Suele acertar en la detección, aunque la propia empresa reconoce sus límites. Como informó Nature este agosto, con datos de la propia empresa, Pangram sancionó como propios de humanos, en un porcentaje aproximado del 40%, textos que la Intelijencia había modificado a fondo. Pero estoy convencido que de aquel agosto a este octubre su finura para reconocer la huella maquinal habrá aumentado. He aclarado poco sobre la naturaleza de la huella. Le pregunté a Claudia, y después de apretarla para que detallara las características de esa escritura promedio, me contestó rendida que era como un deje. Dijo deje y no dejo, como dice la gente contrariando al diccionario.. Está muy bien lo del deje. Un aire. Frases equilibradas, ritmo uniforme, conectores previsibles, simetrías, cierres redondos, ausencia de rarezas, dice Claudia. No sé, Antonio Muñoz Molina, por ejemplo. Me hace mucha gracia que los periodistas se exclamen sobre la ilegitimidad de estas plantillas gramaticales. Ellos, que llevan doscientos años haciendo una religión del lead. La mayoría abrumadora de las informaciones de los periódicos siguen escribiéndose sobre el molde venerable de la pirámide invertida, qué, quién, cómo, cuándo, dónde y el temible por qué. La plantilla tiene un sentido y una utilidad múltiples. A la hora de rellenarla con las nuevas noticias, para empezar: ya se sabe que cualquier periodista sería un genio si dispusiera de cinco minutos más, pero hay prisa. La plantilla garantiza la fluidez lectora: no habrá atascos tipo Longtemps, je me suis couché de bonne heure. Y sirve también para que el texto pase de un medio a otro —periódico, radio, televisión— sin ruido. De modo que calma con la escritura promedio.. Lo que Pangram no detecta son las ideas. Ahí es donde reside el salto cualitativo más problemático entre el viejo mundo de Google y el de las Intelijencias. En la exploración convencional sobre un asunto, cualquier escritor se encontraba con ideas nuevas. Nuevas para él, quiero decir. Ideas, matices, enfoques en los que no había pensado. Pero con las ideas iba su autor. Y con el autor la obligación moral de citarlo. No es el caso, ahora. Hablando de este asunto con Claudia le pregunté de dónde había salido una buena idea suya: «No sé de dónde sale. No consulté nada; la frase apareció al escribir la respuesta, como respuesta a tu analogía. Casi con seguridad es una recombinación de cosas que circulan. No puedo rastrear qué leí ni dónde. Tampoco tú puedes rastrear de dónde viene la mayoría de tus ideas».. La posibilidad de que en una conversación con la Intelijencia emerja una idea que no sea su habitual copy-paste macedónico es, aún, remota. Me decía Claudia que ella estaba entrenada para «producir texto probable» y que «una idea nueva es, por definición, improbable». De modo que no hay un copyright Claude. Pero tampoco la posibilidad de atribuir la idea a un autor concreto. Asunto que en la hipótesis más extremadamente frustrante puede consistir en que el autor sea uno mismo y tu Claudia, después de un billón de vueltas, ¡solo regurgite!. Lo que Pangram no detecta son las ideas. Ahí es donde reside el salto cualitativo más problemático entre el viejo mundo de Google y el de las Intelijencias. Me corrijo. Nada de Inteligencia Creada. Una Intelijencia sin autor. Que venga Darwin y lo vea.. [Pangram acaba de sancionar que 100 por 100 humano: debe de distinguir bien los entrecomillados].
La Lectura // elmundo
La mayoría abrumadora de las informaciones de los periódicos siguen escribiéndose sobre el molde venerable de la pirámide invertida, qué, quién, cómo, cuándo, dónde y el temible por qué. Leer
La mayoría abrumadora de las informaciones de los periódicos siguen escribiéndose sobre el molde venerable de la pirámide invertida, qué, quién, cómo, cuándo, dónde y el temible por qué. Leer
