Rubén Olmo encara su última etapa como director del Ballet Nacional de España (dejará la compañía en 2027) igual que la inició: con un pie en la renovación y otro en lo clásico. Desde ambas orillas flota el programa doble que se estrenó la noche del sábado en el Teatro de la Zarzuela, formado por el estreno absoluto de Flamenco-Rock-Andaluz, que rinde homenaje a la banda Triana, y la reposición de Medea, el clásico de Granero de cuyo estreno se cumplen 42 años. Y desde uno y otro lado se alzan triunfadores los bailarines de la compañía estatal. Ya sea como un bloque colectivo y compacto en la primera obra (en la que los 28 intérpretes permanecen casi todo el rato en escena), o con representaciones individuales, como la Medea que desempeña la bailarina Inmaculada Salomón, absolutamente soberbia y a la altura de otras grandes que la encarnaron antes, como Manuela Vargas o Merche Esmeralda. Seguir leyendoFlamenco-Rock-Andaluz / MedeaFlamenco-Rock-AndaluzBallet Nacional de EspañaDirección: Rubén OlmoMúsica: Jesús de la Rosa Luque, Ángeles Toledano, Harto RodríguezAdaptación musical y colaboración especial: Ángeles ToledanoMedeaOrquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM)Director musical: Manuel CovesCoreografía: José GraneroMúsica: Manolo SanlúcarInmaculada Salomón (días 11, 12, 14, 15, 16, 17, 18 y 19 de julio)Esther Jurado (días 21 y 22 de julio)Del 11 al 22 de julio en el Teatro de la Zarzuela, Madrid.
El Ballet Nacional de España recupera el clásico de Granero en el que brilla la primera bailarina de la compañía estatal
Rubén Olmo encara su última etapa como director del Ballet Nacional de España (dejará la compañía en 2027) igual que la inició: con un pie en la renovación y otro en lo clásico. Desde ambas orillas flota el programa doble que se estrenó la noche del sábado en el Teatro de la Zarzuela, formado por el estreno absoluto de Flamenco-Rock-Andaluz, que rinde homenaje a la banda Triana, y la reposición de Medea, el clásico de Granero de cuyo estreno se cumplen 42 años. Y desde uno y otro lado se alzan triunfadores los bailarines de la compañía estatal. Ya sea como un bloque colectivo y compacto en la primera obra (en la que los 28 intérpretes permanecen casi todo el rato en escena), o con representaciones individuales como la Medea que desempeña la bailarina Inmaculada Salomón, absolutamente soberbia y a la altura de otras grandes que la encarnaron antes como Manuela Vargas o Merche Esmeralda. Más informaciónCon coreografía de Rafaela Carrasco, Flamenco-Rock-Andaluz abrió la velada con una ráfaga de novedades. La primera responde a su formato de concierto bailado. Los músicos, Ángeles Toledano en el centro, gran protagonista de la partitura junto a cuatro intérpretes (que incluyen guitarra eléctrica y batería, otra novedad), aparecen dispuestos encima de una plataforma. Ocupan la mitad del escenario a lo largo y ancho y son artífices de una sorprendente apertura que marca el formato de concierto, también subrayado con la disposición inicial de los bailarines que se colocan mirando hacia la banda y de espaldas al patio de butacas. Suenan los primeros acordes de uno de los clásicos de Triana, Sé de un lugar, y pronto se entiende que aunque el flamenco rock progresivo de este mítico grupo de los setenta, sigue en el centro de la propuesta danzada, se pierde algo del carácter psicodélico que pautó la banda desde el flamenco. Aún así, la adaptación musical de este tema y otros como Abre la puerta, se siente rica en matices y alcanza lugares interesantes con la voz de Toledano. Otro momento de ‘Flamenco-Rock-Andaluz’.Fernando MarcosDe las tres escenas que trazan este trabajo de 35 minutos, destaca especialmente la tercera, sobre todo a nivel coreográfico. Se siente de manera más clara la riqueza del vocabulario que Carrasco traslada a los bailarines del BNE y que estos devuelven de manera aun más fértil. También se percibe la influencia de Pina Bausch, como ocurre en otras obras de Carrasco, aquí con esa diagonal que deviene en círculo, de manera orgánica y resuelta. A Flamenco-Rock-Andaluz solo le falta una imagen final más contundente, a la altura de lo mostrado. Medea, el clásico de José Granero estrenado en 1984, con partitura musical de Manolo Sanlúcar y libreto de Miguel Narros, gana un nuevo nombre para la posteridad: el de Inmaculada Salomón, que se estrenaba anoche como hechicera con momentos absolutamente arrebatadores. Como el dúo de fuego y precisión que interpreta junto a su amante traicioner
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