El novillero madrileño Álvaro Serrano salió a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas después de una doble actuación en la que prevaleció el afán de triunfo, la entrega, el valor y la claridad de ideas. Debió acompañarle el ganadero Agustín Montes, propietario del hierro de Montealto, que envió a Las Ventas seis novillos de categoría suprema: bien presentados, bravos en los caballos cinco de ellos, encastados, fieros, que devolvieron a la fiesta la intensidad que le es propia e hicieron sudar la camiseta a unos jóvenes que no están muy acostumbrados a oponentes dispuestos a vender tan cara sus vidas.. Seguir leyendo. Montealto/Bastos, Morilla, Serrano. Novillos de Montealto, bien presentados, bravos, muy encastados, poderosos, fieros y codiciosos. El quinto, el de mejores hechuras, desigual en varas y soso en el tercio final. Todos, menos el quinto, fueron ovacionados en el arrastre.. Tomás Bastos: estocada perpendicular -aviso- (silencio); dos pinchazos -aviso- pinchazo y estocada (silencio).. Martín Morilla: pinchazo y bajonazo (silencio); dos pinchazo y estocada atravesada (silencio).. Álvaro Serrano: estocada (oreja); estocada atravesada -aviso- -2º aviso- y un descabello (oreja). Salió a hombros por la Puerta Grande.. Plaza de toros de Las Ventas. 12 de mayo. Novillada. Cuarto festejo de la Feria de San Isidro. Casi lleno (20.371 espectadores, según la empresa).
El torero madrileño cortó dos orejas tras una actuación pundonorosa y valiente; Tomás Bastos y Martín Morilla fueron silenciados ante una novillada verdaderamente emocionante
El novillero madrileño Álvaro Serrano salió a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas después de una doble actuación en la que prevaleció el afán de triunfo, la entrega, el valor y la claridad de ideas. Debió acompañarle el ganadero Agustín Montes, propietario del hierro de Montealto, que envió a Las Ventas seis novillos de categoría suprema: bien presentados, bravos en los caballos cinco de ellos, encastados, fieros, que devolvieron a la fiesta la intensidad que le es propia e hicieron sudar la camiseta a unos jóvenes que no están muy acostumbrados a oponentes dispuestos a vender tan cara sus vidas.. El festejo no permitió un ápice de aburrimiento, la emoción se hizo presente desde la salida del primer novillo y allí se mantuvo hasta que Serrano abandonó el ruedo a hombros de los muchos partidarios que hoy han tenido la oportunidad de conocer la esencia fundamental de la tauromaquia: toros encastados y un torero valiente.. Honor y gloria, pues, a Montealto, la expresión más auténtica del toro bravo. Novillos serios, guapos de estampa, desafiantes en su mirada, que acudieron en varas con presteza y empujaron con fortaleza, humillación y fijeza; el segundo y el tercero derribaron a los caballos y pusieron en serios aprietos a los picadores Pedro Geniz y Marcial Rodríguez; a excepción del quinto, muy desigual en este tercio, todos superaron con nota su paso por la puya. Acudieron con brío en banderillas y persiguieron, a veces, con verdadera saña, a los toreros. Y todos, menos el referido quinto, ofrecieron un espectáculo en la muleta, con las dificultades propias de la encastada bravura, nobles, pero no tontos, exigentes con sus lidiadores, necesitados de mando y poder… Difíciles, por tanto, como debe ser un toro.. Y con estos triunfó un joven novillero, Álvaro Serrano, que ha tocado el cielo con las manos al salir a hombros por la Puerta Grande.. Cierto es que contó con el favor del público, a veces de modo exagerado, pero también es verdad que demostró un incuestionable afán de triunfo, una entrega sin límites, y, lo que es más importante, una deslumbrante claridad de ideas. Muy variado con el capote, se lució a la verónica, por delantales, chicuelinas y caleserinas, y muleta en mano, se fajó contra el codicioso tercero y contra el viento reinante en ese momento, sudó de verdad y mandó en la nada fácil embestida de su oponente.. Salió a por todas en el sexto, el más noble, quizá, de todos. Comenzó con ayudados por alto, varios de ellos con una rodilla en tierra, una trincherilla y un pase del desdén, en un inicio espectacular que determinó el favor de los tendidos, empeñados en el triunfo del novillero. Y Serrano no los decepcionó: acelerado a veces, un poco desordenado también, en una mezcla de ligazón y enganchones, el novillero labró una faena preñada de pundonor que acabó de una estocada atravesada que hacia presagiar que cortaría las dos orejas. El novillo tardó en morir, llegó a levantarse hasta en tres ocasiones, lo que dio lugar a que sonaran dos avisos y el premio se redujera a un solo trofeo, meritorio después del valor heroico demostrado por Serrano.. Sus compañeros se vieron desbordados por la codicia de sus novillos. No estuvieron mal, pero muy lejos de lo que se podría esperar de ellos. El examen fue muy duro, la pelea que plantearon los novillos fue de verdad, y los jóvenes toreros no supieron estar a la altura de las circunstancias. (Habría que ver cuántos matadores de toros hubieran triunfados con estos ejemplares).. El portugués Tomás Bastos tiene anunciada su alternativa en la próxima feria de Santander, en el mes de julio, y se le nota con el oficio suficiente para ello. Maneja los engaños con soltura y buenas maneras. Destacó en dos quites por gaoneras y chicuelinas, y dibujó algunas pinceladas con la mano izquierda en su lote, sin que ninguna de las dos faenas levantara el vuelo requerido. Valiente y variado en todo momento, se las vio y deseó ante dos novillos que pedían a voz en grito un mando del que el novillero carecía.. Dura papeleta también la que le tocó al sevillano Martín Morilla; incansable en el tercio final fue su primero novillo y por sus alrededores anduvo el torero sin saber muy bien qué hacer; y el quinto, el más soso del festejo, solo le permitió una vana insistencia.. Casi dos horas y media duró el festejo, pero no hubo síntoma alguno de aburrimiento. Eso ocurre cuando la tauromaquia recupera su esencia, cuando la intensidad de la lidia se torna apasionante, cuando el toro impone su autoridad…. Novillos de Montealto, bien presentados, bravos, muy encastados, poderosos, fieros y codiciosos. El quinto, el de mejores hechuras, desigual en varas y soso en el tercio final. Todos, menos el quinto, fueron ovacionados en el arrastre.. Tomás Bastos: estocada perpendicular -aviso- (silencio); dos pinchazos -aviso- pinchazo y estocada (silencio).. Martín Morilla: pinchazo y bajonazo (silencio); dos pinchazo y estocada atravesada (silencio).. Álvaro Serrano: estocada (oreja); estocada atravesada -aviso- -2º aviso- y un descabello (oreja). Salió a hombros por la Puerta Grande.. Plaza de toros de Las Ventas. 12 de mayo. Novillada. Cuarto festejo de la Feria de San Isidro. Casi lleno (20.371 espectadores, según la empresa).
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