La historia de la vida privada puede ser tan apasionante como la de las grandes gestas heroicas. De hecho, en 1985, el historiador francés Georges Duby publicó junto a su equipo su monumental Historia de la vida privada en cinco volúmenes, a partir de la cual proliferaron ensayos centrados en esos aspectos infraordinarios de la existencia que, durante siglos, parecían no merecer nuestra atención. Si las paredes hablaran, de la historiadora, escritora y conservadora de casas históricas Lucy Worsley, se inscribe con naturalidad en esa tradición. Su experiencia en el patrimonio arquitectónico británico —fue responsable de mantenimiento de la Torre de Londres, entre otros cargos— y su prolongada labor como divulgadora (también presentó para la BBC un programa sobre historia de la vida doméstica) la convierten en una ensayista particularmente adecuada para un libro de estas características. Hay algo, además, en esta línea de investigación que conecta bien con nuestra pulsión contemporánea de observar las casas ajenas —ya sea en el marco de una serie o en una visita guiada— con la misma curiosidad con la que nuestros antepasados leían crónicas de guerra. Seguir leyendo EL PAÍS
La historia de la vida privada puede ser tan apasionante como la de las grandes gestas heroicas. De hecho, en 1985, el historiador francés Georges Duby publicó junto a su equipo su monumental Historia de la vida privada en cinco volúmenes, a partir de la cual proliferaron ensayos centrados en esos aspectos infraordinarios de la existencia que, durante siglos, parecían no merecer nuestra atención. Si las paredes hablaran, de la historiadora, escritora y conservadora de casas históricas Lucy Worsley, se inscribe con naturalidad en esa tradición. Su experiencia en el patrimonio arquitectónico británico —fue responsable de mantenimiento de la Torre de Londres, entre otros cargos— y su prolongada labor como divulgadora (también presentó para la BBC un programa sobre historia de la vida doméstica) la convierten en una ensayista particularmente adecuada para un libro de estas características. Hay algo, además, en esta línea de investigación que conecta bien con nuestra pulsión contemporánea de observar las casas ajenas —ya sea en el marco de una serie o en una visita guiada— con la misma curiosidad con la que nuestros antepasados leían crónicas de guerra. Seguir leyendo
La historia de la vida privada puede ser tan apasionante como la de las grandes gestas heroicas. De hecho, en 1985, el historiador francés Georges Duby publicó junto a su equipo su monumental Historia de la vida privada en cinco volúmenes, a partir de la cual proliferaron ensayos centrados en esos aspectos infraordinarios de la existencia que, durante siglos, parecían no merecer nuestra atención. Si las paredes hablaran, de la historiadora, escritora y conservadora de casas históricas Lucy Worsley, se inscribe con naturalidad en esa tradición. Su experiencia en el patrimonio arquitectónico británico —fue responsable de mantenimiento de la Torre de Londres, entre otros cargos— y su prolongada labor como divulgadora (también presentó para la BBC un programa sobre historia de la vida doméstica) la convierten en una ensayista particularmente adecuada para un libro de estas características. Hay algo, además, en esta línea de investigación que conecta bien con nuestra pulsión contemporánea de observar las casas ajenas —ya sea en el marco de una serie o en una visita guiada— con la misma curiosidad con la que nuestros antepasados leían crónicas de guerra. Seguir leyendo
