Sobre la mayoría de los escritores pende una maldición, y es que sus lectores intentan averiguar qué hay de verdad (entendiéndose por verdadero autobiográfico) en aquello que han escrito. Esta maldición afecta especialmente a las mujeres jóvenes que escriben novela realista, y resulta más ajena para escritores maduros de terror o ciencia ficción, aunque incluso en el monstruo puede encontrarse el rastro de un trauma arcano: me imagino sin dificultad a amigos de la infancia, enemigos acérrimos o aspirantes a amantes de ese presunto escritor de ciencia ficción estableciendo relaciones peregrinas entre el susodicho monstruo y, por ejemplo, la mala relación que el autor tenía con su padre, o su tacañería neurótica, o su miedo al compromiso.. Seguir leyendo
La gran debilidad de la ficción es que uno puede identificar las preguntas que plantea un libro y no quererlas responder fuera de sus páginas
COLUMNA. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. La gran debilidad de la ficción es que uno puede identificar las preguntas que plantea un libro y no quererlas responder fuera de sus páginas. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Instalaciones de la librería Botica de Lectores, en Sevilla. PACO PUENTES. Sobre la mayoría de los escritores pende una maldición, y es que sus lectores intentan averiguar qué hay de verdad(entendiéndose por verdadero autobiográfico) en aquello que han escrito. Esta maldición afecta especialmente a las mujeres jóvenes que escriben novela realista, y resulta más ajena para escritores maduros de terror o ciencia ficción, aunque incluso en el monstruo puede encontrarse el rastro de un trauma arcano: me imagino sin dificultad a amigos de la infancia, enemigos acérrimos o aspirantes a amantes de ese presunto escritor de ciencia ficción estableciendo relaciones peregrinas entre el susodicho monstruo y, por ejemplo, la mala relación que el autor tenía con su padre, o su tacañería neurótica, o su miedo al compromiso.. En mi caso, como he publicado una novela en la que la protagonista es una chica y que sucede en una universidad madrileña, mucha gente ha asumido que cuento la verdad (esto es, algo autobiográfico) de lo que me ha pasado a mí. Parte de esa mucha gente ha querido adivinar quién era el profesor seductor de alumnas, buscando entre mis profesores universitarios, pero lo cierto es que no me basé en ninguno de ellos. Si acaso, trasladé algunos detalles de una experiencia personal con otro sujeto ajeno a la universidad, al que conocí en una escuela de escritura creativa.. Me acordaba de él este verano, no solo por el cansino quién es quién al que a veces me someten, sino por La grasa de la literatura, el artículo de Bárbara Blasco. En ese artículo, Bárbara retrata cómo la comidilla de la Feria del Libro era un escritor que tenía relaciones complicadas con sus estudiantes, que sobrepasaban los límites lógicos de la relación profesor-alumna de escuela creativa y en las que les aspiraba a sus jóvenes pupilas la energía romántica y creativa cual Dementor (¿en quién pensaría J. K. Rowling cuando creó a los Dementores? Una pregunta para el difunto foro de Pottermore). Los pocos detalles que daba (y el cotilleo que generó) me hicieron pensar que el escritor de Bárbara y mi protagonista parecían la misma persona. Sin embargo, diría que el quién es quién no es tan interesante en sí mismo (que la sociedad adivine la identidad de un malhechor solo tiene sentido si aquello de lo que se le acusa entra en el terreno del derecho, y hasta la fecha ser un sinvergüenza no es materia de juzgado, lo cual probablemente es una buena noticia).. La verdad de la literatura no está en su relación de correspondencia con la realidad, ora para identificar historias y traumas de sus autoras, ora para que se convierta en prueba pública, sino en cómo nos abre perspectivas sobre esa misma realidad. Que la gente sepa de quién estamos hablando no va más allá del cotilleo jugoso al que muchos de mis conocidos se han entregado. La pregunta no debería ser quién es, sino qué vamos a hacer con esto.. ¿Qué harías si supieras que sobre un compañero de trabajo penden acusaciones de una ristra de cadáveres emocionales? ¿Qué harías si supieras que la exalumna uno de tus ídolos, trabajadores o amigos piensa que le ha robado las ideas para su última novela? ¿Te comprarías el libro? ¿Hablarías con él? ¿Alertarías a sus posibles alumnas y amantes? ¿Lo pondrías de profesor en tu academia de escritura? ¿Le darías una posición de poder? ¿Una editorial? Esa es quizá la gran debilidad de la ficción: uno puede identificar las preguntas que abre un libro y no quererlas responder fuera de sus páginas. Puede abominar ciertas conductas en ese mismo libro y luego replicarlas como testigo mudo. O puede que esa sea la virtud de la literatura. Como en todas las preguntas anteriores, ni tengo ni me corresponde a mí sola tener la respuesta.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Cultura. Libros. Novela. Autobiografías. Escritores. Lectura. Universidad. Plagio. Feria libro Madrid. Sara Barquinero. J. K. Rowling. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
