El médico e investigador británico-alemán Edzard Ernst ha dedicado casi medio siglo a someter a escrutinio, con el rigor de la evidencia científica, las afirmaciones de las terapias complementarias y alternativas. Fue jefe del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad de Viena y, desde 1993, catedrático en la Universidad de Exeter, lugar donde creó la primera asignatura universitaria del mundo dedicada a la medicina complementaria. Ha publicado más de 1.000 artículos científicos y más de 50 libros, de los cuales tres se han enfocado en la medicina durante el Tercer Reich. The Leopard Lily Project: A Story of Nazi Pseudoscience (El Proyecto del Lirio Leopardo: una historia de pseudociencia nazi, en ingles) es el último de esa trilogía.. Seguir leyendo
El médico e investigador británico-alemán Edzard Ernst ha dedicado casi medio siglo a someter a escrutinio, con el rigor de la evidencia científica, las afirmaciones de las terapias complementarias y alternativas. Fue jefe del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad de Viena y, desde 1993, catedrático en la Universidad de Exeter, lugar donde creó la primera asignatura universitaria del mundo dedicada a la medicina complementaria. Ha publicado más de 1.000 artículos científicos y más de 50 libros, de los cuales tres se han enfocado en la medicina durante el Tercer Reich. The Leopard Lily Project: A Story of Nazi Pseudoscience (El Proyecto del Lirio Leopardo: una historia de pseudociencia nazi, en ingles) es el último de esa trilogía. Seguir leyendo
El médico e investigador británico-alemán Edzard Ernst ha dedicado casi medio siglo a someter a escrutinio, con el rigor de la evidencia científica, las afirmaciones de las terapias complementarias y alternativas. Fue jefe del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad de Viena y, desde 1993, catedrático en la Universidad de Exeter, lugar donde creó la primera asignatura universitaria del mundo dedicada a la medicina complementaria. Ha publicado más de 1.000 artículos científicos y más de 50 libros, de los cuales tres se han enfocado en la medicina durante el Tercer Reich. The Leopard Lily Project: A Story of Nazi Pseudoscience (El Proyecto del Lirio Leopardo: una historia de pseudociencia nazi, en ingles) es el último de esa trilogía.. En esta publicación, Ernst, de 78 años, reconstruye el intento de los nazis de desarrollar un método de esterilización masiva a partir de la Dieffenbachia seguine (conocida como Leopard Lily en inglés), una planta originaria de las selvas tropicales de América Central y del Sur. Se trata de un episodio prácticamente desconocido ocurrido durante 1941, cuando el médico austríaco Adolf Pokorny escribió a Heinrich Himmler después de enterarse de unos experimentos en ratas que sugerían que extractos de la planta podían provocar infertilidad. Si el método funcionaba, unas tres millones de personas de los territorios ocupados del Este perderían la capacidad de tener hijos. La idea despertó desde el primer momento el interés del régimen, que ordenó estudiar su viabilidad. Sin embargo, nunca llegó a convertirse en el programa de dominación y exterminio que imaginaban. No por falta de voluntad, cuenta Ernst, sino por una combinación de obstáculos científicos y materiales.. Pregunta. ¿El proyecto debería entenderse como parte del plan de exterminio nazi?. Respuesta. Sí, porque lo fue. Aunque nunca llegó a aplicarse, como proyecto fue en extremo genocida. Si hubiera tenido éxito, habría matado a millones de personas. Ese era exactamente el plan para las poblaciones del Este. El proyecto refleja la determinación de los nazis de gobernar Europa y de hacerlo aplicando leyes de higiene racial.. P. ¿Qué papel desempeñaron la pseudociencia y la ideología política durante el Tercer Reich?. R. Los nazis se aferraron a una ciencia muy deficiente para convertirla en instrumento de sus crímenes. Este es uno de los muchos ejemplos. El Proyecto Leopard Lily no era ético y fue impulsado por personas que no tenían ninguna comprensión de la ciencia. Como señalé, es un caso paradigmático. Himmler se hizo pasar por un científico y estaba convencido de serlo. Desde esa falsa autoridad, llevó a cabo numerosos proyectos delictivos cuyo fundamento era solo pseudociencia.. P. La historia es poco conocida. ¿Cómo la descubrió?. R. Mi interés por lo que ocurrió durante la época de los nazis, particularmente en el campo de la medicina, viene de larga data. Se remonta a cuando me nombraron profesor en la Universidad de Medicina de Viena y me topé con la historia de mi propio departamento. Cuando los nazis tomaron el poder en 1933, el centro estaba dirigido por un médico judío. Fue despedido y destituido, como muchos de sus colegas que también lo eran. La escuela de medicina fue purgada. Cuando me enteré de esta historia, me avergoncé lo suficiente como para escribir un artículo sobre la historia de la universidad, que entonces despertó mucho interés y motivó más investigaciones. Desde entonces, he seguido ese hilo como una especie de pasatiempo intelectual. Nunca fue mi ocupación principal estudiar la medicina nazi.. P. ¿Qué tipo de evidencias tenían para asegurar que la planta podía esterilizar a alguien?. R. Pokorny se basó en un artículo publicado en una revista médica. Allí se afirmaba que era posible esterilizar ratas administrándoles extractos de la planta y creyó que el mismo efecto podía reproducirse en seres humanos. Himmler aceptó la idea sin cuestionarla y estaban más o menos preparados para probarla en campos de concentración. Pero la planta proviene de Sudamérica y no crecería en el clima alemán. Habría sido necesario grandes cantidades de esa planta y, por lo tanto, se necesitarían invernaderos que Alemania no tenía. Cuando empezaron a construirlos, la guerra se apoderó del país y, por suerte, el proyecto nunca se materializó.. P. Usted afirma que este proyecto no buscaba matar a sus víctimas de inmediato, sino impedir que se reprodujeran mientras eran explotadas como mano de obra.. R. El genocidio comenzó con un programa en el que se asesinaba a personas que se consideraban indignas de vivir, como los discapacitados, personas con enfermedades mentales. Los nazis decidieron que costaban demasiado dinero y que no eran productivos. Por lo tanto, idearon métodos para matarlos, como cámaras de gas. Esto es importante porque el Holocausto se promulgó sobre la base de matar a millones de personas en cámaras de gas y la metodología para hacerlo provino del programa de eutanasia que acabo de mencionar. En primer lugar, se esterilizó a personas que eran consideradas genéticamente inferiores. Después vino la matanza de quienes no eran productivos. Y finalmente, la de los judíos. La metodología era muy similar, si no la misma, a lo largo de estas diferentes etapas.. P. ¿Cuál cree que es la lección más importante que la comunidad científica y la sociedad deben recordar sobre el uso del conocimiento científico en este tipo de contextos?. R. Creo que la historia en sí misma es interesante. Está casi olvidada y tiene muchísimas ramificaciones. Pero, además, tiene una lección. Los científicos deben tener mucho cuidado con los políticos de dudosa moral. En Estados Unidos, la ciencia está bajo el mando de la ideología. Si piensas en lo que está haciendo Trump, son cosas que van claramente en contra del interés público, en contra de la salud pública. Y, por supuesto, los nazis tenían dimensiones más extremas y más criminales, pero creo que hay una pendiente resbaladiza.. P. ¿Considera entonces que ese peligro sigue latente?. R. Sí, el peligro existe de manera muy aguda. La ciencia avanza galopando. La tecnología es a menudo más rápida que nuestros estándares éticos. Por lo tanto, no podemos mantenernos al día con muchos avances y tenemos que ser muy cuidadosos. Sobre todo cuando nos encontramos con personas obsesionadas con las ideologías y las acciones delictivas. Los nazis son el mejor ejemplo de ello. Estas cosas solo pueden ocurrir en estados totalitarios. Tenemos salvaguardas en países como España, Alemania e Inglaterra, por ejemplo, que, casi con toda seguridad, evitarían proyectos como el que he descrito. Por lo tanto, necesitamos una combinación de pseudociencia y gobierno totalitario donde el sentido común y las leyes cuentan cada vez menos.
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