Después de casi 25 años, se culmina la construcción del Archivo Histórico Municipal de Granada. Esta difícil intervención, obra del arquitecto Luis Feduchi, supone una de las últimas actuaciones contemporáneas de relevancia en la ciudad de la Alhambra, llevada a cabo en el Carmen del Negro, histórica finca situada en la Cuesta del Chapiz, en el barrio del Albaicín. Seguir leyendo
Un audaz proyecto del arquitecto Luis Feduchi en el Carmen del Negro, en el Albaicín, supera el reto de intervenir en un área declarada Patrimonio Mundial
Después de casi 25 años, se culmina la construcción del Archivo Histórico Municipal de Granada. Esta difícil intervención, obra del arquitecto Luis Feduchi, supone una de las últimas actuaciones contemporáneas de relevancia en la ciudad de la Alhambra, llevada a cabo en el Carmen del Negro, histórica finca situada en la Cuesta del Chapiz, en el barrio del Albaicín. El proyecto original de Feduchi destaca por su sensibilidad arquitectónica en la integración paisajística, dada la tensión que se produce en un lugar con asombrosas vistas a la Alhambra y en pleno Albaicín, ambos emplazamientos declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. La obra ha sido completada en colaboración con los arquitectos granadinos Antonio Luis García-Fresneda y Juan Manuel Zamora Malagón.Más informaciónEl proyecto tiene su origen en el concurso público internacional convocado en 2002 por el Ayuntamiento de Granada y el área de Patrimonio Albaicín. Su objetivo era rehabilitar el Carmen del Negro y construir el nuevo Archivo Histórico Municipal en una de las últimas parcelas sin edificar del Albaicín. El primer premio fue otorgado a Luis Feduchi, cuyo proyecto fue valorado por su sensibilidad hacia el entorno patrimonial y su capacidad para generar un espacio público contemporáneo sin alterar la memoria del lugar.Frente a la posibilidad ofrecida en las bases del concurso de concentrar un volumen de tres plantas en el centro de la terraza destinada a huerto, la propuesta de Feduchi optó por una solución radicalmente distinta: la distribución del programa en un edificio de una única planta semioculta. Esta decisión permitía mantener prácticamente inalterada la rasante del terreno y preservar las vistas, al tiempo que incorporaba un jardín en la azotea concebido como espacio público abierto, beneficiado por su privilegiada ubicación en el Albaicín con vistas a la Alhambra y al Generalife.El edificio fue concebido para albergar el archivo municipal, incluyendo zonas de consulta, depósitos documentales y espacios administrativos, todo ello integrado en un volumen resguardado y funcional. La propuesta apostaba por una arquitectura sobria, de altas prestaciones constructivas y ambientales, inicialmente planteada con muros de tapial y estructura de madera, en diálogo con la tradición constructiva local y el respeto a la huerta histórica y a la estructura del Carmen. Sin embargo, ante la ausencia de normativa que permitiera construir un edificio público con sistemas similares a los de la Alhambra, Feduchi optó finalmente por una fábrica de ladrillo y mortero visto, utilizada como encofrado para una estructura de hormigón armado. Al conocerse que el Ayuntamiento no podía asumir el coste de la fase final del proyecto, la estructura se ejecutó dotándola de protección ante la intemperie, en lo que durante dos décadas constituyó una ruina impecable y, al fin ahora, felizmente habitable.Vista de la Alhambra desde la cubierta del nuevo a
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