La actriz Gemma Cuervo ha muerto este sábado a los 91 años, tras una larga carrera de más de sesenta años como actriz de teatro, cine y televisión. Aunque sobradamente conocida y popular entre millones de españoles, posiblemente muchos de esos incondicionales seguidores, fundamentalmente los más jóvenes, la reconozcan más por sus últimos trabajos en la pequeña pantalla que por su anterior trayectoria en los escenarios. Nacida en Barcelona, Cuervo empezó jovencísima a trabajar en teatro, medio en el que forjó su prestigio y en el que permaneció seis décadas. Su último papel fue en 2011 como la famosa alcahueta de La Celestina, bajo la dirección de Mariano de Paco, quien hoy es el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid.. Seguir leyendo
La intérprete, muy reconocida por el público tras su paso por ‘Aquí no hay quien viva’ y ‘La que se avecina’, trabajó seis décadas en teatro, cine y televisión
La actriz Gemma Cuervo ha muerto este sábado a los 91 años, tras una larga carrera de más de sesenta años como actriz de teatro, cine y televisión. Aunque sobradamente conocida y popular entre millones de españoles, posiblemente muchos de esos incondicionales seguidores, fundamentalmente los más jóvenes, la reconozcan más por sus últimos trabajos en la pequeña pantalla que por su anterior trayectoria en los escenarios. Nacida en Barcelona, Cuervo empezó jovencísima a trabajar en teatro, medio en el que forjó su prestigio y en el que permaneció seis décadas. Su último papel fue en 2011 como la famosa alcahueta de La Celestina, bajo la dirección de Mariano de Paco, quien hoy es el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid.. El cine también contó con ella. Cuervo recordaba con especial alegría y dolor su participación en El mundo sigue, considerada una de las mejores películas de Fernando Fernán Gómez, pero que en la España franquista de los años cincuenta pasó desapercibida, lo que le robó un gran éxito.. Fue en 1963 y ella tenía solo 26 años, pero interpretó un personaje memorable en una obra maestra: “Se imaginaba en la noche de estreno, en la Gran Vía, deslumbrante y ovacionada, como ella solía ver a Sara Montiel. Pero las cosas se torcieron: la película, insoportable para aquella España, fue dejada de la mano de Dios y no se estrenó”, recordaba en este diario su amigo Luis Alegre. En el verano de 1965, el cine Buenos Aires de Bilbao y algún otro local de provincias la programaron de forma tan callada que ni siquiera Fernán Gómez, su productor, director y protagonista, se enteró. Ella dijo sobre este trabajo: “Hubiera sido la película que me habría lanzado. Truncó mi carrera cinematográfica. Sí, luego hice mucho teatro y televisión, pero un personaje protagonista como ese en la gran pantalla jamás lo repetí”.. Gemma Cuervo, Madrid, en una imagen de 1966.Gianni Ferrari (Getty Images)Gemma Cuervo y Fernando Guillén, en una imagen sin datar.La actriz Gemma Cuervo, acompañada por sus hijos Fernando y Cayetana, recoge el premio a toda una vida durante la gala de los premios de la Unión de Actores y Actrices, en 2024. Juanjo Martín (EFE)La actriz Gemma Cuervo con sus hijos Natalia Guillén y Fernando Guillén Cuervo a su llegada a la alfombra roja de la I edición de los Premios Talía, en 2023, que concede la Academia de las Artes Escénicas de España.Daniel Gonzalez (EFE)Gemma Cuervo recibe la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes 2023 de manos del Rey Felipe VI de España y la Reina Letizia de España, en el Centro Cultural de la Real Fábrica de Artillería.Carlos Alvarez (Getty Images)Gemma Cuervo, junto a David Broncano y su hija Cayetana Guillén Cuervo, durante una intervención en ‘La revuelta’.RTVEGemma Cuervo con Mariví BilbaoLas actrices Isabel Gaudí, Gemma Cuervo, Encarna Paso y María Asquerino, durante un descanso en el ensayo de la obra de teatro ‘Algún día juntas’ en 1996.SANTI BURGOSLa actriz Gemma Cuervo, recibe en 2021 y acompañada de su hija Cayetana Guillén Cuervo, el premio honorífico Max durante la gala de entrega de la XXIV edición de los Premios Max de las Artes Escénicas.Luis Tejido (EFE)Fernando Tejero, Gemma Cuervo y Emma Penella, en ‘Aquí no hay quien viva’.Antena 3 La actriz Gemma Cuervo, en el Teatro María Guerrero, en Madrid en 2021.Samuel SánchezEl presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, entrega a la actriz Gemma Cuervo la Medalla de Plata de la Comunidad de Madrid en 2018.Jaime VillanuevaGemma Cuervo, Mariví Bilbao y Emma Peneya: el núcleo duro de ‘Radio Patio’, una de las tramas de la extinta serie ‘La que se avecina’.Gemma Cuervo es madre de tres hijos, y dos de ellos han seguido sus pasos en la industria del entretenimiento, Fernando y Cayetana Guillé Cuervo. En la imagen, la intérprete con su hija en la alfombra roja de los premios Max de 2014.GTRESONLINE. También desde los años cincuenta fue reclamada por la televisión, desde antes que este medio emitiera sus inolvidables Estudio 1, donde los mejores actores escénicos españoles se ponían al servicio de grandes dramaturgos internacionales.. Luego llegaron otras interpretaciones, a partir de los años noventa fue la suegra de Emilio Aragón en la serie Médico de familia. Pero desde hace tres décadas, Cuervo había pasado a ser alguien muy cercano al público español, primero como Vicenta en Aquí no hay quien viva y después como Mari Tere en La que se avecina. Y eso la lanzó a otro tipo de estrellato en el que ella se encontraba a sus anchas, se convirtió en ídolo de las generaciones más jóvenes en España y en América Latina. “Era de otro planeta”, decía de ella Laura Caballero, guionista de la serie, cuando la llamó para el papel de Vicenta. Con la muerte de Cuervo cierra también Radio Patio, el trío que formaba en Aquí no hay quien viva con las actrices Emma Penella y Mariví Bilbao.. Gemma Cuervo, Mariví Bilbao y Emma Peneya: el núcleo duro de ‘Radio Patio’, una de las tramas de la extinta serie ‘La que se avecina’.. Debutó en 1956 en las tablas y tres años después trabajó con su paisano Adolfo Marsillach, con el que tenía muchos paralelismos, ya que ambos nacieron en la misma ciudad, ambos iniciaron sus andaduras en el Teatro Español Universitario de Barcelona y ambos desarrollaron lo fundamental de sus carreras en Madrid. Poco después la fichó para su compañía uno de los grandes directores escénicos del siglo XX, José Tamayo, que la incorporó a su compañía Lope de Vega, donde interpretó obras de numerosos autores clásicos, fundamentalmente españoles. Pero Tamayo no logró retenerla todo lo que deseaba, algo que él adivinaba. Comentaba una y otra vez: “La Cuervo tiene mucho potencial, mucho…”.. En 1969 montó compañía propia con su compañero de profesión, Fernando Guillén, con el que se había casado en 1960 y junto al que permaneció hasta 2013, cuando falleció el actor. Ambos crearon con sus hijos, Natalia, Fernando y Cayetana, una nueva saga familiar del mundo de la interpretación española. En el caso de los Guillén-Cuervo, el clan ha destacado por su férrea unión: nunca ha habido ninguna fisura entre ellos.. Juntos, Guillén y Cuervo interpretaron grandísimos textos de la dramaturgia nacional e internacional. Pusieron en su boca palabras que iban de Esquilo a Calderón de la Barca, Lope de Vega, Zorrilla y Lorca, sin que faltaran otros grandes nombres en otras lenguas, como Shakespeare, Sartre, Pirandello, Noël Coward y Harold Pinter, entre otros.. La actriz vivía desde hace casi una década retirada y alejada de los medios de comunicación debido al EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) que padecía. Hizo apariciones puntuales públicas para recibir premios como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes o el Max de Honor a toda una trayectoria. Tenía una gran actividad en redes sociales, donde contaba con numerosos seguidores, a los que aprendió a llamar followers, como contó en su última aparición en televisión, junto a su hija Cayetana Guillén Cuervo, en el programa La revuelta, en La 1 de TVE.. Nunca se calló lo que pensaba: “Morderme la lengua, no. Hablarlo como se podía, sí”, decía en una entrevista con EL PAÍS en 2021, al recibir el premio Max de honor. Siempre se declaró antitaurina. Tampoco se sintió nunca menos que un hombre. Siempre sintió que tuvo el lugar que le correspondía. “No hubiera consentido lo contrario. Soy muy taxativa. Qué es eso de que un hombre se aproveche de una mujer solo por ser mujer. Decían: ‘¡Que viene Gemma Cuervo…! Era muy guerrera. Lo soy aún. Las mujeres nos tenemos que ayudar, allanarnos el camino, que sea nuestro, no que nos lo hagan para que nos caigamos”, relataba en este diario.. Su hija Cayetana le enseñó, recordaba ella, que en su profesión las cosas habían mejorado, pero no lo suficiente: “El hombre se resiste y la gente que lleva el país tampoco hace mucho por ello. El hombre se resiste porque las Juanas de Arco existen”, reflexionaba.
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