La secuencia podría ser la siguiente: los ojos ven, en tiempo real y desde el teléfono móvil, el despliegue de brutalidad de un Gobierno autoritario en cualquier parte del globo. El cuerpo se descompone por la repulsión. La mente se activa y busca la forma de responder mediante la acción. Hay un enorme potencial político en la náusea, en sentir el estómago revolverse hasta la incomodidad, defiende el escritor Enrique Díaz Álvarez, que explora en su nuevo ensayo, Lo intolerable (Anagrama), la fórmula para salir de la pasividad con la que la ciudadanía asiste a una barbarie cada vez más normalizada. “Hay una política de la crueldad que está ampliando nuestro umbral de tolerancia a niveles nunca vistos. Estamos soportándolo todo. Perturba la brutalidad de Trump o de Netanyahu, pero también nuestra insensibilidad”, argumenta el mexicano, profesor de pensamiento político contemporáneo en la UNAM: “La tolerancia nació para encarar el fanatismo y hoy se asemeja más a la indolencia y la dejadez”. Seguir leyendo
En ‘Lo intolerable’, el ensayista mexicano exhorta a pensar con todo el cuerpo para combatir la política de la crueldad de Gobiernos como el de Netanyahu o Trump
La secuencia podría ser la siguiente: los ojos ven, en tiempo real y desde el teléfono móvil, el despliegue de brutalidad de un Gobierno autoritario en cualquier parte del globo. El cuerpo se descompone por la repulsión. La mente se activa y busca la forma de responder mediante la acción. Hay un enorme potencial político en la náusea, en sentir el estómago revolverse hasta la incomodidad, defiende el escritor Enrique Díaz Álvarez, que explora en su nuevo ensayo, Lo intolerable (Anagrama), la fórmula para salir de la pasividad con la que la ciudadanía asiste a una barbarie cada vez más normalizada. “Hay una política de la crueldad que está ampliando nuestro umbral de tolerancia a niveles nunca vistos. Estamos soportándolo todo. Perturba la brutalidad de Trump o de Netanyahu, pero también nuestra insensibilidad”, argumenta el mexicano, profesor de pensamiento político contemporáneo en la UNAM: “La tolerancia nació para encarar el fanatismo y hoy se asemeja más a la indolencia y la dejadez”.Después de hacerse con el premio Anagrama de ensayo en 2021 con La palabra que aparece, Díaz Álvarez vuelve a sumergirse en la importancia de los testimonios, “el último refugio de las víctimas”, para despertar emociones en el que lee, escucha o mira que le inviten o le obliguen a movilizarse contra lo que las injusticias que le rodean. “Intento apelar a una razón narrativa o poética, buscando la palabra precisa, porque muchas veces la razón no alcanza y sí alcanza la emoción”, plantea él, que defiende el lenguaje como “un campo de batalla en sí mismo” en una época de “ruido, mentira e insulto”. “Hay que buscar las palabras más justas que tengamos. Hay que narrar y pensar con toda la fuerza del lenguaje. Si los fanáticos de lo propio buscan desvincularnos, aislarnos, justamente la palabra nos puede vincular, nos puede afectar y condoler”, reivindica. El ensayo comienza con una de las imágenes que dan forma al momento actual, un operativo de ICE, la agencia migratoria estadounidense, contra una familia extranjera, solo para volver décadas atrás y rastrear escenas similares que convocaron a la acción a quienes las presenciaron, ya entonces, con la indignación en la boca del estómago: del experimento en las cárceles del equipo comandado por el teórico Michel Foucault a los textos sobre el trato a los migrantes del sur de Europa del escritor John Berger, pasando por la lucha antirracista de Angela Davis. Una historia breve de algunas de las infamias más recientes en las que los testimonios fueron fundamentales para hacer que algo se moviera, por pequeño que fuera, en el cuerpo social. En ellas había un motor fundamental que invitaba a la acción, el sonrojo ante conductas que Estados pretendidamente democráticos llevaban a cabo en nombre de su ciudadanía. “La vergüenza es una de las emociones más políticas que existe. Es la emoción social por excelencia”, sostiene el escritor. “La
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