En 2022, la humorista Victoria Martín (36 años, Madrid) publicó una novela, Se tiene que morir mucha gente (Plaza & Janes) porque ninguna cadena ni plataforma le compraba la serie que escribió antes. “Se llamaba diferente y la escribí en 2017, pero eran los mismos personajes y el estilo de comedia y el tono era igual”, recuerda sentada en un despacho en la sede de su productora en Madrid. En Movistar Plus leyeron el libro y quisieron convertirlo en serie. El jueves 21 se estrenan, casi una década después, los seis episodios que cierran este círculo.. Seguir leyendo
La humorista adapta su novela en forma de serie para Movistar Plus con Anna Castillo como protagonista
Victoria Martín desmitifica la amistad femenina en ‘Se tiene que morir mucha gente’: “Odiarse a sí mismo es algo latente en todas las generaciones” | Series de Televisión | EL PAÍSIr al contenido
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La humorista adapta su novela en forma de serie para Movistar Plus con Anna Castillo y Macarena García como protagonistas


En 2022, la humorista Victoria Martín (36 años, Madrid) publicó una novela, Se tiene que morir mucha gente (Plaza & Janes) porque ninguna cadena ni plataforma le compraba la serie que escribió antes. “Se llamaba diferente y la escribí en 2017, pero eran los mismos personajes y el estilo de comedia y el tono era igual”, recuerda sentada en un despacho en la sede de su productora en Madrid. En Movistar Plus leyeron el libro y quisieron convertirlo en serie. El jueves 21 se estrenan, casi una década después, los seis episodios que cierran este círculo.
Entre aquel proyecto primigenio y la serie actual hay muchas diferencias, pero aún más semejanzas, según su autora: “El humor negro con personajes que se odian a sí mismos, esa capa de tristeza que tienen todos a pesar de ser más o menos histriónicos… Me gusta que sean personajes que están tristes, supongo que porque yo soy una persona que estoy siempre triste, pero utilizo la comedia para que la gente no me conozca”, cuenta Martín.
Conocida por su canal de YouTube Living Postureo y como una de las dos mitades del popularísimo podcast Estirando el chicle, esta guionista y humorista ha desarrollado una carrera fulgurante en internet y en el audio que la llevó también a ser guionista de La resistencia o colaboradora en programas como Las que faltaban. Tras años autoproduciendo sus propios proyectos, ahora saborea la sensación de firmar y codirigir una serie que la ha llevado al festival Canneseries.
Tráiler de la serie ‘Se tiene que morir mucha gente’
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Tráiler de la serie ‘Se tiene que morir mucha gente’
Se tiene que morir mucha gente sigue a tres amigas de la infancia que se reencuentran en su treintena en la fiesta para desvelar el sexo del bebé de una de ellas. Bárbara, la protagonista, está enganchada a los ansiolíticos y la acompaña a todas partes su yo adolescente a modo de Pepito Grillo faltón. Comparte piso con Maca, una actriz frustrada y emocionalmente dependiente. Y Elena se ha casado con un hombre que le dobla la edad y que le permite la vida de lujo con la que siempre había soñado, o eso pensaba.
A través de ellas, Victoria Martín habla de temas como el “capitalismo del feminismo”, o de ese momento “en el que te das cuenta de que esto es lo que eres y ya no vas a cambiar y tienes que asumirlo con honestidad y responsabilidad”, o la desmitificación de la amistad femenina. “Es una de las cosas más complejas que hay en el mundo. Muchas veces, cuando estás mal, que le vaya mal a tu amiga te alegra. O si tú estás en la mierda y te llama tu amiga para decirte que va a tener un bebé y que le va de puta madre, te jode. Es la parte egoísta que tiene el ser humano. O esta cosa de cuidarte emocionalmente y que al final acabes siendo una egoísta. ‘Es que me estoy cuidando emocionalmente y por eso no voy a ver a mi abuela a la residencia’. Mira, no, es que eres una cabrona y me da igual que tengas ansiedad”, reflexiona Victoria Martín sobre los temas que aborda en la trama. “Yo no quería una serie que diera moralejas”, añade.

Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr son las actrices que dan vida a esas tres amigas. Victoria Martín quería a Castillo para interpretar a la protagonista, Bárbara, y había pensado en Macarena García para ser Elena, pero antes de proponerlo, fue la propia Anna Castillo quien sugirió el nombre de su amiga para dar vida al personaje. Para dar vida a la niña, una especie de sombra que acompaña a la protagonista a todas partes y que solo ve ella, está la joven Sofía Otero, ahora de 13 años y que cuando tenía nueve ganó el Oso de Plata a la mejor interpretación en la Berlinale por 20.000 especies de abejas. Así cobraron vida unos guiones que, durante el rodaje, se iban reescribiendo para encajar mejor con sus intérpretes. “Hay muchos chistes que surgieron en el rodaje. Sofía venía con una lista de insultos cada día”, destaca Martín.

El personaje de Otero fue uno de los aspectos más difíciles de encajar en la serie, según confiesa la guionista. Todas las escenas en las que aparece la niña las grabaron con ella y sin ella para poder elegir más adelante qué funcionaba mejor. Pero para Martín, como creadora de la serie, lo más difícil no fue eso. “Para mí, lo más difícil es la gente”, dice, como ya apuntaba el título de la serie y la novela. También ha experimentado lo que es dirigir: junto a su pareja Nacho Pardo, se encarga de dos episodios (los otros cuatro los dirige Sandra Romero). “Como director, tienes que ver toda la foto todo el rato, y a mí me agobiaba no dar la talla, porque no lo puedes repetir, se va a quedar así. He aprendido mucho en el rodaje a que hay cosas que son como son, no como tú hubieses querido”.
Victoria Martín no considera que la suya sea una serie generacional. “Creo que estar perdido y odiarse a sí mismo es algo latente en todas las generaciones. El odio es una cosa universal a cualquier edad”. También está orgullosa de haber abordado en la pantalla la “escatología femenina” y que, por ejemplo, recrearan un tapón mucoso. “No hay nada de lo que me sienta más orgullosa: Movistar Plus ha pagado un tapón mucoso”, ríe.

Muchos aspectos de las protagonistas están inspirados en la propia Victoria Martín o en mujeres que conoce. Por ejemplo, Bárbara trabaja como guionista en un programa de televisión diario de comedia y es la única mujer del equipo. “Hay frases de la serie que yo he escuchado tal cual, como eso de que ya no se puede hacer chistes de nada. Esa es una conversación que he tenido con un cómico. La tele es voraz. El ritmo de trabajo es feroz, las exigencias, los agobios de las audiencias…”.
Ahora le gustaría seguir escribiendo ficción, y pone como ejemplo la carrera de otro humorista, Berto Romero. “Puede ser cómico y además hacer películas, series… Para muchos cómicos y cómicas es nuestro referente de cómo llevar una carrera perfecta”. ¿Les puede costar más a las mujeres lograr esa carrera perfecta? “Yo creo que ser mujer cuesta mucho. En Estados Unidos hay un montón de series de mujeres cómicas, pero aquí no. Al final no se trata de ser hombre o mujer, sino de si eres lo suficientemente bueno para esto o no”. Y, si puede elegir, se queda detrás de las cámaras. “Lo he disfrutado muchísimo, estar detrás y poder mandar. Me restó mucha ansiedad. A mí lo que me gusta es que me paguen por estar en mi casa escribiendo con mis gatos. Y hablar con el menor número posible de personas”.

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