María del Pilar Álvarez Menéndez habla sin miedo de una sociedad que considera deteriorada y de una justicia incapaz de ser la herramienta para recuperarla. Nacida en Las Palmas de Gran Canaria hace 57 años y criada en Tenerife, admite que es más feliz como escritora que como fiscal, cargo que ejerce en Huelva desde hace dos de sus tres décadas de carrera, primero en seguridad vial y ahora en medio ambiente. Afronta estos días los juicios por extracciones ilegales de agua en el entorno de Doñana, para los que, en algunos casos, han tardado años los informes del daño medioambiental, y ha visto cómo la provincia donde ha formado su familia ardió en mayo con una anticipación y virulencia sin precedentes. Pero ella, que refleja en poemas lo que no puede expresar como integrante del sistema judicial, afirma que las llamas están en la sociedad, que sufre una “violencia estructural” frente a la que el derecho penal poco resuelve. Seguir leyendo
La responsable de Medio Ambiente del ministerio fiscal en Huelva publica ‘Frágil, fuerte y vulnerable’ y lamenta la ineficacia de la justicia ante la “violencia estructural” de la sociedad
María del Pilar Álvarez Menéndez habla sin miedo de una sociedad que considera deteriorada y de una justicia incapaz de ser la herramienta para recuperarla. Nacida en Las Palmas de Gran Canaria hace 57 años y criada en Tenerife, admite que es más feliz como escritora que como fiscal, cargo que ejerce en Huelva desde hace dos de sus tres décadas de carrera, primero en seguridad vial y ahora en medio ambiente. Afronta estos días los juicios por extracciones ilegales de agua en el entorno de Doñana, para los que, en algunos casos, han tardado años los informes del daño medioambiental, y ha visto cómo la provincia donde ha formado su familia ardió en mayo con una anticipación y virulencia sin precedentes. Pero ella, que refleja en poemas lo que no puede expresar como integrante del sistema judicial, afirma que las llamas están en la sociedad, que sufre una “violencia estructural” frente a la que el derecho penal poco resuelve.Aunque ha escrito en publicaciones sobre derecho —es coautora de El nuevo sistema de valoración del daño personal (Comares 2017) —, donde derrama sus sentimientos es en la “poesía humanista”, como define sus creaciones. De esa vocación nacida en la adolescencia surgió SEIJAKU, calma en el caos (Blurb 2022), y Justo al otro lado del miedo(Olé 2023). Con la misma editorial acaba de publicar Frágil, fuerte y vulnerable, un título que admite que la define. Pregunta. ¿Cómo se hizo escritora?Respuesta. Ya escribía poesía en mi adolescencia, pero luego, por eso de querer ser importante, lo dejé y me hice fiscal, la justicia ha sido un referente en mi vida. A raíz de un accidente personal volví a esa niña, a esa poesía que tiene más posibilidades de cambiar este mundo de locos en el que todos vivimos que el derecho penal. Soy mucho más feliz como escritora.P. ¿Está decepcionada con el derecho penal?R. Necesita una revisión de arriba abajo. Ahora ha surgido la figura de la mediación que me gusta. Pero es un derecho decimonónico que no responde a la realidad y no rehabilita. Se buscaron soluciones nuevas con los trabajos en beneficio de la comunidad. Es una pena que funcione muy bien en otros países, pero aquí, como pena principal, está dando muchos problemas. Estamos muy lejos de lograr el ideal de justicia. La sociedad está muy polarizada, muy crispada, nos paramos muy poco a escuchar, a escucharnos. Hemos aparcado el espíritu de la Transición en alguna cuneta. Con el derecho penal, desde mi punto de vista, cada vez es más difícil abordar los asuntos complejos. Las reformas que se han hecho estarían bien si hubiera medios. Hay una exacerbación de las penas para el delincuente pobre y los grandes delincuentes se benefician de las carencias del sistema. Hay muchos asuntos, más de 1.000 por juzgado en una capital, y escasos medios.El derecho penal es decimonónico y no responde a la realidad ni rehabilita. Estamos muy lejos de lograr el ideal de justiciaP. ¿Se arrepiente de ser EL PAÍS
