En algún momento de mediados de los años sesenta, Emmanuel Carrère descubrió que en las casas de sus amigos había algo que la suya no tenía: una televisión. En chez Carrère se mataba el aburrimiento leyendo, y así se conectó el futuro escritor con la cultura literaria, pero se desconectó de la torrentera de cultura popular que amalgamaba a su generación.. Seguir leyendo
En algún momento de mediados de los años sesenta, Emmanuel Carrère descubrió que en las casas de sus amigos había algo que la suya no tenía: una televisión. En chez Carrère se mataba el aburrimiento leyendo, y así se conectó el futuro escritor con la cultura literaria, pero se desconectó de la torrentera de cultura popular que amalgamaba a su generación. Seguir leyendo
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