Para el escritor estadounidense Ta-Nehisi Coates, la literatura es el lugar privilegiado de la angustia que se abre a la denuncia profética. No el de la belleza ni el del reconocimiento de los repliegues del alma humana. La cita de Orwell con la que abre El mensaje, su último libro, así nos lo recuerda: «En una época pacífica, quizás habría escrito libros floridos o meramente descriptivos y habría podido permanecer casi ajeno a mis lealtades políticas. Las circunstancias me han obligado a erigirme en una suerte de panfletista».. Y este es el tono que domina en el texto: una denuncia articulada en tres capítulos (centrados en Senegal, Carolina del Sur e Israel o Palestina) de las injusticias de la historia y del peso de las narrativas en la percepción de la realidad.. Traducción de Paula Zumalacárregui. Capitán Swing. 168 páginas. 18,50 € Ebook: 11,99 €. El primer capítulo, ambientado en Dakar, nos ofrece una meditación sobre el legado de la esclavitud a ambos lados del océano. El autor plantea, además de la historia factual, lo que él denomina la «negrología», un neologismo que condensa su lectura moral de Occidente como espacio histórico hostil para la experiencia negra.. En el segundo capítulo, Coates ahonda en su defensa de las ideas divisorias. «La Historia -sostiene- no es inerte, sino que encierra una historia que implica o justifica el orden político». Y añade: «Un orden político no se basa solamente en quién tiene derecho al voto, sino en qué puede votarse, es decir, en qué puede imaginarse». Los conceptos divisorios actúan así como un reclamo de justicia frente a aquello que ha sido silenciado.. En el capítulo final, el autor viaja hasta Israel y establece una analogía moral entre la marginación que sufren los palestinos y la experiencia histórica de la esclavitud negra; una comparación que resume, además de su fuerza retórica, los argumentos centrales de su planteamiento. «Pues, tan cierto -leemos- como que mis antepasados nacieron en un país en el que ninguno de ellos era igual a ningún hombre blanco, Israel se estaba revelando como un país en el que ningún palestino es igual a ninguna persona judía sea donde sea».. El mensaje es un libro duro, en ocasiones excesivamente autorreferencial, valiente en su voluntad de denuncia, a ratos maniqueo, no siempre convincente, algo fragmentario y más político que ensayístico. No busca los equilibrios característicos del ideario liberal, sino ensanchar la narrativa de la historia para que las voces de los olvidados no desaparezcan.
La Lectura // elmundo
El escritor estadounidense construye en ‘El mensaje’ un libro duro valiente en su voluntad de denuncia que busca ensanchar la narrativa de la historia para que las voces de los olvidados no desaparezcan Leer
El escritor estadounidense construye en ‘El mensaje’ un libro duro valiente en su voluntad de denuncia que busca ensanchar la narrativa de la historia para que las voces de los olvidados no desaparezcan Leer
