El pasado 23 de septiembre, Zohran Mamdani se lanzó a recitar a Federico García Lorca en una recepción en Gracie Mansion frente a Pedro Sánchez. Y, siendo él alcalde de la ciudad que es, la lógica invitaba a pensar que esos versos saldrían de Poeta en Nueva York, cumbre de la poesía vanguardista del granadino y, junto a Romancero gitano, cima popular de su poética. Pero no. El estadounidense leyó, traducidos al inglés, los versos con los que arranca Canción de jinete: «Córdoba,/ Lejana y sola./Jaca negra, luna grande/ y aceitunas en mi alforja./ Aunque sepa los caminos/ yo nunca llegaré a Córdoba».
Mamdami eligió esos versos por la facilidad para llevar los «momentos de enorme oscuridad y convulsión» que vivió el poeta al presente. Pero, sin pretenderlo, en el 90 aniversario de su asesinato y con el centenario de la Generación del 27 a las puertas, el alcalde de Nueva York estaba navegando una tendencia: reivindicar a Lorca como el icono global que es y, sin embargo, hacerlo alejándolo de las grandes obras que lo consolidaron como tal. Cualquiera puede citar, casi como la alineación de su equipo de fútbol o el diálogo de su película favorita, los grandes títulos del granadino: Bodas de sangre, Yerma, Poeta en Nueva York, La casa de Bernarda Alba, Romancero gitano… Pero hoy su figura se expande por los terrenos menos explorados.
La bola negra de Los Javis es el fenómeno cinematográfico español del año y también el ejemplo perfecto de ese movimiento. Bajo las historias familiares, lo que sostiene el argumento es la obra inacabada del poeta que da nombre a la película. Todo lo que se conoce de ella es una lista de 36 personajes y una única escena de diálogo. Nada más. Y, sin embargo, el éxito del filme no se entiende sin la reivindicación de Lorca.
«Toda la obra de Lorca es una encrucijada de vanguardia y tradición. Cada época y cada sociedad se reconoce en alguna de sus obras, por eso tiene ya la condición de clásico. Ahora Doña Rosita emerge como la historia de un desahucio, o Comedia sin título, como una indagación de la responsabilidad del artista ante el auge del odio», explica el dramaturgo Alberto Conejero, guionista de La bola negra y autor de La piedra oscura, obra en la que se basa libremente. Y sigue: «El asesinato de Lorca dejó un corpus para siempre abierto e inconcluso, un escritorio en el que comprendemos la tragedia inmensa de lo que nunca escribió y descubrimos posibilidades aún vivas. De ahí que ahora nos acerquemos también a los fragmentos, a lo inconcluso, a los versos sin cierre, como hacemos con obras no tan conocidas de Shakespeare. Como sucede con Virginia Woolf, Cervantes o Mozart, también la persona de Lorca ha atraído al cine y nos preguntamos quién estuvo detrás de esas obras admirables».
En este año y durante 2027, las carteleras de los teatros nacionales están llenas de la obra del granadino ante el doble aniversario, pero cuesta encontrar sus tragedias clásicas. El Teatro Español tiene programada ahora Yerma, recuperando la primera versión que se estrenó allí en 1934, pero también otros tres lorcas mucho menos comunes: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, basado en su elegía al torero; El cante jondo, que une la conferencia que éste pronunció ante la Sociedad de Amigos del Arte de Buenos Aires en 1933 con fragmentos de otras, y Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, uno de sus textos menos explorados.
El Centro Dramático Nacional reúne por primera vez sobre un escenario todos sus Diálogos, pequeñas piezas que Lorca publicó en la vanguardista revista granadina Gallo o en el apéndice de Poema del cante jondo, recuperadas por el profesor Andrew Anderson en los 80. Por el Teatre Nacional de Catalunya acaba de pasar Songe, que mezcla la Comedia sin título de Lorca con El sueño de una noche de verano de Shakespeare. Y el Teatro Fernán Gómez tiene programados El público, una parte de su trilogía del teatro imposible; Poeta (perdido) en Nueva York, que entremezcla sus cartas desde Estados Unidos con sus poemas, y La profanación de Don Juan, el montaje que el granadino levantó con Buñuel y Dalí en 1924 durante su paso por la Residencia de Estudiantes de Madrid.
Lorca siempre en el centro, pero ni rastro de la producción canónica que se ha visto hasta la extenuación. «Las obras trágicas de Lorca son mucho más comprensibles y más directamente representables con posibilidad de éxito que el resto de su producción, pero han sido puestas en escena tantísimas veces y con montajes tan insuperables que, para que la figura de Lorca siga teniendo esa dimensión mítica, hay que sacarle de sus textos más reconocidos. Y ahí aparecen otros que son más complejos y que, al mismo tiempo, son mucho más interesantes, porque en ellos Federico es mucho más rompedor», apunta Emilio Peral, catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid y autor del ensayo La poesía que se hace humana, sobre la revolución que supuso la obra teatral del granadino.
Es en El público, en Así que pasen cinco años, en Comedia sin título o en diálogos como El paseo de Buster Keaton, La doncella, el marinero y el estudiante o Quimera donde se ve esa impronta de las vanguardias europeas de principios del siglo XX. Sobre todo, en su forma, pero también en su fondo. «Ahí es donde vemos un Lorca mucho más personal, donde encontramos una tendencia más volcada en lo identitario, donde Lorca habla de sí mismo y también de lo sexual con un filtro de lo surrealista. El Público es el texto más significativo, en el que un hombre expone claramente los riesgos de mostrar su amor por otro hombre y su condición de mártir por arriesgarse a ello», remarca el catedrático.
«Hay un Lorca muy potente que, con el sexo y la muerte como temas principales, intenta poner sobre el escenario la verdad de su integridad como persona»
Alfredo Sanzol, director del CDN y autor de la versión deDiálogos
«¿Es que Romeo y Julieta tienen que ser necesariamente un hombre y una mujer para que la escena del sepulcro se produzca de manera viva y desgarradora?», dice uno de sus personajes. Esa idea de la homosexualidad vinculada a la represión social y también a las apariencias aún la profundiza más Lorca en otro pasaje de la misma obra: «Yo vi una vez a un hombre devorado por la máscara. Los jóvenes más fuertes de la ciudad, con picas ensangrentadas, le hundían por el trasero grandes bolas de periódicos abandonados, y en América hubo una vez un muchacho a quien la máscara ahorcó colgado de sus propios intestinos».
En Comedia sin título, la obra que dejó el dramaturgo inacabada por su asesinato, su alegato político acaba casi convertido en presagio personal: «La madera de los ataúdes de todos los que estamos en la sala está ya cortada. Hay cuatro ataúdes que esperan dentro de los vidrios a cuatro criaturas que ahora me oyen, y hay quizá uno, quizá uno que se puede llenar esta madrugada misma a poco de salir de este vivísimo lugar».
«En términos generales, me parece muy bien que se vayan conociendo otras obras menos canónicas de Lorca, pero la vinculación de su biografía con sus obras literarias me parece en muchos casos problemática. ¿Se entiende el Quijote investigando la vida de Cervantes? No sé si la función de una obra literaria es mostrar al autor humano. Hace décadas, Roland Barthes declaró la muerte del autor, pero en años más recientes parece haber resucitado», remarca Andrew Anderson, estudioso de la obra de Lorca y profesor de Literatura Española en las universidades de Oxford, Michigan y Virginia.
«Lo realmente interesante es que vemos un mosaico de muchos lorcas diferentes. Hay un Lorca muy potente que, con el sexo y la muerte como temas principales, intenta poner sobre el escenario la verdad de su integridad como persona. Puede que sea un Lorca más íntimo, no lo sé, por el riesgo que toma, aunque él nunca pierde esa fuerza en ninguna de sus obras», agrega Alfredo Sanzol, director del Centro Dramático Nacional y el dramaturgo que versiona y dirige Diálogos en el Teatro Valle-Inclán.
«El asesinato de Lorca dejó un corpus para siempre abierto e inconcluso, en la tragedia inmensa de lo que nunca escribió descubrimos posibilidades aún vivas»
Alberto Conejero, guionista deLa bola negra y autor de La piedra oscura
Esa necesidad de una voz tan novedosa como lorquiana no solo hay que buscarla en la pantalla o el teatro. Galaxia Gutenberg ha recuperado toda la prosa literaria del granadino, de textos juveniles a conferencias. La editorial El Paseo ha publicado una versión glosada de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías para intentar dotarla de más matices. Andrew Anderson, bajo el sello Residencia de Estudiantes, ha recopilado la relación del dramaturgo con sus actrices en García Lorca y las actrices de sus últimos proyectos teatrales. Alana S. Portero ha cogido la atmósfera de un drama lorquiano clásico como Bodas de sangre para ambientar su nueva novela, Cosamala. La Compañía Manuel Liñán de danza flamenca propone revivir y reconstruir al poeta en su espectáculo Llámame Lorca. Y la ciudad de Granada, desde la Alhambra hasta el Corral del Carbón, será escenario este mismo fin de semana, del 15 al 18 de octubre, del ciclo Réquiem por Lorca, un compendio de piezas de música, danza y arte divididas en cuatro actos -uno por día- con la figura y la obra del poeta como elementos centrales, en colaboración con la Fundación García Lorca.
«Había que buscar la obra de Lorca que más relación directa podría tener con el Réquiem de Mozart y todos vimos muy claro que esa es Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Ahí encontramos al Federico más humano, al ciudadano, al granaíno y al amigo que dedica ese texto a la muerte de su amigo», resalta Maral Kekejian, gestora cultural, historiadora del arte y directora artística del evento junto a Pep Olona. «Ahora mismo la invasión de Lorca es total y quizás el año que viene desaparecerá, pero nosotros llevamos dos años trabajando en este proyecto y, sin un propósito voluntario de intentar explorar un Lorca menos conocido, hemos llegado a un réquiem por la muerte del poeta y de todos los muertos de Granada. Lorca es quizás la figura que a nivel literario más nos representa como país, traspasa a Estados Unidos y nosotros estamos intentando hacer un réquiem en Nueva York en 2027», comenta el creador y coordinador de Arrebato Libros.
Una de las piezas de ese Réquiem lleva la firma de Rocío Márquez, que ya conoce lo que es experimentar con distintos lorcas. En 2015, la cantaora puso voz a poemas y canciones populares del granadino en un concierto en el Teatro Real de Madrid bajo el título Ritos y geografía para Federico García Lorca; en 2017 profundizó en ellos con su disco Firmamento, y en 2022, volvió a incluir alguna de sus letras en Tercer cielo. Ahora, en una nueva incursión, la cantaora prepara una acción sonora y performativa centrada en el ay flamenco, es decir en el quejío o el llanto prolongado sin palabras, que el propio Lorca hizo suyo en algunas de sus obras. De hecho, dentro del Poema del cante jondo, en la sección del Poema de la soleá, hay unos versos que llevan ese mismo título: ¡AY!
«Quizás cuando una figura se convierte en un icono llega un momento en que necesitamos acercarnos a la persona que hay detrás», dice la onubense. «Los grandes textos de Lorca forman parte de nuestra memoria, pero cuando te asomas a otros materiales (sus cartas, sus dibujos, sus conferencias, sus canciones, sus pequeñas anotaciones, incluso sus silencios) aparece un Federico mucho más humano y, para mí, también más complejo. Y creo que ese acercamiento tiene algo muy bonito: no pretende quitarle importancia al mito, sino devolverle humanidad. A mí me interesa especialmente ese lugar. Porque cuando dejamos de intentar explicar a Lorca y nos acercamos a él desde la escucha, desde la intuición, desde lo que nos provoca, aparecen otras cosas. Y quizá también sea una necesidad de nuestro tiempo: volver a mirar a los grandes personajes desde lugares más íntimos, menos solemnes. Encontrarnos con la persona antes que con el personaje», concluye Márquez.
«Cuando una figura se convierte en un icono llega un momento en que necesitamos acercarnos a la persona que hay detrás, a sus textos más humanos»
Rocío Márquez, cantaora
Por eso, los creadores ya no solo buscan los textos más ortodoxos del poeta. Porque es más fácil encontrar muchas de sus convicciones y preocupaciones en los diálogos, en las conferencias y hasta en las entrevistas que concedía en los medios de comunicación de la época. En un encuentro con un periodista en 1935, recogido en el libro Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas (Malpaso), se puede ver cómo el granadino muta de poeta despreocupado a artista comprometido: «Me parece absurdo que el arte pueda desligarse de la vida social». Un discurso que no difiere en absoluto del que articula Comedia sin título, escrita precisamente en esa etapa previa al inicio de la Guerra Civil y a su asesinato.
«Aún nos faltan muchos lorcas por descubrir, hay muchos archivos privados que hay que desempolvar», destaca el profesor Emilio Peral. «Igual que la familia Rodríguez Rapún [Rafael Rodríguez Rapún fue una de las parejas de Lorca] dio acceso a Conejero para que llegara a la historia que ahora se cuenta en La bola negra, habrá otros que vendrán después. El gran problema de Lorca es su mitificación, aunque suene a paradoja. Todo el mundo cree saber todo de él, y eso es muy peligroso porque deja desplazados a los expertos que se dedican a desentrañar nuevos aspectos de su obra. Esa mitificación nos lleva a que parezca que estamos recreando la vida de un santo. Y justo lo que nos falta por desentrañar es la persona, quizás algún inédito, pero sobre todo su correspondencia, los escritos de su vida… Diría que nos quedan por conocer las profundas contradicciones de una persona tremendamente atractiva».
Hasta entonces, queda volver a zambullirse en lo ya conocido para darse de bruces con algo aún desconocido. «Cada vez que vuelvo a él encuentro algo diferente», explica Rocío Márquez. «Y eso es lo fascinante de los grandes artistas: que no se agotan. También cambia una misma, y entonces cambia la manera de mirar aquello que ya creías conocer. En mi caso, después de haberme acercado a Federico desde distintos lugares, cada vez me interesa menos representarlo o explicarlo y más, dejar que su universo provoque algo en mí».
Así sea.
Cine
La Bola negra. dirigida por Los Javis. Ya en cines.
Teatro
La profanación de Don Juan. Dirigida por Juan Mairena. Del 29 de octubre al 1 de noviembre. Teatro Fernán Gómez (Madrid).
Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. Dirigida por Pedro Casas. Estreno: 7 de enero. Teatro Español (Madrid).
Diálogos. Dirigida por Alfredo Sanzol. Del 5 de febrero al 21de marzo. Teatro Valle-Inclán (Madrid).
El cante Jondo. Dirigida por Eduardo Vasco. Del 10 al 14 de marzo. Teatro Español.
Libros
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (ed. glosada). Federico García Lorca (El Paseo). 20,95 €
Cosamala. Alana S. Portero (Seix Barral). 20,90 €
La poesía que se hace humana. Emilio Peral. (Cátedra). 19,95 €
Música y danza
Réquiem por Lorca. Directores artísticos: Maral Kekejian y Pep Olona Del 15 al 18 de octubre. Granada.
Llámame Lorca. Compañía Manuel Liñán. Del 21 al 24 de octubre. Teatros del Canal.
La Lectura // elmundo
The poet becomes an icon again, driven by the recovery of his lesser-known texts, his unfinished works, his letters, and dialogues: «His murder left a corpus forever open and inconclusive, the tragedy of what he never wrote.» Read
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