En el tramo más reciente de su obra, Sergio del Molino (Madrid, 1979) está optando por títulos llamativamente lacónicos (La piel, Los alemanes…), algo que en el caso de La hija parece tener un significado añadido, ya que con él revela muy a las claras quién es la protagonista de todo esto, por mucho que allá al fondo, allá al comienzo, sobrevuele la titánica figura de Francisco de Goya.. Alfaguara. 648 páginas. 23,90 € Ebook: 11,99 €. En realidad, al menos en principio, Rosario Weiss era su ahijada, casi su alnada, pero para cuando Goya muere aquí, a la altura de la página 150, ya se habla de ellos como padre e hija de un modo que muchos lectores ni siquiera percibirán, dada la naturalidad y el cariño de esa relación, que tan bien ha ido siendo dibujada en ese primer cuarto del libro. Y me encanta el Goya que comparece allí. Mucho menos gruñón que cariñoso, ensimismado por la sordera pero trabajador, atento, generoso…, un hombre carismático y se diría que polivalente cuyo espíritu se movió siempre entre lo deslumbrante y lo devastador.. «¿Inspiración o disciplina?», preguntan con frecuencia los periodistas a los escritores, y casi siempre es «una mezcla». Aquí también sucedería así, y la verdad es que el talento y el trabajo que Del Molino ha volcado en estas páginas son descomunales. Francamente, yo no entiendo cómo lo hace: él mismo da cuenta de sus fuentes y sus movimientos, pero esas bibliografías, esas gestiones o esas cenas que a él le han ocupado durante un año, entre septiembre de 2024 y octubre de 2025, serían normalmente el trabajo de varios años de un grupo de investigación.. En realidad, son de hecho dos libros. El primero es la novela: en ella, Del Molino se disfraza para ceder toda la palabra a Juan Antonio Rascón, diplomático liberal que anda muy a su pesar «en la reserva», y quien echa la vista atrás, al Madrid de su juventud, para reconstruir la breve vida de la pintora Rosario, a quien conoció bien y de quien anduvo muy enamorado. En esas páginas Weiss se nos aparece como se autorretrató: muy despierta, muy libre, llena de vida (aparte de evidentemente influida por su maestro).. En esos primeros capítulos salen muy mal parados Ramón de Campoamor (que fue bastante mejor poeta que esa ripiosa caricatura que la posteridad ha hecho con él) o, más sorprendentemente, Espronceda, mientras que, al imaginar los años de Burdeos (que Rascón no conoció), destaca Leandro Fernández de Moratín, leal, resignado y envejecido. Tras la muerte de Goya son otros parientes o los Madrazo los que conspiran para poner zancadillas a la suerte de la joven.. La segunda parte, en la que explícitamente habla ya Sergio del Molino, está mucho más cerca del ensayo que de la narración, o desde luego que de la ficción, y tiene algo de making of del primer bloque, pero sobre todo hay una aportación sustanciosa a la oceánica biblioteca sobre el pintor aragonés.. Hace unos años Leonardo Romero Tobar publicó un ensayo sobre Goya en las literaturas, con ese sabio plural del título, y aunque no era exhaustivo (omitió desde alusiones en Kipling a capítulos enteros de Siri Hutsvedt), ya reflexionó allí sobre ese «lugar común» que ha sido tanto su obra como su personalidad, y cómo ha sido utilizado para casi todo. Ahora Del Molino se ha quedado con los estudios más recientes y rompedores para apuntar sobre todo a la indomabilidad política de Goya o para explicar las pinturas negras, que posiblemente, según se argumenta y se documenta, fueron mucho más manipuladas de lo que nos gustaría pensar.. Es en esa parte, también voluminosa, donde salta el Del Molino más polemista, provocador y hasta insolente, que es un Del Molino que me gusta incluso cuando no me gustan sus opiniones. Y tanto en la novela como en las apostillas lo que brilla, más aún que el rigor, es el gesto, la ambición, el atrevimiento, el éxito. Si esto fuera un examen, y no una novela, sería una matrícula de honor.
La Lectura // elmundo
En ‘La hija’ el escritor combina narración y ensayo para descubrirnos a una Weiss muy despierta, muy libre y llena de vida y a un Goya carismático y polivalente cuyo espíritu se movió siempre entre lo deslumbrante y lo devastador Leer
En ‘La hija’ el escritor combina narración y ensayo para descubrirnos a una Weiss muy despierta, muy libre y llena de vida y a un Goya carismático y polivalente cuyo espíritu se movió siempre entre lo deslumbrante y lo devastador Leer
