A la hora de afrontar la maternidad y la paternidad, la mayoría de adultos tiene expectativas y preocupaciones sobre cómo conseguir la mejor vida posible para sus hijos. Desde el comienzo del embarazo, las dudas asaltan sobre lo que está bien o lo que está mal. El pediatra José María Carmona (Campanario, Extremadura, 46 años), conocido en redes como @cuidar_mi_bebé —con más de 62.000 seguidores—, aborda a través de su primer libro Criar con Calma (HarperCollins Ibérica, 2026) muchas de las cuestiones que aparecen de forma recurrente en el día a día de los padres y madres respecto a sus hijos: el embarazo, el posparto, la lactancia, la alimentación, los límites o la salud física y psicológica son algunos de los aspectos que el pediatra, que ha ejercido siempre en Sevilla, desgrana a lo largo del texto. Páginas en las que, además, aporta consejos, habla de señales de alerta a las que estar atentos y desmonta algunos de los mitos sobre la crianza más extendidos entre padres y madres.. Seguir leyendo
En su primer libro, ‘Criar con calma’, el médico extremeño aborda la crianza desde el embarazo hasta el posparto, con consejos, señales de alerta y desmontando algunos de los mitos más extendidos entre padres y madres
A la hora de afrontar la maternidad y la paternidad, la mayoría de adultos tiene expectativas y preocupaciones sobre cómo conseguir la mejor vida posible para sus hijos. Desde el comienzo del embarazo, las dudas asaltan sobre lo que está bien o lo que está mal. El pediatra José María Carmona (Campanario, Extremadura, 46 años), conocido en redes como @cuidar_mi_bebé —con más de 62.000 seguidores—, aborda a través de su primer libro Criar con Calma (HarperCollins Ibérica, 2026) muchas de las cuestiones que aparecen de forma recurrente en el día a día de los padres y madres respecto a sus hijos: el embarazo, el posparto, la lactancia, la alimentación, los límites o la salud física y psicológica son algunos de los aspectos que el pediatra, que ha ejercido siempre en Sevilla, desgrana a lo largo del texto. Páginas en las que, además, aporta consejos, habla de señales de alerta a las que estar atentos y desmonta algunos de los mitos sobre la crianza más extendidos entre padres y madres.. PREGUNTA. ¿Hasta qué punto las expectativas que generan las redes sociales sobre diversos ámbitos de la crianza están detrás de esa culpa que sienten muchos adultos?. RESPUESTA. La culpa es una emoción frecuente y hasta cierto punto normal en la crianza. Pero una cosa es querer hacerlo bien y otra es obsesionarse con ello. La clave es saber cómo piensa o siente un niño.. P. ¿Cuesta reconocer que tener un hijo implica pérdidas para los padres?. R. Tener un niño es el acontecimiento más transformador de la vida. Las expectativas son muy altas en las madres. Piensan que desde el primer día van a estar disfrutando, pero lógicamente, al menos en las primeras semanas de vida, con toda la revolución hormonal que tiene la madre en lo alto y esa responsabilidad que siente, gran parte de las veces el posparto es una etapa muy dura. No sentirse comprendida en un momento que teóricamente la sociedad ve como alegría, el verse en el pozo o hundida, le genera incluso más culpa.. P. En el caso de las familias con madre y pareja, ¿cuál es el papel que debería tomar la pareja, sea hombre o mujer? Y cuando solo hay un miembro, ¿cuál es el papel que deberían tomar otras personas?. R. En primer lugar, la responsabilidad es de la pareja; el niño es de los dos y deben estar a una. En ese momento, la madre físicamente no está en su mejor momento. Si además está dando el pecho, tiene un cansancio físico agotador. Los padres debemos estar ahí para sostener a esa madre, encargarnos de todas las tareas domésticas o del cuidado del niño. Cuando solo está la madre, lo importante es ajustar bien las expectativas porque precisamente ahí las cosas se complican mucho. Ese proceso lo va a tener que hacer más sola. Tiene que ajustar bien la realidad, saber que se puede encontrar ese bache justo después del parto y estar preparada para ello.. View this post on Instagram. P. Respecto a poner límites, ¿cómo funciona el cerebro del niño y por qué tienen esas rabietas?. R. Las rabietas no son una forma de manipular ni de intentar manejarnos, sino la expresión de una discordancia emocional. El niño llega a una edad en la que ya tiene capacidad para desear cosas, pero todavía no cuenta con los mecanismos necesarios para frenar ese impulso ni para entender que no puede satisfacerse en ese momento. No tiene la base biológica ni las estructuras cerebrales necesarias para gestionar la frustración, y ahí es donde tenemos que estar los adultos, para acompañarle. De nada sirve reñir en ese momento, porque no lo va a entender y lo más probable es que se altere aún más. En cuanto a los límites, es importante ser firmes, porque los necesitan. Los límites son el marco en el que más seguridad y tranquilidad encuentran. Se puede decir que “no” sin necesidad de gritar, porque el grito les bloquea todavía más. Si no somos cariñosos, bloqueamos aún más el cerebro, que funciona mejor cuando se siente seguro y querido. Cuanto más afectuosos seamos, mayor efecto tendrá nuestra decisión para que el niño comprenda ese límite. Cuando son muy pequeños, actúan desde el instinto y no se les puede manejar a través del lenguaje, pero sí es posible conectar con ellos a través de la mirada y la presencia.. P. ¿Cómo duermen los niños y qué es lo que necesitan, tanto para conciliar el sueño como cuando se despiertan por la noche?. R.La estructura del sueño no es fija a lo largo de la vida. El sueño de un bebé no tiene nada que ver con el de un niño más mayor, el de un adolescente o el de un adulto. Los niños muy pequeños duermen muchas horas, pero en intervalos cortos. No es un sueño continuo, sino que alternan fases de sueño profundo con otras de sueño más inquieto. Uno de los errores más habituales se produce cuando los padres observan que el niño se mueve y creen que se está despertando, cuando en realidad sigue dormido. Al cogerlo en ese momento es cuando, de verdad, lo despiertan. Es fundamental cuidar la higiene del sueño y generar rutinas a la hora de irse a la cama. A partir de cierta hora, conviene que las noches sigan siempre una misma estructura para ayudar al niño a anticipar el descanso. Si durante el día el niño está contento, activo y no se le ve cansado, es una buena señal de que ha descansado bien.. View this post on Instagram. P. ¿Qué dice la preocupación constante por la salud de los hijos que viven muchos padres? ¿Qué consejos les daría y qué signos de alarma deberían llevarles a acudir al pediatra?. R. Hemos mejorado mucho nuestra calidad de vida como adultos, hemos retrasado la edad de la maternidad y la paternidad para tenerlo todo cubierto antes de ser padres, como, por ejemplo, la estabilidad económica y laboral. Cuando eres un padre más mayor, tienes más sentido de la responsabilidad, y eso hace que cuando se ponga malo salten las alarmas en casa. La mayoría de los procesos por los que pasan los niños son comunes y necesarios para su desarrollo inmunológico. Un indicador para saber si un niño está bien o mal es su estado general. Si está contento, activo y jugando, raramente va a tener importancia el proceso que tenga. Pero si está muy postrado o decaído, habría que consultar con el pediatra.. P. ¿Qué mito cree que es más importante desmontar en la crianza?. R. Los niños necesitan padres reales y presentes, no perfectos; que estemos con ellos y vayamos aprendiendo a ser padres con ellos. No necesitan padres que lo lleven todo aprendido.
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