Esta entrevista se hizo en dos asaltos para cuadrar el sudoku de la agenda del entrevistado con la actualidad de su trabajo. La primera, hace semanas, en la sala Michael Jackson de la sede de su discográfica en Madrid, un ultramoderno espacio poblado de artistas y sus respectivas cortes de asistentes, donde Drexler, coqueto, posó largamente para el fotógrafo. La segunda, hace un par de días, por teléfono, desde la soledad de su habitación de hotel en Ciudad de Guatemala, donde actuaba esa noche antes de volar a Costa Rica y finalizar, el 12 de septiembre, su larguísima gira americana antes de empezar, el 26, en Madrid, la española. Pero empecemos por el principio. Estamos solos, dos sesentones frente a frente, en el estudio Michael Jackson, con sus paredes de satén repujado, sus fotos del gran ídolo del pop caído como hombre, y su bola de discoteca en el techo.. Seguir leyendo. INTRUSO EN DOS MUNDOS. Cuando Jorge Drexler (Montevideo, Uruguay, 61 años) se reconoció a sí mismo como «cancionista», ya había escrito varias canciones de éxito para él y para otros. Pero no fue hasta 2004, con la composición y el éxito instantáneo de su tema Todo se transforma cuando se aceptó a sí mismo como tal. Antes, había estudiado y ejercido la medicina, en la especialidad de otorrinolaringología, en su Uruguay natal. Diecisiete Grammy Latinos y un Oscar a la mejor canción original después, estrena ahora la gira española de su disco ‘Taracá’.
El “cancionista”, según propia definición, inicia la gira española de su disco, ‘Taracá’, después de haberlo cantado por toda Hispanoamérica: “vivo en un jet-lag permanente”
Esta entrevista se hizo en dos asaltos para cuadrar el sudoku de la agenda del entrevistado con la actualidad de su trabajo. La primera, hace semanas, en la sala Michael Jackson de la sede de su discográfica en Madrid, un ultramoderno espacio poblado de artistas y sus respectivas cortes de asistentes, donde Drexler, coqueto, posó largamente para el fotógrafo. La segunda, hace un par de días, por teléfono, desde la soledad de su habitación de hotel en Ciudad de Guatemala, donde actuaba esa noche antes de volar a Costa Rica y finalizar, el 12 de septiembre, su larguísima gira americana antes de empezar, el 26, en Madrid, la española. Pero empecemos por el principio. Estamos solos, dos sesentones frente a frente, en el estudio Michael Jackson, con sus paredes de satén repujado, sus fotos del gran ídolo del pop caído como hombre, y su bola de discoteca en el techo.. ¿Recuerda dónde estaba cuando se estrenó el vídeo de Thriller?. Pues debería, porque tenía 18 años, pero en aquella época de lo que estaba pendiente es de la apertura política en mi país, Uruguay, y de la generación de una identidad uruguaya. Tengo un gap de escucha de música de todos los años 80, que luego recuperé en los 90. Vi en directo la caída de una dictadura desde mi facultad. Las dictaduras generan reacciones no exentas de chovinismo, tu mundo se vuelve el epicentro y tú mismo te vuelves un ser unitario y excluyente. Una dictadura agonizante es un bicho muy malo.. Imagino que también tendría días gloriosos en esa facultad.. Claro. Yo había entrado en Medicina de forma un poco irreflexiva, por la tradición familiar: mis padres y mi tío eran médicos. Pero, como era buen estudiantes y sacaba buenas notas sin esforzarme, me parecía mucho más importante lo que pasaba en la calle.. Medicina es una carrera de ciencias. ¿Cuánta ciencia hay en una canción?. Toda la que uno quiera: desde cero, al total. Pero he escondido tanto mi parte de ciencias como la de letras. Me pagué mis dos primeros discos con el sueldo de médico. Estuve diez años ocultando a los músicos mi pasado de médico. En las guardias, me llevaba la guitarra a escondidas porque pensaba que no estaba bien visto, y luego, en el Ludovico, el club donde tocaba, escondía la bata blanca en la funda de la guitarra.. ¿Se creía un intruso en ambos mundos?. Sí. Y tuve ese síndrome de intruso hasta mucho después, estando ya en España y habiendo compuesto canciones para Ana Belén y Víctor Manuel. La primera vez que me reconcilié conmigo fue cuando compuse Todo se transforma. Ahí, agarro la ley de la conservación de la energía de Lavoisier y digo: voy a escribir una canción aplicándola a las relaciones humanas. Reconcilié los dos mundos. Fue un acto de autoaceptación y, de repente, todo empezó a fluir más rápido en mi carrera.. ¿Dijo ‘Eureka’ cuando sucedió?. Absolutamente. Una persona es como un diapasón. Si no vibra entero, no vibra igual. Estaba ignorando parte de mi realidad que no quería ver. Y fue un grandísimo subidón. Antes preguntabas cuánta ciencia había en una canción. Esa es la pregunta que nos aterroriza a todos los que escribimos, porque a todos nos encantaría que hubiera una fórmula, pero no la hay, y cuando algo funciona, lo sientes con muchísima claridad. Pero también me ha ocurrido con otras, y, al final, la he tenido que sacar del repertorio.. ¿Qué es antes, la letra o la melodía?. La respuesta a esa pregunta es lo único que importa en el género de la canción, y es la interface entre las dos. Cuando tengo que poner en algún impreso a qué me dedico, siempre digo que no soy poeta, ni compositor: soy un cancionista: la integración e interacción entre un lenguaje simbólico, que es el texto y otro abstracto, que es la música. Los primeros protoidiomas eran lo que le cantaban las madres a los niños. Empezamos a cantar antes de tener sintaxis.. Que, de todas las especialidades, eligiera otorrinolaringología, y se dedique a cantar no deja de tener su gracia.. Sí, me interesa mucho la audición y la fonación. He trabajado mucho con sordos y puede que, de todo eso, me haya quedado una obsesión por la inteligibilidad. Como las letras tienen a veces localismos, o figuras retóricas curiosas, intento exponerlas lo mejor que puedo. Me gusta ser entendido.. ¿Cuánto tiempo le lleva hacer una canción?. Pues, a veces, 15 años. En este disco hay canciones que empecé en 2013 y las he acabado ahora.. ¿Y qué hace con ellas, las deja en barbecho?. Sí, cuando siento que no están todavía. En este disco, Taracá, hay una que se llama El tambor chico, que alude a nuestro ritmo afro uruguayo. La compuse en 2013, pero no encontraba su sitio, le faltaba algo. Hasta que, un día, encendí la grabadora y salió de una vez: esa canción la escribí en 13 años y quince minutos.. Parece una condena.. Qué va. Cuando estoy en periodo de escritura, trabajo ocho horas diarias para hacer un disco, y luego estoy año y medio o dos sin escribir, cultivando esa planta y preparando el abono de la siguiente. En esta gira, por ejemplo, estoy absorbiendo cosas. El otro día, por ejemplo, anoté una cosa. ¿No te pasa que, a veces, parece que todo el mundo en el trabajo puede ser tu hijo?. Uy tu hijo: y tu nieto.. Jaja. Ya me pasa. Algunos de los músicos y músicas de mi banda podrían serlo, porque le saco más de 20 años a sus padres.. ¿Y eso cómo se lleva? Siempre se nos pregunta a las mujeres, no a los hombres.. Pues va cambiando la sensación al ver cómo un sistema entero se deteriora poco a poco. Tiene un lado duro: ves foto antiguas tuyas y dices: mira, no me daba cuenta de que fui hermoso en determinado momento, y yo pensaba que era feo, y, sin embargo, cuesta no verse feo ahora.. Además, usted, como médico, sabe lo que nos espera.. Sí, sé las cosas que pasan y, peor, las que pueden pasar. Lo peor de haber sido médico y no ejercer desde hace 30 años es que te acuerdas solo de lo malo. Solo te queda la hipocondria. Las personas que viven conmigo te dirían que soy un hipocondríaco severo, yo creo que soy lo justo. Si lo piensas, vivimos de milagro. Vencer la entropía y mantener una estructura en bipedestación durante 80 años teniendo la ilusión de que es una entidad con identidad es, claramente, un milagro. Una locura.. ¿Le ha entrado el ‘carpe diem’?. Absolutamente. En cuanto acabe la entrevista me voy a una clase de baile candombe. Tomo clases de baile en todos los lugares a los que voy a actuar. Aprendí tarde y soy malo, pero voluntarioso. Creo que estoy mucho más conectado con mi cuerpo que cuando tenía 25 o 30 años. Desde que cumplí los 50 tengo como una especie de alegría del cuerpo, de decir: mira, úsalo, disfrútalo, porque se está yendo. Como dice Clint Eastwood: no dejo entrar al viejo. También es cierto que trabajo con gente más joven que yo. Y me encanta. Soy muy fan de Bad Bunny y me gusta Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra, no veo contradicción en eso. Todo eso está en mi canción Ante la duda, baila.. Drexler, en la sede de su discográfica en Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ. ¿Cómo le afecta al ego escribir para otros?. Bueno, ahora lo hago de vez en cuando. Todavía me llama Shakira cuando tiene un lío con alguna letra. No te olvides que le escribí Loba y Waka, waka. Ahora nos veremos en Madrid, en su residencia, soy amigo de la casa y hablamos mucho.. ‘Loba’ es un himno feminista. Lo es. Y estoy muy orgulloso de haber metido la palabra ‘licántropa’, en femenino.. ¿Le gustaría que la RAE reconociera una palabra suya?. Jaja. Pues mira, por ejemplo, Taracá, que es el título del disco, es un neologismo del que estoy orgulloso, porque, aparte de ser la onomatopeya del tambor chico, también es una declaración de amor a lo hispanoamericano, concepto que me gusta más que lo latino, porque incluye a Brasil y Portugal. Yo, cuando estoy en Uruguay, digo acá, y cuando estoy en Madrid, aquí. Es un cambio automático. Soy un madrileño nacido en Montevideo. Cruzo 20 veces al año el Atlántico, vivo en un jet lag continuo.. Usted escribe canciones de amor. Lleva muchos años con Leonor Watling. ¿Cómo evoluciona el amor con el tiempo?. Mira, escribir canciones es un ejercicio subconsciente. Al menos, el tipo de canción que a mí me gusta. También puedo escribirlas de puro oficio, sentarme una semana y rimar para otra persona, pero escribir desconectado de lo que siento no es lo que me gusta. Entonces, a veces, escribiendo, se me paran los pelos de punta, se me llenan los ojos de lágrimas, y sigo por ahí. Entonces, mis canciones son muy reveladoras de mí, a mi pesar. No tengo un diario personal, pero tengo las canciones.. Tendré que escuchar las nuevas, entonces.. Hay una, que se llama ¿Cómo se ama?, que entra y sale en el misterio del amor, en intentar entender cuál es su núcleo central. Amar sin ser amado no nos sirve del todo, y que te amen, sin amar tú, tampoco. Pero cuando se juntan los dos polos, amar y ser amado a la vez durante décadas es un milagro. Igual que el de la vida, del que hablábamos antes. El amor es un desequilibrio estable. Si partimos de la base de que es imposible vivir en pareja tanto tiempo, uno va encontrando la alegría de sacarlo adelante, contra todo pronóstico.. ¿Ha hecho el ejercicio de pedirle una canción ‘de Drexler’ a la IA?. Sí, y resultó malísimo. No solo le he pedido una canción, sino formatos de versos en métrica fija, que es más fácil, pero no. Mira, hay una definición de poesía de Allen Ginsberg que me encanta: “la poesía es palabra empoderada”. La IA tiene la capacidad de escribir sintáctica y semánticamente de manera perfecta, pero no va a encontrar dos palabras, una detrás de la otra, que, juntas, se empoderen. La IA es un constructor de promedios y la poesía es, exactamente, un destructor de promedios.. ¿Cuál es su estado de ánimo ante el panorama político?. He dejado de opinar públicamente de política. De opinar, en general. Me parece un acto de soberbia pensar que, porque escribes canciones, debes opinar sobre todo. Claro que tengo una opinión, pero prefiero los puentes. La opinión polariza y el puente te lleva a ponerte en el lugar del otro, y eso es esencial para mí. La música es un elemento de sincronía. Por eso, hace 45.000 años, ya había una flauta de hueso de mamut tallada que encontraron en Alemania con una escala pentatónica como las que se usan hoy en día, 30.000 años antes que entendiéramos que poner una semilla y taparla te iba a dar de comer. La música es una herramienta de sincronización y de ponerte en la piel del otro. Y eso era y sigue siendo un ejercicio de resistencia.. Cuando Jorge Drexler (Montevideo, Uruguay, 61 años) se reconoció a sí mismo como «cancionista», ya había escrito varias canciones de éxito para él y para otros. Pero no fue hasta 2004, con la composición y el éxito instantáneo de su tema Todo se transforma cuando se aceptó a sí mismo como tal. Antes, había estudiado y ejercido la medicina, en la especialidad de otorrinolaringología, en su Uruguay natal. Diecisiete Grammy Latinos y un Oscar a la mejor canción original después, estrena ahora la gira española de su disco ‘Taracá’.
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