Simone Weil, ataviada con un mono de miliciana que esconde un cuerpo en el que no se intuye ni un solo músculo bien formado, fusil al hombro, mira a cámara entre desubicada y orgullosa a través de sus gafitas de intelectual. Esta fotografía siempre me ha producido una mezcla de ternura y admiración. La reencuentro en el libro El cielo y las ruinas de Juan Andrade, quien escribe estas palabras sobre la filósofa desclasada que entendía el compromiso como una condición vital: “Para Weil la práctica política exigía ser consecuente con el deseo, con toda la intensidad del deseo, pues en el desfase entre deseo y práctica anidaba la hipocresía”. Simone Weil es una de los protagonistas de esta obra monumental. Su vida y la de otras y otros personajes de la historia sirven como motor y brújula de un dispositivo narrativo que arranca en la Gran Guerra europea y concluye en la Guerra Española. Seguir leyendo
Simone Weil, ataviada con un mono de miliciana que esconde un cuerpo en el que no se intuye ni un solo músculo bien formado, fusil al hombro, mira a cámara entre desubicada y orgullosa a través de sus gafitas de intelectual. Esta fotografía siempre me ha producido una mezcla de ternura y admiración. La reencuentro en el libro El cielo y las ruinas de Juan Andrade, quien escribe estas palabras sobre la filósofa desclasada que entendía el compromiso como una condición vital: “Para Weil la práctica política exigía ser consecuente con el deseo, con toda la intensidad del deseo, pues en el desfase entre deseo y práctica anidaba la hipocresía”. Simone Weil es una de los protagonistas de esta obra monumental. Su vida y la de otras y otros personajes de la historia sirven como motor y brújula de un dispositivo narrativo que arranca en la Gran Guerra europea y concluye en la Guerra Española. Seguir leyendo
Simone Weil, ataviada con un mono de miliciana que esconde un cuerpo en el que no se intuye ni un solo músculo bien formado, fusil al hombro, mira a cámara entre desubicada y orgullosa a través de sus gafitas de intelectual. Esta fotografía siempre me ha producido una mezcla de ternura y admiración. La reencuentro en el libro El cielo y las ruinas de Juan Andrade, quien escribe estas palabras sobre la filósofa desclasada que entendía el compromiso como una condición vital: “Para Weil la práctica política exigía ser consecuente con el deseo, con toda la intensidad del deseo, pues en el desfase entre deseo y práctica anidaba la hipocresía”. Simone Weil es una de los protagonistas de esta obra monumental. Su vida y la de otras y otros personajes de la historia sirven como motor y brújula de un dispositivo narrativo que arranca en la Gran Guerra europea y concluye en la Guerra Española.En cada página hay un dato significativo, una estimulante relación de eventos, una reflexión de profundidad, un personaje apasionante o una cita que trasporta a ese momento del pasado en el que se condensa una idea, un fenómeno, un sentimiento, una sensaciónEn su introducción a El cielo y las ruinas, Enzo Traverso alaba la ambición, la capacidad analítica y narrativa, la imaginación histórica de Juan Andrade y la originalidad de su enfoque. Para quienes admiramos y seguimos el trabajo de Traverso, su introducción crea unas expectativas que se cumplirán con creces. Este libro de más de ochocientas páginas es denso, de digestión lenta y lápiz en mano, no tanto porque su lectura sea dificultosa sino porque en cada página hay un dato significativo, una estimulante relación de eventos, una reflexión de profundidad, un personaje apasionante o una cita que trasporta a ese momento del pasado en el que se condensa una idea, un fenómeno, un sentimiento, una sensación. Este libro está escrito con meticulosidad, rigor, perspicacia y talento narrativo.El cielo y las ruinas comienza con la Gran Guerra, continúa con la Revolución Rusa de 1917, las revoluciones de la posguerra europea en Alemania, Italia, España, Hungría y Reino Unido entre 1918 y 1921; su represión brutal por parte de los Estados; analiza a fondo el desarrollo de los fascismos y el nazismo. Este devenir histórico concluye en la Guerra Española como acontecimiento en el que se condensa toda la historia previa y que reúne a muchos de los personajes que han ido apareciendo en las páginas anteriores.Dos ejes ideológicos articulan la narración: el fascismo y la revolución social. Andrade no equipara estos dos fenómenos ni los explica como hijos de la Gran Guerra, sino que los sitúa en procesos anteriores que esta acelerará: los precedentes del fascismo están en las derechas tradicionales, pero este supuso un salto radical en la modernización de las fuerzas reaccionarias; las revoluciones de 1917-1921 enlazaron con culturas de izquierdas que ya habían demostrado fu
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