El Barroco con ojos modernos, con santas de carne y hueso. El Museo Carmen Thyssen de Málaga sigue con su relectura de los siglos XVII y XVIII con la muestra Los Ribalta y el barroco naturalista, dedicada al gran Francisco Ribalta y a su hijo y discípulo Juan. Sus trabajos desprenden una marcada intensidad emocional, una profunda espiritualidad y un empleo dramático de la luz.. «El punto de partida de esta relectura fue la extraordinaria Santa Marina de Zurbarán que se puede ver en la sala de maestros antiguos del museo: presenta una imagen amable de la santidad, aunque cargada de realismo», señala Lourdes Moreno, directora artística del Thyssen malagueño, que en 2023 mostró otro Barroco en Fieramente humanos y, en 2025, se adentró en Zurbarán. Santas. Ahora, la exposición dedicada a los Ribalta -en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Valencia: todas las obras expuestas son de su titularidad- aborda las imágenes de santidad y de la pasión de Cristo. «Sin duda el ejemplo supremo de modelo de vida y fe que se ofrecía al creyente en un arte dominado por los preceptos de la Contrarreforma», señala Moreno. «Al centrarnos en una escuela regional, la de Valencia, mostramos la extensión por toda España de una forma de pintar marcada por la empatía, la emoción, la seducción de las imágenes y su eficacia devocional y didáctica», añade.. La Sala Noble del Palacio de Villalón, una edificación nobiliaria del siglo XVI, aporta una «teatralidad distintiva de su tiempo» al diálogo entre padre e hijo, maestro y discípulo, conjugando los temas de la Pasión de Cristo y las representaciones de imágenes y escenas de las vidas de santos.. Francisco Ribalta, iniciador de la pintura barroca en Valencia, creó una escuela de pintores de la que formaron parte su hijo Juan, Vicente Castelló o Jerónimo Jacinto de Espinosa, entre otros. A partir de una formación tardomanierista, fue modulando su estilo sobre la base de la pintura del natural a través del realismo y del empleo teatral de la iluminación en sus escenas. «Todo ello lo aprendió gracias a la circulación de copias de obras de Caravaggio, a la importación de lienzos de José de Ribera que venían desde Nápoles y a la presencia del pintor itinerante Pedro Orrente en Valencia», apunta Lourdes Moreno.. Su pintura combinó el incipiente naturalismo aprendido en la corte con la firme aplicación de las directrices de la Contrarreforma católica. «Con él se produce un cambio de rumbo en la pintura valenciana y se introduce un naturalismo que sus seguidores consolidarán. Es sin duda uno de los grandes maestros del barroco español», reivindica la directora.. El impresionante Preparativos para la Crucifixión, firmado por Juan Ribalta en 1615, cuando aún no había cumplido los 20 años, preside la Sala Noble. «Parte de una composición de su padre, 30 años anterior. Sin embargo, él la convierte en algo nuevo, en un lienzo de grandes dimensiones, lleno de personajes y de detalles naturalistas soberbios en los rostros, las telas, las texturas, los objetos. La emoción que transmite, aún hoy, cuatro siglos después de haber sido pintada, sigue conmoviendo», considera Moreno.. En el contexto del fervor religioso del Siglo de Oro español, los Ribalta contribuyeron con su maestría realista y emotiva a exaltar los sentimientos y la devoción de los fieles.. Comisario: Pablo González. Hasta el 4 de octubre.
La Lectura // elmundo
Los Ribalta y el barroco naturalista continúa la línea de exposiciones que modernizan la lectura del Siglo de Oro: «La imagen de la santidad se carga de realismo» Leer
Los Ribalta y el barroco naturalista continúa la línea de exposiciones que modernizan la lectura del Siglo de Oro: «La imagen de la santidad se carga de realismo» Leer
