En Precariado: una carta de derechos (Capitán Swing), Guy Standing identificó una clase social que nacía. Era 2011. Justo el epicentro de la crisis inmobiliaria que provocó un terremoto económico y social a nivel mundial. Antes de que estallara la burbuja, se daba por hecha una versión del mundo repleta de promesas sobre la prosperidad. El libro llegó a España en 2014, en plena efervescencia de la nueva política. Con Podemos a la cabeza, los partidos hablaban de regeneración. Quienes sufrieron la crisis económica, confiaron en los nuevos partidos y, al poco tiempo, vieron aterrizar la derecha a la derecha de la derecha como solución a todos los sinsabores acumulados y acabaron por aglutinarse en el precariado, el grupo en el que se ha especializado el profesor Guy Standing.. Standing es investigador en la Universidad SOAS de Londres. También fundó, y ahora es copresidente honorario, la BIEN, una red global que trata de impulsar un ingreso básico universal. Es un economista que rebate algunos clichés. Ha identificado en las políticas neoliberales la causa de la disolución de la clase media. Sus últimos trabajos hurgan en los asuntos que perpetúan la crisis del sistema como La crisis del capitalismo: por qué los rentistas prosperan y el trabajo no es rentable o El saqueo de los bienes comunes: un manifiesto para compartir la riqueza.. La reacción de una derecha obrera da un nuevo sentido a su criatura. En 2025, el precariado ya ha sustituido, prácticamente, a la clase media. Guy Standing alerta sobre la caída del Estado como garante del bienestar, una grieta por la que acceden los discursos con soluciones fáciles a problemas complejos. Y la transformación del sistema en un corral donde el dinero acaba siempre en las mismas manos. Por eso, entre otras cosas, entiende que es urgente desmontar este modelo. El crecimiento económico, dice, apenas mejora el nivel de vida de la mayoría, y la izquierda no ofrece soluciones a su nicho clásico de votantes. En enero, el profesor Standing publica Human Capital: The Tragedy of the Education Commons (Capital humano: la tragedia de la educación como bien común). «El Estado neoliberal ha cercado los bienes comunes educativos y los ha privatizado. Traiciona a la Ilustración», dice.. ¿Cuándo hará estallar el precariado el sistema?. A escala global, el precariado ya está dinamitando el orden surgido tras 1945, aunque lo hace de formas muy distintas. Hoy, el precariado equivale a lo que antes se entendía como clase trabajadora: millones de personas atrapadas en la inseguridad, con ingresos inestables, sobreviviendo a base de deuda y perdiendo derechos básicos de ciudadanía. Este grupo, sin embargo, no es homogéneo. Está dividido en tres grandes sectores. El primero lo forman los Atávicos, personas procedentes del antiguo proletariado o de entornos obreros tradicionales, con escasa formación y muy receptivas a discursos populistas que prometen recuperar un pasado idealizado. Es la base del lema de Trump Make America Great Again. Una promesa falsa que también gana terreno en Europa y que permite a la extrema derecha erosionar los restos del Estado del bienestar y avanzar hacia formas contemporáneas de neofascismo. El segundo grupo es el de los Nostálgicos, integrado por millones de migrantes que no se sienten en casa en ningún lugar, sin un presente claro ni un horizonte de estabilidad. No apoyan a los populismos neofascistas, pero se sienten excluidos y son señalados injustamente como responsables de los problemas que sufren los Atávicos. Una narrativa falsa que hoy constituye una amenaza real. El tercer grupo es el de los Progresistas: personas con formación que sienten que han perdido su futuro o que nunca lo tuvieron. Tampoco votan a la extrema derecha, pero ya no se reconocen en los viejos partidos socialdemócratas. Quieren «hacer estallar el sistema», impulsados por la crisis ecológica y por el deseo de una vida más equilibrada y culturalmente rica. Su peso crece día a día y serán quienes marquen el rumbo de la política progresista en los próximos años.. ‘Atávicos’, ‘Nostálgicos’ y ‘Progresistas’. El precariado es un grupo diverso. Como fuerza con potencial para transformar el mundo, ¿cómo pueden personas tan diferentes romper juntas el sistema?. El precariado es una clase en formación. Significa que las tres facciones comparten condiciones objetivas similares, pero todavía no una conciencia común ni una visión compartida de lo que debería hacerse. Sin embargo, podrían unirse en torno a una agenda política que prometa seguridad básica y un mayor control sobre su tiempo.. ¿Cuál es la diferencia entre el proletariado y el precariado?. El proletariado era la antigua clase trabajadora de masas, y la era posterior a 1945 de la socialdemocracia estuvo dominada por las necesidades y aspiraciones del proletariado: personas con empleos manuales estables a tiempo completo, con sindicatos, negociación colectiva y prestaciones estatales. Esa clase se ha reducido con la desindustrialización. El precariado es hoy la clase trabajadora de masas, a la que se exige «flexibilidad» y dependencia de un trabajo inestable e inseguro, pero definida sobre todo por su precariedad: la necesidad de depender de favores discrecionales de propietarios, empleadores, burócratas y familiares.. ¿Es el precariado más receptivo al populismo de derechas?. Con pocas excepciones, solo los restos del proletariado y los Atávicos del precariado apoyan a la extrema derecha. La izquierda debe reinventarse ofreciendo una política basada en la seguridad básica y la recuperación de los bienes comunes. En ese contexto, la renta básica es una vacuna social.. Cada vez más partidos de extrema derecha dicen representar a los precarios. ¿Vox sustituye a Podemos?. No. La extrema derecha es una cortina de humo de la plutocracia. Intenta convencer al precariado de que su inseguridad se debe a otros precarios. Y se debe al capitalismo rentista. Trump, Musk, Bezos no son sus amigos. La extrema derecha es la respuesta equivocada a la pregunta equivocada.. Acuñó el término hace 14 años. Desde entonces el mundo ha cambiado. De hecho, el precariado se ha quedado sin representación política. Al menos en España, los nuevos partidos que hablaban de regeneración resultaron un fraude. Me plantea dos preguntas. ¿Canalizar esta ira por la vía democrática clásica es una utopía? ¿Cómo ha cambiado el precariado en este tiempo, agrupa a cada vez más gente?. El precariado ha cambiado de manera apasionante. Aunque actualmente estamos amenazados por los Atávicos aliados con plutócratas reaccionarios, esa parte del precariado está en su punto máximo o incluso lo ha superado en términos numéricos. Están envejeciendo, son más blancos y más masculinos. Mientras tanto, los progresistas crecen cada día. Hay que recordar que las clases y la política de clase atraviesan fases. Al principio, los líderes -o quienes se presentan como tales- son «rebeldes primitivos»: se definen por aquello a lo que se oponen, no por una visión unificada de lo que defienden. Pronto se desvanecen en la irrelevancia o en la autodestrucción. Sin embargo, a medida que crece la parte educada de la nueva clase de masas, se define una nueva visión progresista, basada invariablemente en la lucha por la seguridad económica y el control del tiempo dentro de la estructura productiva existente. Esto está ocurriendo con una rapidez notable en términos históricos.. La discusión se establece en términos generacionales. Muchos adultos culpan a la generación anterior de sus problemas económicos o laborales. Lo que late en el fondo es la impotencia de no poder acceder a los recursos que antes estaban disponibles. ¿Tienen los jóvenes alguna posibilidad real de acceder a la riqueza de la generación del ‘baby boom’?. Se habla cada vez más de una «heredocracia»: una minoría que hereda patrimonio y propiedades y accede así a posiciones de privilegio. Pero se trata de un grupo reducido. Para la mayoría, ahorrar y acceder a una vivienda propia resulta cada vez más difícil. Plantear el conflicto en términos generacionales es un error. El precariado atraviesa todas las edades. Muchos mayores forman parte de él y son conscientes de que sus hijos y nietos también lo serán. El verdadero eje del conflicto no es la edad, sino la clase social.. «Se habla cada vez más de la heredocracia: una minoría que hereda propiedades y acccede así a posiciones de privilegio». Tengo la sensación de que la heredocracia es la forma que tiene el sistema de reiniciarse. Durante un tiempo se permite la prosperidad, pero ahora vuelve a convertirse en un cuello de botella por el que solo pasan unos pocos. El avance de la heredocracia sustituye el ascensor social por el clásico «nacer en la familia adecuada». ¿Qué lo hace diferente ahora?. La «heredocracia» es solo un síntoma del capitalismo rentista globalizado actual. En la era posterior a 1945, dominada por la socialdemocracia incluso en el campo conservador, la propiedad se buscaba como medio para lograr una vida mejor basada en la seguridad del trabajo. Hoy, la propiedad es mucho más un medio para generar mucha más riqueza. Harold Wilson, el último primer ministro laborista progresista del Reino Unido, dijo una vez que el capital financiero «ganaba dinero mientras dormías».. ¿Por qué no se han cumplido las promesas de prosperidad?. Vivimos en una era de capitalismo rentista globalizado, definida como una forma de capitalismo en la que cada vez más ingresos, riqueza y poder fluyen hacia los propietarios de capital financiero, físico e intelectual, y cada vez menos hacia quienes dependen del trabajo para vivir. En ese contexto, cualquier aumento del PIB o del crecimiento económico hace muy poco por elevar el nivel de vida de la mayoría, especialmente del precariado en expansión. Es esencial desmantelar el capitalismo rentista, como he propuesto en mis libros.. En España, el Gobierno presume de indicadores macroeconómicos positivos. Para muchos ciudadanos, se ha convertido en una rutina exasperante: ellos viven cada vez peor, mientras el país parece ir cada vez mejor. ¿Por qué la riqueza ya no llega a los trabajadores?. Como argumento en mi libro La política del tiempo y en otros trabajos, esos indicadores macroeconómicos son fraudulentos. El concepto original del PIB se creó en los años 30 como una medida de los recursos disponibles para la guerra. Necesitamos cambiarlo. Además, debemos reformar profundamente el sistema de derechos de propiedad intelectual, que concede beneficios monopolísticos a los propietarios de patentes, aunque a menudo no hayan hecho nada para merecerlos. Es complejo, pero en última instancia el sistema está amañado a favor de los plutócratas y las élites.. ¿Podemos hablar de una conspiración de las élites o es demasiado pronto para explicaciones conspiranoicas?. No es realmente una conspiración. Es el reflejo del poder acumulado y del fracaso de la política progresista para enfrentarlo. Los socialdemócratas son una fuerza agotada.. Leyéndole, y escuchándole, parece que nuestro sistema ha llegado a sus límites con el «capitalismo rentista». ¿Cuál sería la alternativa? ¿Qué peligros encierra desmantelarlo?. Como he argumentado en mis libros, hemos llegado a un punto crítico en la Transformación Global, con el peligro real de un nuevo fascismo. Trump y su entorno están acelerando esa deriva, y la extrema derecha europea copia sus gestos. Lo primero es reconocer que estamos ante una crisis existencial y ofrecer a la clase trabajadora de masas -el precariado- una agenda basada en un nuevo sistema de distribución de ingresos que garantice una seguridad básica real.. «El sistema de distribución del siglo xx se ha roto. Necesitamos reciclar los excedentes del capitalismo rentista mediente una renta básica para todos los residentes legales». ¿Cómo encaja la renta básica universal en la cultura del esfuerzo?. Es vital abandonar prejuicios. El sistema de distribución del siglo XX se ha roto. Necesitamos reciclar los ingresos excedentes del capitalismo rentista mediante una renta básica para todos los residentes legales. Podemos llamarla dividendos comunes: una parte de la riqueza colectiva creada por generaciones pasadas. Si alguien dice que solo debe pagarse por trabajar, entonces debería apoyar la abolición de la herencia. Como entendió el papa Francisco, los bienes comunes nos pertenecen a todos. La idea de que la renta básica reduce el trabajo es un prejuicio. Los experimentos muestran lo contrario.. ¿Avanzamos hacia un mundo de ricos y pobres, sin clase media?Y si es así, ¿pueden los Estados evitarlo?. En realidad, tenemos una estructura de clases fragmentada: en la cúspide, una plutocracia absurdamente rica de multimillonarios; debajo, una élite de multimillonarios; un salariado menguante (lo que probablemente llamas clase media, con empleo estable y pensiones generosas); un proletariado en desaparición y un precariado en crecimiento. Por debajo del precariado hay una infraclase de personas que mueren prematuramente en las calles de nuestras ciudades. Claro que los gobiernos podrían evitar esta fragmentación. Pero tendrían que enfrentarse al capitalismo rentista y reformar el Estado del bienestar, gravando a quienes se apropian de nuestros bienes comunes y redistribuyendo los ingresos en forma de una renta básica creciente.. ¿Qué fuerzas impulsan esta división sin término medio?. Las finanzas globales. Es la cola la que mueve al perro. BlackRock, Goldman Sachs, J.P. Morgan y otros gigantes financieros, en alianza con las grandes tecnológicas de Silicon Valley, la gran industria farmacéutica y la aún mayor industria armamentística, están saqueando nuestras economías y sociedades.. El debate público enfrenta a ‘baby boomers’, que ven a los jóvenes como vagos, y a jóvenes que ven a los nacidos en un contexto favorable como simples afortunados. ¿Es posible la reconciliación?. Rechazo los análisis que enfrentan generaciones. Desvían la atención de los verdaderos problemas estructurales. En mis charlas sobre el precariado en muchos países, veo a personas mayores que forman parte del precariado y a muchas otras que entienden que sus hijos y nietos están entrando en él. Detesto esa división en cajas generacionales absurdas. Lo que importa es la clase.. Para muchos jóvenes formados resulta frustrante compartir posición social con trabajadores migrantes. ¿No hay remedio?. Sí, lo hay. Empieza por reconocer que el inmigrante no es el enemigo ni la causa de la inseguridad del universitario. La causa real es un sistema económico que concentra ingresos, riqueza y poder en una diminuta plutocracia y una élite autosatisfecha.. «Los sindicatos fueron diseñados para el capitalismo industrial y para el proletariado clásico. No han sabido adaptarse a la realidad del precariado». Publica ahora Human capital: the tragedy of the education commons. Usted sostiene que la educación ha mutado. ¿Por qué? ¿Qué ha ocurrido?. La idea preciosa de la educación nació en la Atenas clásica como un bien común, un bien público, un medio para aprender a ser humanos, a cultivar la empatía, el respeto por la verdad y el refinamiento moral. En los últimos 50 años, la educación se ha convertido en una industria, en un bien privado orientado al éxito material. El Estado neoliberal ha cercado los bienes comunes educativos y los ha privatizado, mercantilizado y financiarizado. Está traicionando los valores de la Ilustración. Esa es la base de mi libro.. ¿Qué propone para preservar su esencia?. Se podría hacer mucho, y con relativa facilidad, pero la izquierda debe despertar. La prioridad es frenar y revertir la infiltración de las finanzas, especialmente del capital privado. El precariado estará a la vanguardia de este contramovimiento, porque necesita una forma más emancipadora de aprendizaje a lo largo de la vida.. ¿La herencia es la única vía para alcanzar el nivel de vida de las generaciones anteriores?. ¡No, no y no! La alternativa pasa por recuperar los bienes comunes y redistribuir la riqueza mediante una renta básica, concebida como un derecho de ciudadanía.. ¿Por qué los sindicatos han perdido capacidad de representación?. Fueron diseñados para el capitalismo industrial y para el proletariado clásico. No han sabido adaptarse a la realidad del precariado.
La Lectura // elmundo
Batalla contra lo que llama el «capitalismo rentista», la minoría que acumula riqueza frente al precariado. «El PIB es un concepto de los años 30. Un indicador macroeconómico fraudulento» Leer
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