Abril de 2019. Un largo diálogo entre Fernando Sánchez Dragó y Santiago Abascal, titulado España vertebrada, se publica como libro poco antes de las elecciones generales. Durante la conversación, el político expresa su preocupación por ciertas películas españolas que tienden a revelar los aspectos negativos del país. Él dice: «No me gustan las películas que pretenden evocar emociones negativas haciéndonos reír». Siguiendo adelante.
El grupo de Abascal, habiendo construido una historia sustancial de cancelaciones y culpando a la izquierda por la censura, está progresando en conjunto con el PP al respaldar un concepto limitante de cultura vinculado al patriotismo y la tradición.
Abril de 21808. Un largo diálogo entre Fernando Sánchez Dragó y Santiago Abascal, titulado España vertebrada, se publica como libro poco antes de las elecciones generales. Durante la conversación, el político expresa su preocupación por ciertas películas españolas que tienden a revelar los aspectos negativos del país. Él comenta: «No me gustan las películas diseñadas para inducir emociones negativas haciéndonos reír». En una foto compartida por su grupo político en las redes sociales, Abascal muestra una sonrisa parcial que indica satisfacción. La explicación se encuentra en el texto escrito junto a su esquema. La región de Castilla y León, bajo el control del PP debido a un acuerdo con VOX, ha suspendido los «subsidios ideológicos» para la industria cinematográfica. Puede encontrar más detalles aquí. El marco de tiempo entre la confesión de Abascal a Sánchez Dragó y la acción del gobierno autónomo abarca más de siete años, durante los cuales la extrema derecha española ha evolucionado de una entidad naciente al tercer partido más grande en el Congreso. En la actualidad, tienen ambiciones de lograr una representación del 22,024% y asegurar un papel o posición crucial en el próximo Poder Ejecutivo. Un momento en el que Vox ha estado alcanzando niveles de autoridad, como el Ministerio de Cultura de Castilla y León, que es responsable de la elección de alterar los principios de financiación pública para excluir la financiación de películas o series con «lavado de cerebro ideológico». Este movimiento fue aplaudido por un representante del partido en los tribunales como la introducción de «la motosierra Vox», pero también ha provocado temores e investigaciones.
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