En la década de 1910, el actor y dramaturgo estadounidense William Gillette mandó un telegrama a Londres dirigido a Arthur Conan Doyle con el siguiente texto: «¿Puedo casar a Sherlock (Holmes)?». El escritor respondió: «Puede casarlo, asesinarlo o hacer lo que quiera con él». De ahí salió una relación de amistad entre ambos, la película muda de 1916 con el detective como protagonista y, sobre todo, un mantra al que se han adherido creadores de todo tipo. Con Sherlock se puede hacer lo que cada uno quiera. Y así se ha hecho.. El detective, que nació en 1887 con las historietas que Conan Doyle publicaba mes a mes en The Strand Magazine, tiene el récord Guinness como el personaje humano de la literatura universal con más adaptaciones en pantalla. Aunque el número no es exacto, existen entre 250 y 300 versiones en cine y televisión con casi un centenar de actores en su piel. A eso hay que sumar piezas teatrales, ficciones sonoras, fanzines, diversos pastiches… El detective ha estado en el barrio de rojo de Tokio, ha pululado por India y ha llegado al espacio; se ha convertido en perro, en ratón y en androide; ha resuelto magia negra, ha sido un actor fracasado…. Solo este año se han estrenado El joven Sherlock, la serie de Guy Ritchie y Matthew Parkhill para Prime Video, y el musical Sherlock Holmes and the 12 Days of Christmas, que tuvo que ampliar su estancia en Birmingham por la alta demanda. Se espera también en 2026 la tercera parte de Enola Holmes en Netflix, protagonizada por Millie Bobby Brown y Henry Cavill, y The CW tiene en desarrollo la segunda temporada de Sherlock&Daughter. Además, el rumor de una tercera película dirigida por Guy Ritchie en la que repitan Robert Downey Jr. y Jude Law como la pareja Sherlock-Watson ha vuelto a reactivarse. Y, ahora, la pregunta: ¿qué sigue haciendo atractivo y actual a un personaje con 139 años de tradición?. «A la gente le encanta pensar que ellos también podrían comprender el mundo a primera vista. Holmes es un catador de vinos de la personalidad humana, un sorbo y sabe lo que está bebiendo. Eso es envidiable. Sin embargo, Holmes también es, en ciertos aspectos, casi autista, poco emotivo y, aparentemente, solo tiene un buen amigo (Watson). Eso hace que sea a la vez ambicioso y, en cierto sentido, solitario, una figura compleja con la que es fácil identificarse», detalla Sara Lodge, profesora de Literatura y Cultura en la Universidad de Saint Andrews, en Escocia.. Esta experta en literatura decimonónica es autora de El misterioso caso de la mujer detective, un libro que recupera a las mujeres reales que trabajaron como detectives en la Gran Bretaña victoriana y las ficticias que compartieron época con Holmes: Loveday Brooke, Dora Bell, Lois Cayley… Y, de fondo, está el análisis del gran personaje de Conan Doyle: «Cada época reinventa a Holmes a su manera. Lo hemos visto como un adicto, como un veterano de guerra, como un homosexual reprimido y como un héroe de acción intrépido que participa en escenas de lucha al estilo de Hollywood. Seguimos necesitando un protagonista que sea simplemente más inteligente que todas las fuerzas del mal que puedan movilizarse para vencerlo», arranca Lodge. Y sigue: «Holmes es elegante, ingenioso, el genio con una inteligencia y una destreza asombrosas. Representa la esencia de la astucia. Siempre nos veremos reflejados en él porque nosotros también queremos descifrar un mundo demasiado complejo con una sola mirada. ¿Quién no quiere ser el más inteligente de la sala?».. Uno de los últimos creadores que se ha zambullido en el universo del Londres victoriano en el que nace el detective es Matthew Parkhill. Al guionista británico un productor amigo le planteó hacer una nueva versión para Prime Video, volvió a leer los libros y se los dio a su hija de 14 años. Precisamente por la edad de su hija, el escritor quería explorar un Sherlock adolescente, previo al genio investigador mundialmente conocido. Así surgió El joven Sherlock, que dirige Guy Ritchie. «Para experimentar con Sherlock tienes que darte permiso. Al principio, estaba asustado, sentía el peso de todos los escritores actores y brillantes que han pasado por el personaje. Hasta que me di cuenta de que no podía escribir nada si seguía por ese camino. Esto se convirtió en mi patio de recreo, sentí una sensación de libertad para explorar algo que no está en los libros», explica Parkhill en una charla en Londres con motivo del estreno de la serie.. La literatura de época victoriana y sus personajes han sido tradicionalmente un caladero de personajes y tramas para el sector audiovisual. Hay infinidad de adaptaciones de Drácula, de Dorian Gray y de Oliver Twist. Cumbres borrascosas ha sido uno de los estrenos más promocionados de estos últimos meses. Y Jane Eyre se ha convertido repentinamente en un fenómeno juvenil y global. Porque en muchos de esos relatos están buena parte de los debates sociales que siguen vigentes en nuestro tiempo. En el caso de Sherlock, esa identificación también está y explica en parte su pervivencia. «Hablamos de un personaje misógino, es toxicómano, es bipolar, sufre de ansiedad… Se me ocurren pocas cosas que puedan ser más recientes. Sobre todo, Sherlock no es un héroe, es un antihéroe. En el fondo es profundamente humano, sufre dolencias y problemas psicológicos. Aún hoy sigue siendo moderno porque es atemporal. Podríamos trasladar cualquiera de esos problemas al día de hoy y encajarían perfectamente», apunta Eduardo Caamaño, autor de Arthur Conan Doyle: la biografía definitiva del creador de Sherlock Holmes, que publicó en 2018.. Una línea similar es la que explora Daniel Tubau, seguidor del detective desde su adolescencia y autor de No tan elemental: cómo ser Sherlock Holmes: «Sherlock podría estar conectado con cualquier época porque es un lector de signos que es algo que está siempre en el mundo. En nuestra época en particular, donde nos sentimos muchas veces bastante perdidos y no tenemos certezas, encontrarnos con un tipo que es capaz de encontrar la razón es un atractivo». El escritor aborda también la cuestión de si el personaje de Conan Doyle podría ser el equivalente a la inteligencia artificial en el siglo XIX. «Podría acercarse a una inteligencia artificial porque de repente sabe muchísimo de sangre, de análisis de huellas o de tipos de cigarrillos. Pero tiene ausencias horribles, como que no sabe ni que la Tierra gira alrededor del Sol, y no accede a los datos absolutos como la IA. Sobre todo, lo más interesante aquí es la obsesión porque es un concepto puramente humano que no sé si las inteligencias artificiales podrán desarrollar nunca», concluye.. La relevancia internacional y la necesidad de tener una adaptación de Sherlock Holmes ha calado en varios países del mundo. Japón ha acogido varias versiones y España también tiene la suya. En 2012, José Luis Garci decidió que el detective debía resolver un asesinato imputable a Jack el Destripador, pero cometido en Madrid. El resultado fue la película Holmes & Watson. Madrid Days. En Barcelona, desde hace casi tres décadas, un grupo de adeptos a las historias de Conan Doyle sostienen el Círculo Holmes, donde se imparten charlas, se presentan libros y se promueven reuniones sobre estas historias. Con el estreno en 2010 de la versión de la BBC que protagonizaba Benedict Cumberbatch, el número de socios llegó al centenar y ahora se mantiene en una cifra estable que ronda los 75 abonados.. «Una de las primeras explicaciones del éxito de Sherlock es que vive en Londres, trabaja en Londres y los espacios en los que él resuelve sus misterios eran comprobables por los lectores que seguían las tramas de cada nuevo relato en The Strand Magazine. La gente leía la historieta, veía que uno de los misterios se había producido cerca de su casa o de su trabajo y se acercaba a ver ese lugar», destaca Jaime Gabaldà, socio del Círculo Holmes de Barcelona. Este experto en el personaje agrega una comparativa entre la popularidad del detective y uno de los grandes fenómenos cinematográficos de la última década: las sagas que Marvel ha construido con sus superhéroes.. ¿Y si esos superhéroes fueran descendientes de un detective vestido con capa, gorra y aferrado a una pipa? «Hay muchos elementos de superhéroe en Sherlock. El primero, que Sherlock y Watson siempre van en pareja como van Batman y Robin. Otro es la idea del vestuario, de que una iconografía visual defina a los personajes. Todo el mundo sabe cómo viste Sherlock igual que saben cómo viste Superman o Batman. De hecho, él mismo se cachondea de eso durante alguna historia, donde le afea a Watson que le haya convertido en un personaje. Y, por último, Batman en sus orígenes era una especie de policía aficionado sin ningún poder», remarca Gabaldà. «No es ninguna locura considerar a Batman como un descendiente directo suyo».
La Lectura // elmundo
Una película, dos series y un musical están protagonizados este año por el detective de Conan Doyle, el personaje humano más adaptado de la historia de la literatura. Leer
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