Páginas de Espuma lleva años construyendo un catálogo de cuentos completos que funciona como un canon del relato universal: Chéjov, Kafka, Poe, Bradbury, Joyce, Mansfield. La incorporación de Nikolái Gógol a esa serie no solo era lógica, sino urgente. Aunque Dostoievski, Tolstói y Bulgákov le deben una parte sustancial de su gramática narrativa —el grotesco administrativo, la irrupción de lo fantástico en la rutina, la degradación como forma de conocimiento—, Gógol sigue siendo, en el ámbito hispanohablante, más invocado que leído. Esta edición aspira a corregir ese desequilibrio.. Varios traductores. Páginas de Espuma. 848 páginas. 39 €. El volumen reúne la totalidad de la narrativa breve de Gógol en una traducción colectiva a cargo de cinco traductores. La estructura, que se organiza en cuatro bloques —Veladas en el caserío cerca de Dikanka, Mírgorod, Relatos y Fragmentos—, respeta el orden cronológico y permite leer el arco completo de una carrera a lo largo de una fecundísima década. Y en ese arco reside el vértigo. Gógol irrumpió en la literatura del imperio como un autor ucraniano que escribía en lo que él mismo llamó «una lengua extranjera»: el ruso. Su obra operó en una «zona de contacto» donde la identidad cultural ucraniana chocaba y pactaba con la lengua y la cultura del Imperio. Su primera tarea fue inventar un paisaje. Los cuentos de Dikanka despliegan una Ucrania nocturna, festiva, demoníaca, vista con una mirada cartográfica: la estepa se contempla desde arriba, basándose directamente en un mapa de la «Pequeña Rusia» elaborado en el siglo XVII por el ingeniero francés Guillaume Le Vasseur de Beauplan. Al mismo tiempo, se habita desde dentro, con su léxico de párubki, chumakí y knish, que el propio Gógol tuvo que glosar para sus lectores rusos. El glosario que cierra esta edición amplía aquellos breves vocabularios originales y es, además, un recordatorio de la distancia cultural que Gógol salvaba en cada página.. A partir de «La Avenida Nevski» el paisaje cambia al abandonar el entorno rural. San Petersburgo, la capital, sustituye a la estepa, y la prosa se vuelve nerviosa, digresiva, capaz de captar una ciudad entera catalogando bigotes, patillas y botas, con la sinécdoque como recurso principal. Abram Tertz habló de la «geografía de la prosa» gogoliana: una escritura que aspira a expandirse y abarcar un territorio vasto, como el país que la produjo. «La nariz», «El retrato», «Diario de un loco» y «El capote» son relatos donde el absurdo burocrático y la humillación metafísica se funden en una aleación que no existía antes en ninguna literatura.. En cuanto a «Tarás Bulba», la pieza más extensa del volumen, este relato desempeñó un papel decisivo en la formación de la conciencia nacional ucraniana. La primera versión del relato participó directamente en el surgimiento de los primeros brotes del nacionalismo ucraniano, y hubo escritores que afirmaron que esta epopeya cosaca animó a los ucranianos a explorar su pasado y a esforzarse por alcanzar su propio conocimiento nacional. El personaje trascendió hasta el punto de que líderes nacionalistas ucranianos del siglo XX adoptaron el seudónimo de «Tarás Bulba».. En la sección de Fragmentos, textos como «El terrible cerdo», «El hetman» o «El banduryst sangriento» permiten asomarse al taller de un escritor que trabajaba simultáneamente en varios registros, a veces opuestos, y que abandonaba narraciones con la misma facilidad con que las emprendía. La vida de Gógol fue escasa en acontecimientos externos. Sus días eran esencialmente sus trabajos, interrumpidos por pausas, breves o largas. Oscilaba sin cesar entre dos estados: la tensión de la creatividad y el descanso. El Gógol de estos esbozos es el que acabaría quemando la segunda parte de Las almas muertas, el mismo que en su testamento pidió que no le dieran sepultura hasta que hubiera signos evidentes de descomposición en su cadáver, convencido de que su cuerpo podía simular una muerte que no era tal. Leer estos fragmentos junto a las piezas acabadas añade una dimensión que una antología parcial no puede ofrecer: la de un escritor devorado por su vocación para quien escribir fue siempre un acto tan compulsivo como insatisfactorio. Las 848 páginas de este volumen dejan claro por qué se dice que toda la literatura rusa ha salido de debajo de su capote.
La Lectura // elmundo
La obra ‘Cuentos completos’, de 848 páginas y organizada en cuatro bloques, deja claro por qué se dice que la literatura rusa ha salido de su capote Leer
La obra ‘Cuentos completos’, de 848 páginas y organizada en cuatro bloques, deja claro por qué se dice que la literatura rusa ha salido de su capote Leer
