Con Illia Razumeiko nunca se sabe si se atrinchera en la ironía por timidez o como recurso artístico. Lo cierto es que, según él, el hecho de que los artistas de su compañía -además de él mismo- aparezcan desnudos de forma recurrente en sus interpretaciones es un simple asunto de presupuesto. «Imagine lo que nos ahorramos en vestuario», dice. El pasado mes de noviembre, durante la última representación de Gaia-24: Opera del Mondo en Kiev, el compositor ucraniano optó por algo más discreto: una especie de batín con flecos color púrpura y un globo terráqueo similar a los que se usan en las escuelas.Las elecciones estéticas de Razumeiko son siempre tan singulares como las propias representaciones que idea. La ópera combina la tradición musical ucraniana con una puesta en escena totalmente atípica, en la que los intérpretes completamente desnudos caminan entre los asientos de los espectadores, después salen de la misma guisa -sin ropa- a tocar violines, violonchelos, arpas o baterías, para continuar con una mezcla de heavy metal o K-pop. Como explica el compositor y director en un encuentro con un reducido grupo de reporteros, Gaia-24 es la punta de lanza de uno de sus principales objetivos: «Deconstruir la opera». El fin último es alejarse de la omnipresente tutela de autores rusos como Chaikovski, Rimski-Kórsakov o Stravinski, cuyas composiciones fueron casi omnipresentes en los teatros de la Ucrania soviética. «Rusia siempre ha instrumentalizado la música y la cultura, en general, en favor de sus intereses. Cada día siguen muriendo compatriotas ucranianos, así que ahora mismo no podemos volver a El lago de los cisnes. Nos tenemos que alejar del neocolonialismo. Yo me eduqué en ruso, pero mientras los rusos quieran matarme no existirá ninguna posibilidad de diálogo», aclara después, en conversación con La Lectura.El esfuerzo de Razumeiko, su compañero de creación Roman Grygoriv y del resto de integrantes de Opera Aperta es, quizás, el proyecto más singular del entorno musical ucraniano para romper los lazos con una escuela tan significada como la ópera rusa que alcanzó su clímax en el siglo XIX bajo figuras de la talla de los mencionados Piotr Chaikovski o Nikolái Rimski-Kórsakov de su coetáneo Modest Músorgski o de sus sucesores del siglo XX Serguéi Rajmáninov o Ígor Stravinski. Mientras que para algunas compañías ucranianas, como la Opera Nacional de Kiev o sus homólogas de Leópolis y Járkiv, desvincularse de las partituras rusas a partir del 2022 ha supuesto recurrir a piezas del legado clásico de Giuseppe Verdi o de Georges Bizet, el esfuerzo de Opera Aperta les ha llevado a lugares tan remotos como el mar de Aral, Chernóbil o la aldea cántabra de Silió, hasta donde viajó Razumeiko para documentarse sobre el festival de máscaras que celebra ese villorrio.Si Gaia-24 surgió del desastre que provocó la destrucción por parte del ejército ruso de la presa de Kajovka en junio del 202
La Lectura // elmundo
La innovadora propuesta de la compañía ucraniana Opera Aperta, de Illia Razumeiko, es la punta de lanza artística de una nación que lucha por la independencia cultural Leer
La innovadora propuesta de la compañía ucraniana Opera Aperta, de Illia Razumeiko, es la punta de lanza artística de una nación que lucha por la independencia cultural Leer
