Casi saliendo de la ciudad, por encima de la Ronda de Dalt y del Velódromo de Horta, Barcelona esconde uno de esos extraños secretos que parecen una fantasía, un palacete neomorisco más propio de Sevilla o Granada, con una torre de vigía del siglo XI. La fachada de un sutil rosa pálido u ocre salmón (varía dependiendo de la luz) luce unos elegantes esgrafiados y ventanales neoarabescos que contrastan con los hierros forjados verde celadón, tipo art déco vienés. El Palacio del Marqués de Alfarrás es la puerta de entrada al Laberinto de Horta, que diseñó el propio marqués Joan Antoni Desvalls en el siglo XVIII como su jardín privado.«El palacete permaneció cerrado durante casi cuatro décadas. Algunos techos se habían caído y estaba en un estado ruinoso», explica el arquitecto Adrià Goula, el primer inquilino del remodelado palacio, en el que ha instalado sus fotografías de edificios en rehabilitación.El resultado es un sugerente diálogo que despliega en Atlas Re-Edificatoria, exposición que se enmarca en el año de Barcelona como Capital de la Arquitectura (y que, por cierto, es una de las más estimulantes en lo que va de 2026).Una de las fotografías de edificios en rehabilitación de Adrià Goula en el palacete del Marqués de Afarrás de Barcelona.ADRIÀ GOULAEn su condición de arquitecto y fotógrafo, Goula se ha consolidado como uno de los grandes nombres de la fotografía de arquitectura en España, heredero de una tradición que se remonta a Francesc Català-Roca, Luis Lladó o Paco Gómez. «Llevo 15 años desarrollando el proyecto de Re-edificatoria. Hay algo especial en estas obras en proceso de rehabilitación. Es un momento efímero que quedará sepultado por el resultado final, una situación que no estaba prevista para ser mirada y ese es el quid:observar con ojos estéticos un espacio que no está controlado estéticamente, que es casi accidental», apunta Goula.En la Bienal de Venecia de 2016 -cuyo leitmotiv era, precisamente, Unfinished (Inacabado)- ya expuso algunas de estas imágenes en el Pabellón Español, dirigido por Iñaqui Carnicero y Carlos Quintáns, que ganó el León de Oro de aquella edición. Luego repetiría en la Bienal de Buenos Aires. Pero esta vez va más allá: en todas las salas añade la obra de un artista plástico, desde las cajas de cartón del portugués Carlos Bunga hasta el vídeo de Lara Almarcegui rodado en la cantera de grava de Sorigué.La lúdica instalación de Antonio R. Montesinos recrea una ciudad.ADRIÀ GOULA«Cuando tomaba estas fotografías siempre pensaba que algunas se parecían a ciertas obras de arte: plásticamente son imágenes conceptuales, abstractas», compara Goula. Lo que a primera vista parecía un diálogo entre arquitectura y fotografía se expande a un triángulo con un vértice artístco, reforzado por la columna/escultura de David Bestué o la maqueta pop de Antonio R. Montesinos, que crea una ciudad multicolor a partir de objetos cotidianos y d
La Lectura // elmundo
El arquitecto Adrià Goula expone sus fotografías de edificios en rehabilitación en el Palacio Alfarrás, aún sin uso tras su remodelación, y las enfrenta a instalaciones artísticas. «Plásticamente son imágenes conceptuales, abstractas», asegura. Leer
El arquitecto Adrià Goula expone sus fotografías de edificios en rehabilitación en el Palacio Alfarrás, aún sin uso tras su remodelación, y las enfrenta a instalaciones artísticas. «Plásticamente son imágenes conceptuales, abstractas», asegura. Leer
