Tras varios años compartiendo éxito y calidad, ya no es aventurado decir que las óperas primas nacionales son siempre una buena apuesta para el lector que busque riesgo y frescura. Este 2025, nuestro ganador a mejor libro del año es compartido entre tres debutates, Lucía Solla Sobral, Irene Pujadas y Laura Chivite. Además, en nuestra lista incluímos también el debut narrativo de Miriam Reyes y el de Estela Sanchis, que conviven en esta selección con pesos pesados como Enrique Vila-Matas, las geniales cuentistas Samanta Schweblin y Cristina Fernández Cubas y con las mejores novelas de los muy distintos Pedro Mairal y Diego Sánchez Aguilar.. En principio, este libro iba a ser otra cosa: el diario de la mudanza que la narradora y protagonista emprende tras la muerte de su padre y después de que la hija se vaya de casa. Pero la escritora no puede controlar del todo el libro. Así, Garland se abandona a la escritura y se deja llevar, y lo que comienza como un libro en el que anota los cambios del cuerpo y síntomas de la menopausia para entregarse al flujo de la memoria. La mudanza a la que el lector se ve invitado no es tanto de una casa a otra, como de un estado de miedo y zozobra a otro de calma.. La primera ópera prima de la lista viene con un premio, nada menos que el Biblioteca Breve, bajo el brazo. El vuelo del hombre es la historia de un éxito ambiguo, concretamente la admiración mundial que provoca la publicación de la primera novela de Diego Marín, un veinteañero español desconocido que se abrumado por cómo seguir adelante. Sin embargo, esta obra caleidoscópica sobre el poder de la ficción para cambiar la realidad encierra mucho más, convirtiéndose en un juego deliberadamente confuso de imposturas, atribuciones, malentendidos y casualidades. Ficción pura, elaborada y cuidadosa, es una de esas lecturas que implican e imponen una inmersión.. Algún día, alguien venderá en un solo volumen Los ilusionistas y Tiempo de vida, el libro más importante de 2010 en España, como dos partes de un todo. En ella, Giralt Torrente contó la vida de su padre, el pintor Juan Giralt, un hombre bohemio y errático que adoró de niño, detestó de adolescente y con el que se reconcilió antes de su muerte. Los ilusionistas completa ahora la indagación familiar con la historia de los Torrente, la rama de su madre. En los relatos que conforman este volumen el escritor logra crear, mediante la meticulosidad psicológica y una exhaustividad que busca explicaciones a muchos comportamientos, decisiones o modos de ser un autorretrato colectivo: la autopsia o vivisección literarias de todo un clan.. Otro más de los muchos buenos debuts de este año. Distinta y vigorizante, la opera prima de Montse Sánchez Alonso recrea la peripecia real de una joven inupiat de Alaska llamada Ada Blackjack, quien en 1921, para poder ayudar a su hijo enfermo, se enroló como cocinera y costurera en una expedición no especialmente bien organizada al norte de casi todo lo conocido. Aparte de mérito, esta novela, que nos devuelve el espíritu descubridor de las lecturas juveniles con mirada femenina y perspectiva histórica nueva, tiene calidad, hondura, poesía, fuerza y profundidad.. Inteligente y socarrón, irreverente y heterodoxo, César Aira destila en su literatura el gusto por el juego y la improvisación y un manifiesto desdén por todos esos aparatajes que alejan la literatura del puro acto de escribir. Dueño de una obra que rebasa el centenar de volúmenes, sus novelas son, como dice «cuentos de hadas dadaístas» o «juguetes literarios para adultos». En esta, narra la historia del mejor arqueólogo moldavo quien, tras jubilarse, se dedica a caminar por las calles de arquitectura soviética de su barrio y reflexionar. La senectud, la aceleración de la vida, el fin de una época, la pérdida del misterio en el mundo son los problemas que se dan cita en esta obra bajo el fino paraguas del humor al que nos tiene acostumbrados el argentino.. El éxito de la profética Mugre rosa, que le valió galardones como el Sor Juana Inés de la Cruz o el Nacional de Uruguay, además de ser finalista del National Book Award; no secó la creatividad de Fernanda Trías. El monte de las furias es una novela mucho más lírica en la que la trama se diluye en las poderosas imágenes y el poder del lenguaje. Construida en forma de diarios que oscilan entre la cordura y el delirio, el libro deshoja los temas claves de la autora: la maternidad y su necesidad, la desigualdad social y la pobreza extrema a los que conducen el capitalismo radical, la naturaleza y nuestra relación con ella y la imposibilidad del lenguaje para expresar ciertas realidades. Y en 2026 nos aguarda más Trías: su libro de relatos Miembro fantasma.. Los lectores de Pilar Adón saben qué no deben buscar en su obra: simplezas, convencionalismos, lecturas fáciles y temas obvios y complacientes. Con permiso de la galardonada novela, De bestias y aves, es en el cuento donde descollan sus grandes virtudes: su magistral uso de las elipsis, la extrañeza que provoca la realidad y, especialmente, los silencios, aquello que no se nos termina de decir.Todos estos elementos configuran los 18 inquietantes relatos de Las iras, cuentos en los que explora todo el horror y devoción capaces de desatar las emociones humana a través de narradoras no sólo crueles o criminales sino muy probablemente mentirosas, si es que no dementes.. Pocos autores de habla española manejan con la soltura de Juan Gabriel Vázquez todos los géneros literarios, de la novela al ensayo, del periodismo al cuento o el teatro. Con su habitual prosa envolvente y cómplice, que por momentos alcanza el virtuosismo, el escritor colombiano esculpe en esta novela biográfica todos los pliegues de la breve y enérgica vida de la escultora Feliza Bursztyn. Una mezcla casi alquímica de realidad y ficción de la que quien sale ganando es la literatura.. De sobra sabe el lector que Sara Mesa es una de nuestras mejores exploradoras de la incomunicación, las relaciones conflictivas y las zonas grises de la moral humana. En esta ocasión su diana es el latoso e ineficaz mundo funcionarial, al que en Oposición retrata de forma crítica desde la experiencia de otra Sara, una joven interina que poco a poco va desbrozando todas las entretelas del mundo administrativo. El resultado es una novela que se vuelve hilarante y delirante cuando la escritora se entrega sin temor al gamberrismo.. Igual que Miriam Reyes, Angélica Liddell comparte este año su primera incursión en la narrativa con un Premio Nacional, en su caso, claro, de teatro. Ácidos, descarnados, inmorales e impúdicos, los relatos de Cuentos atados a la pata de un lobo son, como toda la obra de la dramaturga, una exploración de las pulsiones humanas llevadas sin miedo hasta las últimas consecuencias a través de personajes que son auténticas bombas contra la moral burguesa. Más que el escándalo por el escándalo, Liddell busca romper con cierto paisaje monótono bienpensante y aseado. Si no existiera, habría que inventarla.. Insólito es la palabra para describir este debut, otro de los llamativos de este año. Una ácida vuelta de tuerca a la narrativa supuestamente testimonial que parodia la autoficción y que desciende bastante en serio a impulsos relativamente oscuros, que se expresan sin tapujos. Exhibicionismo y voyeurismo, la necesidad de ser contemplada, de ser deseada o de controlar la mirada, los sentimientos y las reacciones de los demás es casi lo más acolchado de un libro al que también se trae la necesidad de sentir violencia sobre una misma o de lanzarla contra otros.. Si hace dos años nos hacíamos cruces ante la calidad de Los que escuchan, novelón al que atribuimos en La Lectura «tintes de obra maestra», de El órgano, su nuevo libro, podríamos empezar diciendo que viene con aires de clásico, ya que contiene la ambición, la aparente sencillez, las hechuras formales, el estilo general y la potencia simbólica de esas novelas breves, alegóricas y redondas que solían llegar hace décadas desde Centroeuropa. Una novela ambigua en la que el paisaje habla, se expresa y se explica, juzgando las miserias y las mentiras de sus habitantes.. Es un año de dulce para la gallega. Al Premio Nacional de Poesía se une la publicación de esta novela abiertamente autobiográfica en el que la autora, siempre un poco apátrida, reflexiona sobre las causas y las consecuencias del exilio. En La edad infinita se superponen varios traumas, desde ‘el gran desplazamiento’ que le quiebra la infancia en dos hasta la ruina social de Venezuela. Tanto en lo que tiene de impactante memoria personal como en su relevante dimensión de reflexión histórica, el testimonio de Reyes tiene una vocación duradera, mezcla de intuición, observación, inteligencia, serenidad y calidad literaria.. «Escribir el libro perfecto sería la muerte». O «El fragmento es la única literatura que puede aspirar a narrar nuestra caótica realidad». Aforismos entre muchos que Enrique Vila-Matas pronuncia como respira. Irreverente, heterodoxo y más literario que nunca, el escritor regresa a su lado más gamberro y lúdico con Canon de cámara oscura, la historia de un escritor, o quizá un androide, empeñado en sublimar su biblioteca. «Los libros son una realidad. Al menos para mí, lo que leo, pienso o imagino también existe».. Experto en diseccionar de forma precisa ese terremoto que supone dejar atrás la juventud para entrar en la edad adulta en medio de unas turbulentas relaciones familiares, el escritor arma en Los nuevos una novela soberbia, llena de gracia, de experiencia y de buenas soluciones que narra los sinsabores y éxitos de tres amigos que buscan su propio camino en un mundo cada vez más caótico. Epifanías teñidas de cotidianidad mucha observación de la realidad y mucha trasposición de ésta a términos sublimes con el sello del argentino.. Lo que no se ve, título que podría servir de lema al toda su producción es el esperado regreso al cuento de la escritora, pionera y maestra indiscutible del género. Dueña de un universo literario propio y original que lleva construyendo más de cuatro décadas, en sus narraciones predomina lo sugerido sobre lo evidente, en una realidad que no sólo tiene aspectos visibles, sino también otros inquietantes e inexplicables. Todo ello está en esta nueva hornada de relatos que expanden esos imprecisos límites que conforman lo que llamamos realidad.. Siete años después su perturbadora novela Kentukis y ya una década desde el multipremiado Siete casas vacías, los seis relatos de El buen mal ilustran una nueva muestra del excepcional talento de la argentina para calibrar y sublimar esas pequeñas torsiones que vuelven extraño y mágico lo cotidiano, y que justifican la espera. Junto a sus clásicos temas como los límites entre lo ordinario y lo extraño, la soledad, el miedo y sus ramificaciones o los problemas de incomunicación se añaden aquí la muerte y sus consecuencias, el nihilismo existencial, la culpa y la familia o el cuidado.. Reflexionar sobre la rareza de estar viva, sin solemnidad y con desenfado, es el leitmotiv de esta novela tan indócil, desatada y distinta como su autora. Para contar la vida es totalmente imprescindible no sólo cierto humor sino un punto de distorsión, de deformidad controlada y hasta de fantasía, porque si no todo se queda a medias. Esto es lo que consigue una novela que podría parecer de formación si no fuera por todas las audacias narrativas que despliega: desde fábulas caprinas que sirven para explicar a un personaje a tramas paranormales y de fantasía para contar lo que sucede sin decirlo.. Con 30.000 ejemplares vendidos, y subiendo, el éxito de la escritora gallega demuestra que había un tema por explorar. Y si además se hace con una prosa que oscila entre la delicadeza lírica y la crudeza visceral, mucho mejor. Lo mejor de este notable debut que narra la historia de amor de una pareja con una gran diferencia de edad, es su ambigüedad, la falta de un tono moralista y la habilidad de Solla para que la trama divertida, enternecedora y bonita se trence perfectamente con la chunga, dejando al lector con la sonrisa congelada.. Si ya había deslumbrado con los ásperos y deshinibidos relatos de Los desperfectos, Irene Pujadas vuelve a mostrar su única manera de ver el mundo en esta novela divertida, arriesgada y llena de hallazgos que narra con una mezcla de ligereza e inteligencia el odiseico viaje de Diana al interior de su propio cuerpo. Una burla a la literatura del yo y a esos mantras de la autoayuda como «conócete a ti mismo» o «entra en ti, descubre qué es lo que está mal y repáralo», que encierra varios homenajes a los clásicos.
La Lectura // elmundo
Las debutantes Lucía Solla Sobral, Irene Pujadas y Laura Chivite comparten el reconocimiento a mejor libro del año en español, en una lista en la que no faltan clásicos como Cristina Fernández Cubas o Enrique Vila-Matas Leer
Las debutantes Lucía Solla Sobral, Irene Pujadas y Laura Chivite comparten el reconocimiento a mejor libro del año en español, en una lista en la que no faltan clásicos como Cristina Fernández Cubas o Enrique Vila-Matas Leer
