El músico y compositor sevillano Rafael Amador, revolucionario del flamenco con el grupo Pata Negra, que fundó junto a su hermano Raimundo, ha muerto a los 65 años, según ha informado su hijo Rafael en redes sociales. “Nos deja el maestro de maestros. Hoy los ángeles y Dios cantan de alegría porque viene el maestro, el príncipe gitano, el pata negra, el que creó una fusión… Siempre estarás en mi corazón. Te amo viejo mío”, reza el mensaje de Instagram.. Seguir leyendo
El músico y compositor sevillano se consagró en la década de los ochenta junto con su hermano Raimundo con un estilo que mezclaba el flamenco con el rock y el blues
El músico y compositor sevillano Rafael Amador, revolucionario del flamenco con el grupo Pata Negra, que fundó junto a su hermano Raimundo, ha muerto a los 65 años, según ha informado su hijo Rafael en redes sociales. “Nos deja el maestro de maestros. Hoy los ángeles y Dios cantan de alegría porque viene el maestro, el príncipe gitano, el pata negra, el que creó una fusión… Siempre estarás en mi corazón. Te amo viejo mío”, reza el mensaje de Instagram.. Rafael Amador, nacido en Sevilla en 1960, falleció la noche del domingo en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla “en manos de su hermano” Diego Amador, su hijo Rafael “y muchos seres queridos”, según han explicado sus familiares.. Rafael Amador, guitarrista, cantaor y compositor, era descendiente de una familia gitana de honda raigambre y amplia tradición artística. De esos casos en que el flamenco se vive y asume de forma natural. Su padre había sido un reputado tocaor de tablaos y no fue extraño que, allá por finales de los setenta del pasado siglo, tanto él como su hermano Raimundo se dejaran ver por las calles y ambientes de una Sevilla que vivía aires de libertad.. El arte y el desparpajo de aquellos hermanos llamaría pronto la atención y no tardarían en hacerse un hueco en los ambientes musicales más progresistas. Quizás Kiko Veneno fuera el primero en ver su potencial y los incorporaría a su primer proyecto, la grabación de Veneno (1977), una rareza en su momento y, con los años, uno de los discos más influyentes de su tiempo. Un caso excepcional de retroalimentación creativa y un festín guitarrero flamenco y underground a un tiempo.. Un concierto del grupo Pata Negra en Madrid. Claudio Álvarez. Ricardo Pachón, quien produjo aquella grabación, también se prendó de estos dos hermanos guitarristas y los puso a foguearse en el acompañamiento al cante de uno de sus proyectos, la Familia Montoya, que capitaneaba La Negra, madre de Lole Montoya (del dúo Lole y Manuel), formación con la que giraron y grabaron un par de discos, entre ellos el potente Triana, de 1976. Pero a los Amador ya les había llegado el veneno del rock a través de los discos de sus amistades progres y especialmente a través de Jimi Hendrix, que junto con Diego del Gastor y Djiango Reinhart, son sus influencias más reconocidas. De estos hacían versiones con las guitarras de palo y llamaban la atención. Algunas de aquellas se integrarían en sus grabaciones, como aquel From the Beginning, de Emerson, Lake & Palmer.. Los hermanos continuarían su experiencia de fusión como un juego, siendo invitados a colaborar en discos como el del guitarrista Toti Soler, Lonely Fire, de 1979, año en el que el productor Pachón los incluyó en la grabación del legendario La leyenda del tiempo, de Camarón. Inmediatamente después, Fonogram los ficha como Pata Negra y con el mismo nombre publican su primer LP (1981), que contenía el golfo y apasodoblado Los managers, una composición de Kiko Veneno. Como grupo, Rafael se reveló como cantaor y compositor, mientras su hermano, que pronto se compró una Fender Stratocaster, incorporaba la guitarra eléctrica y ambos empezaban a dar muestras de su querencia por el blues y otras músicas que integraron en su repertorio con naturalidad y desenfado.. Raimundo Amador, en la actuación de Pata Negra en la Sala Universal de Madrid. Luis Magán. El crítico y escritor Luis Clemente describió su música como “lo más intuitivo, la belleza inherente al fracaso, el apogeo de la ruina. Hacían música rayana, suburbial, arrebatadora… La más lograda fusión entre flamenco y rock, vía Veneno, desde los tiempos de Smash» (Filigranas. Una historia de fusiones flamencas, 1995).. Tras aquel disco de debut, vendría una serie de grabaciones que serían fundamentales en la historia de la fusión. Fue una etapa gloriosa con discos como Rock gitano (1983) y Guitarras callejeras, que, aunque grabado con anterioridad, se publicó en 1986. Pero, sobre todo, el celebradísimo Blues de la frontera (1987), probablemente su obra más redonda, con perlas como la que da título al disco, una joyita de fusión, que crearía escuela, y temas que pasarían a tener categoría de himnos y los harían unos clásicos populares: Pasa la vida, Yo me quedo en Sevilla o Camarón.. Tras esa grabación culmen, se cristalizan las desavenencias entre los dos hermanos y concluye su etapa conjunta y su colaboración. A Rafael, a pesar de sus problemas, le quedaba arte para proseguir en solitario con el nombre del grupo para publicar, en 1990, Inspiración y locura, registrado con no pocos esfuerzos, pero conteniendo momentos todavía brillantes, como Todo lo que me gusta es ilegal, otro tema popular. No ocurrió lo mismo con su postrer disco de cuatro años más tarde, Como una vara verde. Después de él, la música flamenca de fusión se puede decir que lo perdió para siempre.. La vigencia de la obra de Pata Negra se ha proyectado hasta nuestros días y sus discos se han reeditado y remasterizado, especialmente Blues de la frontera. Existe una grabación de ellos en directo, registrada en la Sala Zeleste de Barcelona, en 1989, que los recoge en su etapa esplendorosa, con su genialidad y su desorden. Fue publicado en 1994 e inmediatamente reconocido como mejor disco español en directo. Según Luis Clemente, la grabación “expone el gran sonido de los hermanos Amador antes de su cisma irreconciliable”.. Con la pérdida de Rafael Amador se ensombrece aún más el viejo sueño sevillano de la fusión.
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