Una historia sencilla, conmovedora y bien contada. Cuenta la historia de una pianista que vuelve a su pueblo tras la inesperada muerte de su padre y se siente obligada a elegir entre sus dos vidas: la de la reputada pianista que ha llegado a ser y la de la ganadera que habría podido ser. Ese dilema desemboca en un conflicto entre las dos protagonistas, dos hermanas a las que dan vida unas estupendas Laia Manzanares y Ángela Cervantes. Una historia sencilla, conmovedora y bien contada: ¿qué más se le puede pedir a una película? Si cuando terminas de verla, tienes la sensación de que conoces a las protagonistas como si fueran de tu familia y te importan las cosas malas y buenas que puedan ocurrirles, la cinta ha conseguido llegar donde no llegan muchas: al corazón. Es lo que me sucedió con esta película, a pesar de que fui al cine a verla con bastantes prevenciones, porque, urbano a más no poder, el mundo rural nunca lo he sentido cercano. El choque entre la cultura urbana y las viejas formas de vida de la gente del campo es, precisamente, uno de los temas centrales. En ese choque, por suerte, el punto de vista sobre la vida en un pueblo (en este caso, del Pirineo aragonés) está exento de la condescendencia habitual de los urbanitas, y las escenas las percibimos cargadas de verdad y de vida. Lo que queda de ti aborda un tema tan universal como la necesidad de elegir entre diversos destinos y la melancolía de tener que renunciar a algunas vidas posibles.. Cuando la historia colectiva pesa más que las individuales. Que la serie Crematorio fuera una excelente adaptación de la novela de Rafael Chirbes no quiere decir que su literatura sea fácil de adaptar. Desde aquella serie de Jorge Sánchez-Cabezudo nadie había vuelto a convertir en imágenes ninguna novela suya hasta que muy recientemente lo ha hecho Celia Rico con La buena letra, también una estupenda adaptación, sobria, mesurada, con una buena recreación de atmósferas y una actriz (Loreto Mauleón) en estado de gracia (como siempre en su caso).. Sigo a esta directora desde sus primeras películas, Viaje al cuarto de una madre y Los pequeños amores, ambientadas ambas en la actualidad y basadas en guiones de su propia autoría, no en una novela ajena. Las dos películas se centraban en la relación entre una madre y una hija: en la primera, una hija quiere corregir su relación; en la segunda, una madre y una hija llegan a conocerse la una a la otra como nunca antes.. Con La buena letra no ha abandonado el tema de los conflictos familiares pero ha ido bastante más allá: ha demostrado que es capaz de trasladarse a una época pasada (la primera posguerra, con su estela de miseria, miedo y represión), de contar unos hechos en los que la historia colectiva pesa más que las historias individuales y de trabajar brillantemente sobre personajes y situaciones ajenas, lo que no todos los cineastas poseedores de un rico mundo propio son capaces de hacer.. El de Celia Rico es un cine lleno de detalles, matices, sutilezas, poblado por personajes complejos e interesantes, particularmente los femeninos. Sus películas no se agotan la primera vez que las ves sino que piden ser vistas una segunda y una tercera, y cada ocasión el espectador descubre algo nuevo.. Una comedia de toda la vida con toques de humor salvaje. El cine francés ofrece cada año media docena de comedias de éxito. Algunas, pensadas para el mercado interior, abusan de los clichés regionales y dejan más bien frío al extranjero. Misterioso asesinato en la montaña, cuya acción se sitúa en el departamento del Jura, fronterizo con Suiza, podría haber seguido ese mismo derrotero, pero afortunadamente trasciende los localismos para contarnos una historia que podría estar ambientada en cualquier zona de montaña. El punto de partida no es demasiado original: una triste pareja de vendedores de árboles de Navidad encuentra por casualidad una importante cantidad de dinero y no se resiste a quedárselo, lo que pronto los meterá en un sinfín de líos. El desarrollo, sin embargo, es siempre sorprendente, y el guion funciona como un reloj de precisión, lo que resulta particularmente atractivo para quienes aprendimos a disfrutar de la comedia con clásicos como To be or not to be o El apartamento. Tiene algo de comedia de toda la vida, clásica, atemporal, pero salpicada por unos toques de humor salvaje e irreverente que recuerdan el cine de los Coen, bastante aficionados a los paisajes nevados. De las comedias de este año es la que más me ha hecho reír.
La Lectura // elmundo
El más avezado cronista de nuestro siglo XX, y también guionista, nos recomienda tres películas que hablan sobre vidas posibles, el peso de la historia y, ajá, sobre la Navidad Leer
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