Carmen Laffón (1934-2021) fue, sin duda, una de las más destacadas artistas del movimiento realista que conquistó la pintura española en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, su nombre sigue sin sonar entre el gran público, aunque desarrolló una extensa carrera a lo largo de más de 60 años. El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza reivindica a la genial pintora en una gran retrospectiva con más de 70 obras, como ya hiciera con Isabel Quintanilla en 2024 fue la primera monográfica del museo dedicada a una artista española y tuvo un éxito abrumador. Fallecida hace cinco años, Laffón perteneció a esa misma generación del Nuevo Realismo español que reorientó la figuración hacia una sensibilidad íntima alejada del rígido academicismo y de la agresividad de las segundas vanguardias.. Siempre vinculada a su Andalucía natal, basó su obra en la contemplación serena del paisaje y en el tratamiento delicado de la luz, centrándose en lo cotidiano como principal motivo. Nacida en una acomodada familia sevillana, Laffón se formó con solo 12 años en el estudio del pintor Manuel González Santos, bajo cuyo consejo la joven Carmen acudió a la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. De ahí, marchó a Madrid y terminó por licenciarse, en 1954, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando para, más tarde, continuar su formación en París y en la Academia Española en Roma con una beca del Ministerio de Educación.. De regreso a Sevilla, Laffón comenzó a pintar en Sanlúcar de Barrameda, en su casa familiar de verano, representando el paisaje del Coto de Doñana y de su finca La Jara, temas que se repetirán en su pintura a lo largo del tiempo. Tras dos años en Madrid en los que expuso en la galería Biosca y en la de Juana Mordó, volvió a Sevilla para crear, junto a Teresa Duclós y José Soto, una escuela denominada El Taller, para dedicarse a la formación y a la docencia artística: era a finales de los 60.. ‘La Sal. Salinas de Bonanza (la montaña horadada)’, un lienzo de 2020 cedido por una colección privada.THYSSEN. Hasta que no llegó la democracia no se sucedieron las distinciones: en 1982 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1988, la Medalla de Plata de Andalucía; en 1992, el Reina Sofía le dedicó su primera gran antológica y en 1998 fue nombrada académica electa de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde ingresó con un discurso tituladoVisión de un paisaje. Sus últimos años los dedicó a su pintura, siempre trabajando en su casa de Sanlúcar, donde falleció en noviembre de 2021. «Fue entonces cuando pensamos que sería interesante dedicarle una exposición en Madrid como homenaje, una gran muestra monográfica solo para ella, ya que justo en el momento en el que la artista fallece hay abiertas tres exposiciones suyas en Sevilla», señala Paula Luengo, jefa de exposiciones del Thyssen y comisaria de la exposición tituladaVariaciones.. La muestra gira en torno al personalísimo mundo figurativo de la sevillana, donde se recogen las ideas y motivos centrales de sus composiciones en forma de variaciones o series. Entre óleos, carboncillos y esculturas (técnica que desarrolló a partir de los años 90), la exposición reúne 77 obras organizadas en nueve secciones dedicadas a sus iconografías más frecuentes: la muñeca Marcelina, la cuna, los cestos, los armarios, el Coto de Doñana, las viñas, la cal y las salinas.. ‘Bidón y carretilla con cubo de sal0 (201-2013), una obra con objetos encontrados y escayola, cedida por una colección privada.. Luengo explica que la exposición «ofrece un diálogo entre las piezas tempranas y las más tardías, es decir, dentro de una misma sala y en un tema concreto se mezclan piezas de principios o mediados de su carrera con otras de la última época». Así, la comisaria destaca la serie de los Cotos, realizada en 2005 y a partir de 2011, donde se muestra claramente el recorrido que Laffón sigue hacia la abstracción. «Se siente libre y va a desarrollar esa libertad en unos temas que había tratado anteriormente en la década de los 90. El coto casi se pierde por completo y se transforma en manchas de color», cuenta.. La exposición se centra en sus temas más relevantes y recurrentes: la naturaleza muerta y el paisaje. «Laffón comienza representando objetos y paisajes desde una perspectiva realista, pero, a medida que evoluciona, se interesa más por la pintura en sí misma que por lo que esta representa. Realiza sus composiciones a base de veladuras y manchas difuminadas y sus obras están cargadas de poesía y sentimiento», indica la comisaria, que destaca entre las obras que se exhiben La terraza. Madrid, Mesa con flores en el jardín o Bodegón del galletero.. Con esta retrospectiva, el Museo Thyssen rinde merecido homenaje a quien fue, además de gran pintora y escultora, la segunda mujer en ingresar como académica de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Más que reivindicarla, la muestra corrige un olvido. Porque Laffón nunca dejó de estar ahí: pintando despacio, alejada del ruido.
La Lectura // elmundo
Es una de las grandes artistas del Nuevo Realismo español y el Thyssen de Madrid la reivindica con una gran retrospectiva cinco años después de su muerte Leer
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