Carole Mundell (Sheffield, Reino Unido, 56 años) es experta en astrofísica extragaláctica. En otra palabras, se ha dedicado a investigar el universo a gran escala, más allá de la Vía Láctea, estudiando la formación de galaxias o agujeros negros supermasivos, y desarrollando telescopios que permitieran capturar los fenómenos más energéticos.. En 2018, esta prestigiosa científica pasó de desentrañar los enigmas del cosmos a la política y a la diplomacia, como Asesora Científica Jefe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido. Ocupó este puesto hasta 2020, durante los gobiernos de Theresa May y Boris Johnson, lidiando con asuntos como el Brexit o la pandemia. En 2021 ejerció como Enviada Científica Internacional Jefe en la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo, y posteriormente fue elegida presidenta del Consejo Científico del Reino Unido. En marzo de 2023 se mudó a Madrid tras ser nombrada directora de Ciencia de la Agencia Espacial Europea (ESA), pues el Centro Europeo de Astronomía Espacial de la ESA (ESAC), que también dirige, se encuentra en Villafranca del Castillo, donde tiene lugar la entrevista.. Durante la Conferencia Ministerial de la ESA de noviembre, celebrada en Alemania, los países miembros acordaron destinar a la agencia el mayor presupuesto en la historia de la ESA: 22.320 millones para el trienio 2026-208, de los que unos 3.700 millones, el 17%, serán para su Departamento. ¿Cómo valora ese aumento y en qué se va a traducir para la ciencia europea?. Sí, son 3.787 millones de euros, digo la cifra exacta porque cada euro importa. Como dice usted, es un presupuesto histórico. En primer lugar, supone un voto de confianza por parte de los 23 países miembros. Dado que el programa científico es obligatorio, necesitábamos un acuerdo unánime, así que puede imaginarse el trabajo que supone representar los intereses de cada uno de ellos en un programa colectivo. Y ese es el papel que debo ejercer: generar esa confianza con los Estados miembros y, juntos, elaborar el programa que sus ministros puedan aprobar. Por eso, cuando asumí el cargo lo primero que me pidió nuestro director general, Joseph Aschbacher, fue que fuera a visitar los 23 países de cara al Consejo Ministerial de 2025. Por supuesto, nunca hay garantías. Así que, para mí, ese aumento, aunque modesto, del presupuesto científico supone también el reconocimiento de la excelencia científica que nuestras misiones devuelven a la comunidad científica. Desarrollamos las capacidades industriales para inventar los tipos de tecnologías avanzadas que necesitamos para plantear las mayores preguntas científicas que la humanidad puede formular.. España aumentó su contribución, pasando a ser el cuarto país que más invierte en la ESA y superando a Reino Unido y Bélgica. ¿Cree que lo que destina España está ya al nivel de lo que se le puede pedir o deberíamos estar entre los tres países que más invierte?. Sí, creo que España puede estarlo. Tiene una industria muy fuerte y un sistema educativo sólido que alimenta a una potente industria espacial y ha tenido una trayectoria muy sólida dentro del programa científico. Hemos trabajado desde ESAC con la ministra Diana Morant, que ha liderado la creación de la Agencia Espacial Española y se comprometió a un aumento significativo de la contribución española a la ESA, trabajando estrechamente con el jefe de la delegación, Juan Carlos Cortés. Lo que veo en España es una enorme cantidad de talento y ambición.. La ESA colabora con la NASA en varias misiones, y durante meses ha habido incertidumbre por el recorte que Donald Trump pretendía hacer en el presupuesto de ciencia de la NASA, que finalmente el Congreso de EEUU no ha respaldado en su mayor parte. Sin embargo, parece que finalmente no se va a financiar la misión robótica Mars Sample Return, que iba a traer a la Tierra muestras recogidas en Marte. La ESA formaba parte de ese programa, ¿se están planteando otras formas de llevarla a cabo?. La exploración humana y robótica de la Luna y Marte, en particular, en lo que respecta a los módulos de aterrizaje, corresponde realmente a otra dirección de la ESA al frente de la cual está mi colega Daniel Neuenschwander. Desde el programa científico, hemos tenido a la sonda Mars Express orbitando Marte durante los últimos 21 años y gran parte de la ciencia que se ha generado, como la comprensión del planeta, su entorno y su evolución, proviene de esta nave. También contamos con una misión con Japón, que se lanzará próximamente, llamada MMX, que aterrizará en una de las lunas de Marte. Obviamente, dentro de la ESA tenemos el vehículo robótico (rover) Rosalind Franklin de la misión ExoMars [que taladrará la superficie dos metros y tomará muestras]. Creo que en la Ministerial quedó muy claro que esto era una prioridad para la ESA. Está financiada y seguirá adelante [se prevé su despegue en 2028].. China está preparando para finales de esta década su propia misión robótica para traer muestras de Marte. Considerando la importancia científica que supondría analizar esas rocas, ¿se plantea la ESA colaborar con China para tener acceso a ellas, ahora que la NASA no va a llevar a cabo esta misión?. Bueno, de nuevo, la respuesta específica en lo que respecta a Marte le corresponde a mi colega Daniel. Pero la ESA mantiene desde hace mucho tiempo una colaboración positiva con colegas chinos. En abril, dentro del programa científico, lanzaremos la misión Smile [para comprender mejor la interacción entre el Sol y la Tierra]. Se trata de una colaboración al 50 % entre la ESA y la Academia China de Ciencias. También hemos colaborado en la misión china Einstein, que estudiará los procesos de alta energía y lidera China, y hemos participado en las misiones Chang’e a la Luna. Por lo tanto, creo que mantenemos una buena relación con nuestros homólogos chinos. Y pienso que esa será, para el director del programa de Exploración humana y robótica, una vía abierta de debate y consideración de cara al futuro, guiada por los deseos y las ambiciones de nuestros Estados miembros.. El Sol está teniendo mucho protagonismo porque está en su periodo de máxima actividad y en los últimos meses ha habido varias alertas por tormentas solares. El 12 de agosto tendremos un eclipse total solar que se podrá ver en España y seguramente va a generar mucha expectación, como ocurrió en América del Norte en 2024. Al año siguiente habrá otro. ¿Cómo afrontan estos eclipses desde la ESA en lo que respecta a comunicar ciencia a los ciudadanos?. Es una oportunidad enorme. Estoy muy ilusionada con que España tenga dos oportunidades. Yo, personalmente, nunca he visto un eclipse solar total, así que realmente espero que este sea mi año. Contamos con el satélite Solar Orbiter, que está muy cerca del Sol y es la primera misión que ha obtenido imágenes de los polos solares. Además, también tenemos SOHO yProba-3 para observar eyecciones de masa coronal. Y Smile será la primera misión que estudiará la aurora de forma continua en ultravioleta y rayos X. Así, estamos obteniendo una visión verdaderamente única de la interacción entre la Tierra y el Sol. Para mí, un fenómeno como un eclipse solar es enormemente cautivador. Ante todo, la seguridad es fundamental: nunca debemos mirar directamente al Sol, ni a través de dispositivos como telescopios o visores, hay que hacerlo con gafas especiales. Estamos ultimando los planes, pero el objetivo es ayudar al público a vivir esa experiencia profundamente humana, que es sentir físicamente esa conexión con el cosmos. Tal vez haga un poco de frío, quizá se produzca una oscuridad inquietante, puede que incluso los pájaros dejen de cantar. Tendré que comprobarlo por mí misma porque tener esa conexión visceral con un fenómeno cósmico es algo muy especial. Y, por supuesto, es una oportunidad para poner de manifiesto cómo somos capaces de enviar misiones a lugares tan extremos del universo gracias a procesos de ingeniería y tecnologías muy avanzadas.. Hay varios países de la ESA en los que se podrá disfrutar del eclipse del 12 de agosto, ¿ha decidido dónde va a verlo?. Sin duda, voy a estar en España, siempre y cuando el tiempo no vaya a estropearlo.. ¿Hasta qué punto son peligrosas para la Tierra las tormentas solares y cuál sería el peor escenario que podría ocurrir?. Pueden ser muy peligrosas. Por eso, dentro de la ESA tenemos un departamento de meteorología espacial y defensa planetaria. Las misiones de mi programa tienen como objetivo aprender más sobre el Sol, tanto en su fase activa como tranquila. A medida que lanzamos más satélites, nuestra sociedad depende cada vez más del espacio, pero también de nuestros sistemas eléctricos en tierra. Cuando ocurre una llamarada solar, se generan partículas cargadas de alta energía que provienen del Sol y que, de hecho, pueden inducir corrientes eléctricas en nuestras subestaciones terrestres sin contacto directo. El evento más extremo registrado ocurrió en el siglo XIX, se conoce como el evento Carrington. Por aquel entonces, obviamente, no contábamos con satélites ni infraestructura espacial. Pero de haber existido todo eso, el impacto habría sido muy dramático. Por eso estamos desarrollando la capacidad de predecir el clima espacial de la misma manera que hoy predecimos el clima terrestre. La idea es contar con la constelación adecuada de satélites en órbita. Por ejemplo, Vigil intentará predecir cuándo se produce una eyección de masa coronal y cuándo podría impactar en la Tierra. Esto permitirá emitir alertas operativas en tiempo real a industrias aeroespaciales o a infraestructuras nacionales críticas.. Usted fue una de las asesoras científicas del Gobierno británico, ¿sentía que los políticos escuchaban sus recomendaciones?. En Reino Unido, existe un mecanismo de asesoramiento científico muy sólido y robusto. Dentro del gobierno, existía una red de asesores científicos jefes bajo Sir Patrick Vallance, ahora Lord Vallance, que era el asesor científico jefe del Gobierno. Él recopilaba y canalizaba nuestro asesoramiento como asesor del Primer Ministro. Yo fui asesora científica jefe en el Ministerio de Asuntos Exteriores y contaba con una red de 120 agregados de ciencia e innovación en países de todo el mundo, lo que nos permitía tener una visión global. Por supuesto, siempre nos basábamos en la mejor evidencia científica posible, proveniente de universidades y centros de investigación. Literalmente, cubría todas las áreas de la ciencia, por lo que era un portafolio muy amplio. Probablemente lo viví más intensamente durante la pandemia, ya que formaba parte del grupo de asesoramiento científico del gobierno para emergencias. Tuvimos que orientar rápidamente a toda la comunidad científica para resolver un problema sobre el que sabíamos muy poco. También utilicé esas relaciones diplomáticas, por ejemplo, con nuestra embajadora en China, para colaborar y que las autoridades de ese país proporcionaran datos que permitieran desarrollar pruebas, vacunas y secuencias del ADN del coronavirus. Mi experiencia me mostró que los políticos tienen agendas muy cargadas. El papel de un asesor científico jefe es ser un traductor de la ciencia, no un científico activo: ayudar a un político ocupado a comprender rápidamente lo que necesita saber, de forma clara y precisa. También implica gestionar la incertidumbre. En áreas como el espacio, el clima o las pandemias, no siempre hay respuestas inmediatas y la situación puede evolucionar. El objetivo es explicar a los ministros: esto es lo que sabemos, esto es lo que no sabemos, esto es lo que estamos haciendo para averiguarlo, y cuándo tendremos una respuesta. Fue un rol que ni esperaba ni sabía que existía, y que me llevó a aprender a ser diplomática, científica internacional, funcionaria y asesora científica. Para mí fue una etapa muy interesante que me permitió ver el valor de contar con un sistema científico confiable para elaborar políticas basadas en evidencias.. ¿Cómo valora la colaboración de los científicos de Reino Unido con los de la Unión Europea después del Brexit?. Me alegra mucho ver que el Reino Unido decidió reintegrarse al programa Horizonte Europa. Y creo que desde la ESA también están muy satisfechos, porque ahora el Reino Unido vuelve a participar en Copernicus y en programas similares. MI país cuenta con un ecosistema científico de primer nivel. Muchos científicos quieren ir a las universidades británicas. Cuando se produjo el referéndum del Brexit, yo estaba a punto de asumir la jefatura del departamento de Física en la Universidad de Bath, que es muy internacional. Por eso, parte de mi trabajo consistía en tranquilizar a nuestros colegas, ayudándoles a gestionar los aspectos legales y administrativos, como la residencia, para que pudieran continuar con su trabajo sin preocupaciones. Dentro del Gobierno, mi papel consistía en ayudar a los científicos a seguir colaborando, independientemente del marco que se estableciera- También debía asegurar a nuestros socios europeos que Reino Unido seguía siendo un país abierto a la ciencia y resolver malentendidos. Mi función era que los científicos británicos tuvieran las mejores oportunidades posibles, independientemente del marco final que los políticos decidieran.. Las tormentas solares no son la única amenaza para la Tierra que proviene del espacio, también están los asteroides. A final de año la nave europea Hera va a llegar al sistema de asteroides que la nave DART desvió en 2022 para ensayar las técnicas de defensa planetaria, y analizar el impacto. ¿De qué forma va a servir este análisis de Hera para desarrollar misiones que podamos necesitar en el futuro para desviar asteroides peligrosos?. Es una misión realmente emocionante, y estamos deseando recibir los datos detallados que nos proporcionará. La NASA lanzó su misión DART, un experimento casi de ciencia ficción, impactando un asteroide para observar qué sucedería. Sabemos que partes del asteroide se desprendieron, porque podemos ver esos fragmentos con telescopios como el Hubble o el James Webb, y ahora esos fragmentos viajan por el espacio. Por eso es importante realizar ese experimento y luego darle seguimiento, para entender, en un entorno seguro y lejos de la Tierra, qué efecto causó un impacto como ese. Si en el futuro nos encontráramos con un asteroide peligrosamente cerca de la Tierra, querremos tomar la acción correcta. Es mucho mejor hacer una prueba previamente en el espacio profundo, que enfrentarse a una situación de crisis sin preparación y tener que decidir en el momento.. El año pasado hubo una alerta debido a que había una pequeña probabilidad de que el asteroide 2024 YR4 chocara contra la Tierra en 2032 pero finalmente se desestimó. Si se hubiera mantenido ese riesgo ¿cree que habría habido tiempo de construir una nave espacial para desviarlo?. Hay que seguir varios pasos. Cuanto antes se detecte un asteroide y cuanto mejores sean las observaciones, más precisamente podremos predecir su trayectoria. Para esto hay que combinar tecnologías terrestres y espaciales para encontrar esos objetos. Desde el espacio tenemos misiones como Gaia, el mapeador de mil millones de estrellas con el que también estudiamos 156.000 asteroides. Cuando identificamos un asteroide varios años antes de que represente un riesgo, podemos calcular con mayor precisión su trayectoria y determinar si es un peligro potencial para la Tierra. Cuanto antes lo sepamos, antes se puede actuar. Proporcionar alertas tempranas es el objetivo de los equipos de defensa planetaria en todo el mundo. No queremos esperar a que el objeto esté prácticamente sobre nosotros, como en una película de ciencia ficción. Se están desarrollando tecnologías para este propósito. En principio, si algún día fuera necesario lanzar una misión para defender el planeta, creo que seríamos capaces de hacerlo. Pero lo más importante es entender qué hay en el Sistema Solar y cómo se mueve, para evitar falsas alarmas. Es fundamental no generar alarma innecesaria: actualmente no hay crisis.. La nave espacial Juice está de camino al sistema de Júpiter para estudiar sus lunas heladas, que según los científicos podrían albergar vida, al igual que otras de Saturno como Encélado. ¿Realmente van a poder comprobar si existe vida en alguna de estas lunas?. El objetivo de Juice es responder a la primera parte de una pregunta clave: ¿son habitables las lunas heladas de Júpiter? Es decir, ¿podrían albergar vida? Se piensa que bajo sus cortezas heladas existen océanos líquidos salados, y sabemos que la vida en la Tierra surgió de un océano salado. Por eso, Juice fue diseñada para estudiar sus lunas heladas y, en particular, Ganímedes, donde tenemos indicios de que existen océanos líquidos bajo la superficie.Lo que no haremos con Juice es aterrizar ni tomar muestras. Esa será la siguiente etapa, que incluirá la misión a Encélado, una luna de Saturno. La idea es realizar un recorrido por el sistema saturniano y sus satélites helados. Gracias a la misión Cassini-Huygens tenemos un mapa de Encélado desde arriba, hemos detectado géiseres de vapor que parecen surgir de un océano bajo su corteza helada. Creemos que hay grietas en la superficie y, mediante telescopios desde la Tierra, se están estudiando las firmas espectrales de posibles moléculas prebióticas, es decir, los bloques de construcción de la vida. La misión de la ESA planea sobrevolar estos géiseres, medir muestras que provienen del océano subterráneo y enviar un aterrizador que tomará mediciones en la superficie. Será la primera misión en la historia que aterrice en un mundo del sistema solar exterior. Tras analizar todas las posibles lunas y planetas del sistema solar, la conclusión de nuestros expertos fue clara: Encélado reúne los criterios más prometedores para buscar vida.. Es especulativo, pero ¿qué tipo de vida podría haber si la hay?, ¿microbiana o seres más grandes?. Por eso vamos allí. Como dice la famosa frase: afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria. La clave es ser rigurosos. El diseño de la misión será fundamental, porque, por supuesto, no traeremos muestras de Encélado a la Tierra. Por eso necesitamos instrumentos muy robustos, un aterrizador confiable con buena batería, capaz de realizar mediciones y análisis in situ en un entorno extremadamente frío y hostil y enviar esos resultados a la Tierra. Además, tenemos que miniaturizar los instrumentos, porque el límite de masa es bastante estricto.. ¿Y cuándo tendrían esos resultados de Encélado, como pronto?. El polo sur de Encélado estará iluminado por el Sol en 2052, así que necesitamos un alineamiento específico de los planetas para aterrizar en ese momento. Eso significa que debemos lanzar la misión desde la Tierra alrededor de 2043, porque ese es el tiempo que tarda el viaje. Por lo tanto, toda la tecnología debe estar desarrollada y lista, con un nivel de madurez tecnológica de al menos 5 sobre 10, a más tardar en 2036. Nuestros estados miembros deben estar convencidos en 2034 de que podremos realizar la misión y autorizarnos a implementar los contratos en la industria. Eso significa que solo tenemos ocho años para diseñar y resolver todo, lo que a mí me parece un plazo bastante corto. Sin duda, será otro director de ciencia quien lance esa misión.. El estudio de los exoplanetas (mundos fuera del Sistema Solar), es uno de los campos más en auge. ¿Están cerca de encontrar un planeta que sea como la Tierra?. Todo el mundo busca un planeta similar a la Tierra. Son muy difíciles de encontrar con las misiones actuales, por eso hemos diseñado Plato, que se lanzará a principios de 2027. El objetivo es encontrar planetas similares a la Tierra alrededor de estrellas parecidas al Sol. Y esa es la clave: no se trata solo de un planeta de masa terrestre, sino con características similares a la Tierra, incluyendo el tipo de entorno en el que se encuentra. Es decir, una estrella parecida al Sol, un planeta parecido a la Tierra y, en general, condiciones similares a nuestro sistema solar. Además, unos años más tarde lanzaremos Ariel, para estudiar las atmósferas y las propiedades estelares de más de mil exoplanetas, comenzando así a investigar la química atmosférica de otros mundos.. ¿Y cómo será el anuncio a los ciudadanos de que han encontrado un planeta como la Tierra en el que puede haber algún tipo de vida? ¿Hay algún protocolo específico?. Sí, se trata de que los científicos trabajen con nosotros y nos guíen en ese proceso. Ellos, por supuesto, tienen sus propios procedimientos dentro del consorcio. Cuando haces un descubrimiento y eres la única persona en el mundo que conoce la respuesta en ese momento, es muy emocionante. De inmediato piensas: «vale, vamos a intentar refutar este resultado». Entonces comienzas a realizar todas las pruebas, revisar tus análisis y, aunque reconoces que es un avance realmente importante, también te preguntas si habrá alguna otra explicación.. Intentan probar que están equivocados. Exactamente. Exploras todas las posibilidades y, cuando el resultado persiste, se lo muestras a algunos colegas. Ellos te ayudan a refutarlo o a confirmarlo. Cuando estás convencido de que has hecho todo lo posible, lo presentas a la comunidad científica, generalmente a través de un artículo revisado por pares, enviándolo a una revista científica. Tenemos estos procesos rigurosos bien establecidos. Dentro de la ESA, nos asegurarnos de que los datos que recibimos de las naves se comprendan correctamente. Lo primero es garantizar que los datos sean correctos. Para un descubrimiento importante, las verificaciones son extremadamente minuciosas. Una vez listos los datos, trabajamos con los científicos en sus plazos para la revisión por pares, el embargo de los resultados y el anuncio público en colaboración con nuestros colegas de medios, siempre respetando el proceso científico. Esto es válido para cualquier descubrimiento.. Imagino que ahora no tendrá tiempo para investigar. Así es. ¿Lo echa de menos?. Cuando asumí el cargo en la ESA, decidí renunciar a todas mis colaboraciones de investigación, porque como Director de Ciencia, soy responsable de todas las áreas, y en última instancia podría tener que tomar decisiones que afecten a esos campos. Quería asegurarme, primero, de que no hubiera sesgos, y de que no soy percibida como alguien parcial. En cierto modo, lo echo de menos, porque no hay nada comparable con la emoción del primer descubrimiento, cuando piensas: «podría haber descubierto algo», y luego intentas refutarlo. Pero ser guardián de este programa, y conocer el impacto de nuestras misiones en los descubrimientos de nuestros científicos y de científicos de todo el mundo, me pone la piel de gallina y es un privilegio enorme. Así que lo extraño a nivel personal, pero este trabajo es tan apasionante e importante, que no tengo tiempo para pensar demasiado en ello.. El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Usted dedica parte de su tiempo a promover que más mujeres se incorporen a este campo. ¿Cómo ve la situación actual?. Creo que está mejorando. En ciencias físicas e ingeniería sigue predominando lo masculino, y quizá incluso peor es la percepción que se tiene: que es un ámbito de hombres. Ese es uno de los desafíos. Estoy viendo mejoras, pero si las niñas, las jóvenes y también sus familias no creen que hay un cambio, pueden ser menos propensas a animarlas a seguir ese camino. Por eso creo que los referentes son fundamentales. En ESA, tenemos tres directoras: Géraldine Naja y Simonetta Celli, que son maravillosas, y yo misma. Tener líderes visibles es muy importante, y también contar con aliados masculinos. Porque, como gerente y líder, necesito equipos diversos porque son los que obtienen las mejores soluciones. Diversos no sólo en cuanto a género, sino también en contexto socioeconómico, experiencias de vida, y otros factores. Si solo hay un tipo de persona, hay más riesgo de pasar por alto alternativas. En ESAC contamos con un equipo muy sólido y diverso. En astronomía, depende del área, pero en campos como la astronomía extragaláctica, la cosmología, la evolución de galaxias y exoplanetas, cada vez hay más mujeres jóvenes. Para mí, la cuestión ahora es cómo hacer más visibles a las mujeres líderes que ya existen en la industria.. Con la misión lunar Artemisa 2 vamos a hablar mucho de astronautas, que pueden también animar a los jóvenes a dedicarse al espacio.. Por supuesto. No hay más que ver a los astronautas de ESA que tenemos aquí en España, Sara García y Pablo Álvarez, que son absolutamente maravillosos. Los jóvenes, niños y niñas, simplemente dicen: «Yo podría hacer eso». Creo que ambos son increíbles embajadores, tanto de la ESA como de España, y también de la curiosidad, de la mente inquisitiva y del rigor del entrenamiento. Porque no se trata solo de mirar al cielo y pensar «qué bonito, me pregunto cómo funciona», sino que es un trabajo riguroso: matemáticas, física, todo lo que se estudia en el colegio.
La Lectura // elmundo
La directora de ciencia de la Agencia Espacial Europa (ESA) lidera desde Madrid misiones dedicadas a protegernos de las tormentas solares, a desentrañar los misterios del cosmos o a buscar vida fuera de la Tierra, mientras ultima los eventos para el eclipse total de Sol del 12 de agosto, visible desde España. Leer
La directora de ciencia de la Agencia Espacial Europa (ESA) lidera desde Madrid misiones dedicadas a protegernos de las tormentas solares, a desentrañar los misterios del cosmos o a buscar vida fuera de la Tierra, mientras ultima los eventos para el eclipse total de Sol del 12 de agosto, visible desde España. Leer
