Judit Martín (Hospitalet de Llobregat, 49 años) se llama “pobre chavala” en Instagram. “Lo uso desde el Fotolog. No porque me sienta así, sino porque me hace gracia por su condescendencia: alguien suelta ‘pobre chavala’ y ya está todo dicho”, cuenta la intérprete en la terracita del Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB) el último día de agosto. Dice que ha descansado este verano. Lo necesitaba.. Seguir leyendo
La catalana despuntó por sus imitaciones en televisión y radio. Tras protagonizar ‘Pizza movies’, presentará su primer programa de televisión en La 2 Cat
Judit Martín (Hospitalet de Llobregat, 49 años) se llama “pobre chavala” en Instagram. “Lo uso desde el Fotolog. No porque me sienta así, sino porque me hace gracia por su condescendencia: alguien suelta ‘pobre chavala’ y ya está todo dicho”, cuenta la intérprete en la terracita del Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB) el último día de agosto. Dice que ha descansado este verano. Lo necesitaba.. La cómica que saltó a la fama por sus imitaciones en Polònia de 3cat o en el Cara al show de Marc Giró está en racha este 2026. Tras agotar su Riure caníbal de Las Huecas en el Teatre Lliure y estrenar su primer papel protagonista de cine en Pizza movies, la comedia de Carlo Padial y Desirée de Fez, en septiembre girará por teatros Digamelón, su monólogo de stand up, y más adelante presentará su primer programa de televisión, Tot això eren camps, en La 2 Cat. De pobre, nada.. Pregunta. ¿Cómo acaba siendo cómica una estudiante de Bellas Artes? ¿Le venía de familia?. Respuesta. Para nada, mi madre limpiaba en despachos y mi padre era contable. La cosa es que mi abuela, que venía de un origen muy humilde en Hospitalet, siempre nos recordaba a mi hermana y a mí que la educación en la Segunda República fue buenísima, y nos motivó mucho para estudiar y estimular nuestra faceta creativa.. P. Pero saltó del videoarte a la improvisación cómica, ¿por qué?. R. Porque el videoarte era algo imposible a lo que dedicarse. En Bellas Artes, en la Universitat de Barcelona (UB), conseguí una beca para especializarme en Massachusetts. Estuve solo unos meses, pero me ha servido para montar toda la creatividad de mis shows, desde los flyers a los vídeos. Lo de la improvisación ya me venía del instituto, en el Mercè Rodoreda de Bellvitge, donde hacíamos teatro amateur, por no decir precario. De ahí pasé a la escena de Hospitalet y luego en el Llantiol del Raval ya me tiré a la improvisación de lleno, porque era lo que me volvía loca.. P. Montó su propia compañía mientras trabajaba de lo que le pagaran: en el taller de la Citroën, de teleoperadora o en el turno de noche de la Frigo. Y entonces llegó un contrato como payasa en los hospitales en la compañía Pallapupas.. R. Y ese fue el que me dio estabilidad. Hay una canción de Hidrogenesse que dice que “no hay nada más triste que un turno de noche esperando la sirena con lo peor de Rubí”, pero todos aquellos otros trabajos y la gente que conocí me han servido para la improvisación y las imitaciones. Como con el cerdo, yo lo aprovecho todo.. P. Dice que ahora puede vivir de esto tranquila.. R. En los últimos tres años, desde que empecé a hacer imitaciones en el Està passant, la velocidad de crucero con la que suelo trabajar se ha acelerado. Me está costando decir que no, en parte porque estaba acostumbrada a decir que sí a todo. Ahora, de repente, tengo papeles protagonistas, pero eso me ha hecho pensar: “Frena el carro, que a partir de ahora puedes elegir’’. Tampoco es que la haya cagado diciendo ”no» a grandes proyectos. O sea, Almodóvar no me ha llamado y le he dicho que no. Cosa que no va a pasar.. Judit Martín, en el bar la Terracita del CCCB el pasado 31 de agosto.Massimiliano Minocri. P. No parece que termine de creerse este salto. Con Pizza movies, en el Festival de Málaga, lo pasó mal en la alfombra roja.. R. Me sentía totalmente fuera de mi mundo. Me da mucha risa verme en esa tesitura, posando en el photocall. También me pasa con las sesiones de fotos profesionales: no soy yo.. P. Lo dice quien no se extraña al verse vestida de Virgen del Rocío o de Taylor Swift.. R. Es que lo del festival es mucho más raro, como si te convirtieran en el muñequito de Google y te soltaran ahí. Estoy intentando aprender a llevarlo.. Judit Martín i Berto Romero, en la película ‘Pizza movies’.D’A. P. En Tot això eren camps será presentadora de un programa que descubrirá la periferia de Barcelona.. R. La idea es maravillarse con lugares y personas que no son tan comunes de ver.. P. ¿La periferia se está comiendo al centro?. R. Creo que hay una burbuja en el cine que va a explotar; me pasa con la periferia y la adolescencia. No digo que esté mal y que narrarla sea más barato por el neorrealismo, pero desde aquí quiero hacer una llamada a la reflexión: guionistas, directores y directoras, por favor, abarquemos otros temas o contémoslo de otras maneras.. P. ¿Qué temas le interesan más?. R. El terror y la fantasía. En realidad, todo lo que tenga que ver con vampiros: desde Buffy a Crepúsculo o las pelis de los 60 y los 70 que a veces programan en el festival de Sitges.. P. Últimamente ha parodiado a mujeres de derechas. Ha sido una líder ultra en Riure Caníbal y Veva en el programa de Marc Giró. ¿Quién la inspira?. R. Yo empecé con las imitaciones porque daba salida laboral. En aquella época no había casi ninguna imitadora mujer. Al principio, me fijé en Esperanza Aguirre; más tarde, en muchas más, desde Silvia Orriols a otras mujeres fachas que te nombraría, pero que no voy a decir porque igual no se ven como tal. He analizado cómo piensan, actúan, visten y hablan. He aprendido que para parodiar a la mujer facha hay que ser cínica y divertida, pero muy facha.. P. Empezó el verano con polémica. En el pódcast La Ruina denunció que Lluis Pasqual no le había pagado ni atribuido una imitación de Montserrat Caballé para su homenaje en el Liceu. ¿Se imaginaba la que se iba a montar?. R. Sí, pero no me preocupaba eso. Durante muchos años pensé que había hecho mal por no reclamar mi dinero; por no haber dicho nada ni señalarlo. Por otro lado, he estado en muchos follones legales, con el Teatreneu porque nos pagaba en negro o con la polémica de la imitación de la Virgen del Rocío. Aquellas historias legales y juicios me sobrepasaron. Cuando lo tuve resuelto, me llamaron para volver a La Ruina y lo vi claro. Ya era un personaje más o menos conocido, me apetecía contarlo y es una anécdota divertida. Quería denunciarlo desde esa diversión, en ese entorno. Cuando salió, desconecté el móvil una semana y solo di una entrevista al Versió Rac1 porque es donde trabajo.. P. ¿Le han pagado?. R. No, tampoco he reclamado el dinero. Sí que hablé con el Liceu, que se interesaron por conocer mejor la historia porque fue una cosa de la productora de Lluis Pasqual, no del teatro.. P. ¿Tiene alguna denuncia más en la recámara?. R. No de ese calibre. ¿Te imaginas que ahora La Ruina se convierte en un sitio en el que la gente empieza a denunciar cosas desde las risas?
Feed MRSS-S Noticias
