Que el derecho a la vivienda tiene protección constitucional no lo niega nadie. Como nadie puede negar que transitar por la calle o conducir de Madrid a Barcelona también lo es. ¿Alguien se imagina que la acera estuviese en manos de Ferrovial e ir a por el pan nos costase cinco euros? Como desplazarse es indudablemente libre, se protege. ¿Y tener una casa? Somos unos millones de españoles “obligados” a vivir en un número de hogares finito. El Estado debe garantizar que todo el mundo tenga un techo y el mercado no puede ir por libre con lógicas voraces. Igual que mi pueblo no puede cobrar por pasear, el Estado no puede vender al mercado libre el derecho a habitar una vivienda digna. Ese derecho debe ser protegido por normas que regulen que los inversores tengan beneficios decentes y los inquilinos paguen alquileres decentes.. Seguir leyendo
Las cartas de este miércoles hablan sobre la crisis habitacional, el uso de la palabra genocidio, las intenciones de Donald Trump en Venezuela y el desprecio por la amabilidad
Cartas al director. Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión. Las cartas de este miércoles hablan sobre la crisis habitacional, el uso de la palabra genocidio, las intenciones de Donald Trump en Venezuela y el desprecio por la amabilidad. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Un manifestante prepara un cartel durante la acampada en la Puerta del Sol, en Madrid, este martes.SAMUEL SANCHEZ. Que el derecho a la vivienda tiene protección constitucional no lo niega nadie. Como nadie puede negar que transitar por la calle o conducir de Madrid a Barcelona también lo es. ¿Alguien se imagina que la acera estuviese en manos de Ferrovial e ir a por el pan nos costase cinco euros? Como desplazarse es indudablemente libre, se protege. ¿Y tener una casa? Somos unos millones de españoles “obligados” a vivir en un número de hogares finito. El Estado debe garantizar que todo el mundo tenga un techo y el mercado no puede ir por libre con lógicas voraces. Igual que mi pueblo no puede cobrar por pasear, el Estado no puede vender al mercado libre el derecho a habitar una vivienda digna. Ese derecho debe ser protegido por normas que regulen que los inversores tengan beneficios decentes y los inquilinos paguen alquileres decentes.. Víctor Martín Antón. Madrid. Cuando las palabras dejan de discutir. La escritora Lina Meruane tiene todo el derecho a sostener que en Gaza se comete un genocidio. Lo que me inquieta es que “genocidio” deje de funcionar como una categoría jurídica discutible y pase a operar como veredicto moral. Raphael Lemkin acuñó la palabra para nombrar un crimen específico; la Convención exige actos determinados y la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Esa precisión no disminuye el horror palestino, lo toma en serio. En 2023, Meruane estuvo en Blue Metropolis, el festival literario internacional donde dirijo la programación en español y portugués, junto a Philippe Sands, cuya obra insiste justamente en distinguir genocidio de crímenes de lesa humanidad. Invocar al “escritor judío Victor Klemperer” para cuestionar a otra escritora convierte su identidad en una credencial retórica: el judío autorizado contra la judía incómoda. Klemperer puede iluminar el debate, no clausurarlo. Una palabra tan grave no debería terminar una conversación, sino obligar a hacerla más rigurosa.. Ingrid Bejerman. Montreal (Canadá). De ABBA a la ONU. Lo que sé sobre Venezuela me llega filtrado por la voz quebrada de algún amigo que me cuenta por videollamada sobre otro apagón. Desde fuera se ven cosas que quizás cuesta más identificar en medio de la supervivencia cotidiana. “El vencedor se queda con el botín”, dijo el presidente Donald Trump, refiriéndose al dinero del petróleo venezolano, ante la Asamblea de la ONU. No sé si alguien en la sala habrá pensado en la canción de ABBA. Aunque El ganador se lo lleva todo habla de una ruptura amorosa, su título dice lo que la política internacional rara vez se permite confesar: nunca habrá un reparto justo, ni consuelo para quien pierde.. Jhonathan Gómez Zandoval. Barcelona. Ternura radical. Escucho con frecuencia: “De tan buena, eres tonta”. Es una frase que siempre me ha dolido. Tanto individualismo nos ha afectado hasta el punto de que ya no concebimos los actos de amabilidad como algo normal, sino al contrario, hemos aprendido a darles una connotación negativa. Escojo la ternura radical: aquella que hace que el otro se cuestione si realmente merece recibirla, en lugar de hacerme cuestionar a mí si soy tonta por ofrecerla.. Celia Contreras Bustos. Jaén. Los textos tienen que enviarse exclusivamente a EL PAÍS y no deben tener más de 200 palabras (1.250 caracteres sin espacios). Deben constar nombre y apellidos, ciudad, teléfono y DNI o pasaporte de sus autores. EL PAÍS se reserva el derecho de publicarlos, resumirlos o extractarlos.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Archivado En. Opinión. Vivienda. Alquiler habitaciones. Inquilinos vivienda. Desahucios. Propietarios vivienda. Viviendas alquiler. Comunidad de Madrid. Comunidades autónomas. Gobierno de España. Derechos civiles. Palestina. Genocidio. Israel. Ariana Harwicz. Escritores. Canadá. Hamás. Conflicto árabe-israelí. Franja Gaza. ONU. Donald Trump. Estados Unidos. Venezuela. Petróleo. Chavismo. Delcy Rodríguez. Abba. Relaciones humanas. Civismo. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
