La nota al pie de la nota al pie de la nota al pie.. Soy muy fan de Patricio Pron. Lo he sido desde que en 2011 Mondadori publicó El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, artefacto fascinante que no me canso de recomendar. Y de alguna forma me he reencontrado con el Patricio Pron ambiciosamente enorme que inventó otra manera de adentrarse en la novela, o el mundo que entendemos por novela, leyendo En todo hay una grieta y por ella entra la luz.. Es una obra madura, potentísima, en la que la trama es el estilo. La nota al pie de la nota al pie de la nota al pie. La manera en que se quita de en medio el objeto de estudio -el tipo tras cuyos pasos llega el narrador a Nueva York- para centrarse en lo que le rodea es alucinante, e hipnótica, un ejercicio literario que además es un ejercicio de amplitud con un significado necesario hoy en día: el de dejar de estudiar lo muerto y tratar de no matar lo vivo.. De entre lo más valioso del libro, además de su condición de artefacto que funciona con una elegancia apabullante, un artefacto sinuosamente envidiable, es su retrato de Nueva York, que es casi fotográfico, de pura descripción ambiental, y experiencial. La volatilidad de la vida atravesada por un acontecimiento -en extremo poético, un atravesar las llamas-, un (otro) (nuevo) Sebald entregado a la belleza de lo natural, con un final mayestático, casi, o puro, Walt Whitman. Creo que es un libro que se atreve a ser otra cosa, y que en su invento, amplía el sentido de la novela, y la propia novela en sí. Es admirable. Fanísima.. ¿Fantasma, arquetipo o persona real?. Como adicta al hallazgo, o al encuentro de tesoros, tesoros que escapan a cualquier tipo de etiqueta, que nacen como híbridos de un algo que aún no existe, encontrarme con una de las dos novelas de Makenna Goodman -una periodista que ha puesto un pie en el mundo del cine, y que ahora mismo es editora-, algo llamado Helena de la nada, traducido excelentemente por Ce Santiago, fue una revelación.. La historia es la que sigue. O no. Porque la historia de Helena de la nada no es una historia. Hay en ella tres personajes, y un fantasma. O un personaje que tal vez no exista pero que sirve para mantener al resto unidos. Está el hombre, la agente inmobiliaria, Helena, y la mujer. Y la cosa es que el hombre se quiere comprar una casa en el campo, es un novelista amargado, al que le fastidiaba que su mujer brillase y que se ve como deconstruido a partir de las historias que le cuenta la agente inmobiliaria, historias protagonizadas todas por esa tal Helena que no está en ninguna parte, y que a lo mejor no existe, pero que supuestamente era la dueña de la casa.. Es intensa y como filosófica, y a la vez como una novela interior completamente, porque los personajes hablan entre ellos de una manera que parecen que estén en realidad interrumpiéndose mientras piensan. Bueno, la recomiendo muchísimo, porque es una de esas cosas de culto instantáneo. Y una que sé que va a crecer con el tiempo. Todo es enigmáticamente increíble ahí dentro.. La historia de un Drácula mediterráneo.. He descubierto a John Fowles hace muy poco, y gracias a la reedición de El mago. El argumento me volvió loca cuando lo leí. Un joven se muda a una isla griega a dar clases de inglés y acaba en las redes de un excéntrico millonario que lo usa para sus juegos eróticos. Pero es que la cosa va mucho más allá. Diría que El mago es una mezcla entre Los Durrell y Drácula. O un Drácula mediterráneo.. Porque Conchis, el millonario excéntrico, no se contenta con atraer a Nicholas, el joven profesor, a sus dominios -donde pasa cada vez más tiempo-, sino que una vez allí, reconstruye el mundo que les rodea. ¿O en realidad está contratando a actores que fingen ser todo aquello que dice estar creando? A Nicholas no dejan de pasarle cosas raras cuando está con él. Por ejemplo, está leyendo un panfleto de hace doscientos años, y cuando levanta la vista, hay un hombre vestido de negro mirándole desde una colina, y está seguro de que es el autor de ese panfleto. No se mueve, sólo le mira.. Le pasa lo mismo poco después de que Conchis le hable de la mujer de su vida, que murió muy joven. La ve en la casa. Y sabe que es ella, porque ha visto un retrato. Y llega a tocarla. Y piensa: «He tocado a un fantasma». Pero ¿son fantasmas? Ellos mismos dicen que no. Pero tampoco saben lo que son. ¿Está Nicholas en la cabeza de Conchis? Fowles tardó 20 años en escribir semejante monumento. Es un must.
La Lectura // elmundo
Original y fascinante, la obra de la escritora juguetea siempre con los límites entre realidad y ficción. Estos días previos a Sant Jordi publica ‘Diminuta casa encantada’ (Random House), una novela llena de magia y fantasía apta para niños de todas las edades Leer
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