El escritor y periodista Julio Llamazares (Vegamián, León, 71 años) ha sido distinguido este viernes con el Premio Nacional de Narrativa 2026 por El viaje de mi padre, un libro en el que rememora la Guerra Civil a través de la historia de su progenitor, Nemesio Alonso, que sería maestro de escuela. En este título, editado por Alfaguara en otoño del año pasado, el autor recorre el trayecto que hizo su padre cuando este se alistó como voluntario del Regimiento de Transmisiones con 18 años junto a su amigo Saturnino, en el bando sublevado, para acabar luchando en el terrible frente de Teruel y en la sierra de Espadán (Castellón), en el invierno de 1937. En su periplo, Llamazares dibuja una España rural despoblada, en la que aún pervive la memoria de la guerra y la posguerra. El galardón, concedido por el Ministerio de Cultura, está dotado con 30.000 euros.. Seguir leyendo
El escritor leonés es galardonado por una obra en la que rememora la Guerra Civil a través de su progenitor
El escritor y periodista Julio Llamazares (Vegamián, León, 71 años) ha sido distinguido este viernes con el Premio Nacional de Narrativa 2026 por El viaje de mi padre, un libro en el que rememora la Guerra Civil a través de la historia de su progenitor, Nemesio Alonso, que sería maestro de escuela. En este título, editado por Alfaguara en otoño del año pasado, el autor recorre el trayecto que hizo su padre cuando este se alistó como voluntario del Regimiento de Transmisiones con 18 años junto a su amigo Saturnino, en el bando sublevado, para acabar luchando en el terrible frente de Teruel y en la sierra de Espadán (Castellón), en el invierno de 1937. En su periplo, Llamazares dibuja una España rural despoblada, en la que aún pervive la memoria de la guerra y la posguerra. El galardón, concedido por el Ministerio de Cultura, está dotado con 30.000 euros.. “Es un libro de viaje y de reconstrucción de la memoria de unos soldados y, a través de ellos, de todos los soldados que van a las guerras sin querer, por obligación”, ha declarado Llamazares a Efe. “Un alegato por la paz” en “tiempos muy oscuros”, ha agregado. Como dijo el propio autor cuando se publicó esta obra, se trata del libro más “emocional” que ha escrito.. Llamazares, que estaba viendo de reojo en la televisión el debate sobre la vivienda en el Congreso cuando le han llamado para comunicarle el premio, ha subrayado, precisamente, “la agresividad que destilan las instituciones, los políticos y también la calle… a mí, España me empieza a dar miedo y Europa me empieza a dar miedo”. “Parece que la gente se olvida de que nunca estamos a salvo de todo, hagamos lo que hagamos”.. Nacido en 1955, con medio siglo de trayectoria como escritor, el galardonado ha añadido que la llamada del ministerio le ha pillado por sorpresa porque “nunca había tenido un premio así, institucional y, bueno, comercial tampoco”, ya que no se presenta. Hombre afable, profeta en su tierra leonesa, en la que cada acto suyo se convierte en una muestra de cariño popular, afirma que no escribe pensando en premios o reconocimientos. “Escribo por aquello que decía alguien de purgar el corazón; el mayor premio, sin desmerecer este reconocimiento, es que la gente te lea y te siga”. En este sentido, ha recordado que en una de las presentaciones del libro, un periodista le hizo llegar un reportaje sobre la toma de Castellón ilustrado con una foto donde aparecían su padre y su amigo Saturnino. “Se me paró el corazón”.. El jurado explica que ha seleccionado la obra de Llamazares “por su profundo calado memorialístico y humano, con el que emociona con un relato donde los recuerdos, las heridas y tantas preguntas sin respuesta nos muestran cómo las huellas de la guerra perviven en el territorio”, según el comunicado de Cultura. El autor, en las páginas del libro, lo dedica “a los que perdieron la guerra civil española, de uno y otro bando, a los que pierden todas las guerras”. “Y para mis hermanos”, añadía. Por encima de todo, es un libro, como él ha dicho, en homenaje a su padre “y a los jóvenes que perdieron la vida o la juventud”.. El comunicado destaca que Llamazares combina “con maestría” en El viaje de mi padre “la evocación personal y la dimensión histórica, revelando que los desplazamientos geográficos marcaron la identidad de varias generaciones”. Como ha sido habitual en su medio siglo de trayectoria como escritor, muestra una prosa “poética, depurada y sobria”, en la que “los paisajes y personajes se convierten en los protagonistas de un viaje en el tiempo que anuda espacio, pasado y literatura, aportando una mirada honesta, sin épica”.. Por último, se señala que el libro “se configura como una obra de gran sensibilidad, que invita a reflexionar sobre el paso del tiempo y los vínculos generacionales, transformando una experiencia individual en una rebelión íntima contra el olvido y la desmemoria”. Es una “travesía de redención que ratifica a Llamazares como una de las voces clave de nuestras letras, poseedor de una facultad única para hibridar géneros, conmover al lector y fundir la geografía con el alma humana”.. Hablando de géneros, la obra de Llamazares abarca varios, desde sus inicios con la poesía como veinteañero, en libros como La lentitud de los bueyes (1979) y Memoria de la nieve (1982). Sin embargo, su huella literaria más profunda es como novelista, con dos títulos capitales, Luna de lobos (1985), de la que también escribió un guion cinematográfico, y La lluvia amarilla, quizás su publicación más exitosa, de 1988. También, Escenas de cine mudo (1994, reeditado en 2006), El cielo de Madrid (2005), Las lágrimas de San Lorenzo (2013), Distintas formas de mirar el agua (2015) y Vagalume(2023).. Escritor de periódicos, ha sido columnista de EL PAÍS. Su primer reportaje en este periódico lo publicó en diciembre de 1983, para contar cómo las aguas de un pantano habían sepultado varios pueblos, entre ellos, el que había nacido, Vegamián. El último lo firmó en agosto de 2021 y, significativamente, también se refería a la provincia leonesa, al paisaje de Las Médulas, que los romanos habían explotado como gran yacimiento de oro. Pueden leerse recopilaciones de artículos suyos en libros como En Babia (1991), Nadie escucha (1995) y Entre perro y lobo (2008).. Igualmente ha probado con la literatura de viajes: El río del olvido(1990), Trás-os-Montes (1998), Cuaderno del Duero (1999), Las rosas de piedra (2008), sobre catedrales del norte de España; Atlas de la España imaginaria (2015), El viaje de don Quijote (2016) y Las rosas del sur (2018). Y ha cultivado el género de la crónica con El entierro de Genarín (1981 y 2015), los relatos cortos, En mitad de ninguna parte (1995 y 2014) y Tanta pasión para nada (2011), y el dietario Primavera extremeña (2020).. El jurado ha estado presidido por María José Gálvez Salvador, directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura del Ministerio de Cultura; como vicepresidente ha actuado Jesús González González, subdirector general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Y como vocales, Paz Battaner, Anxo Angueira Viturro, Eneko Barrutia Etxebarria, Maite Salord, Rosa Agost Canós, José Belmonte Serrano, Carmen Alemany Bay, Miguel Barrero Vázquez, María Teresa Antona López, Brígida Manuela Pastor, Ramón Rozas Domínguez y Paco Cerdà, premiado el año pasado por su obra Presentes.. En ediciones anteriores fueron galardonados con el Premio Nacional de Narrativa, entre otros, Raúl Quinto, Marilar Aleixandre, Xesús Fraga, Juan Bonilla, Pilar Adón, Cristina Morales, Almudena Grandes, Fernando Aramburu y Cristina Fernández Cubas.
