En su diario, el poeta Cesare Pavese escribió: «Todo esto es repugnante». No hablemos más. Una señal. Me niego a escribir más. Unos días antes de su suicidio, le confesó a su amiga Pierina que nunca había despertado junto a una mujer o sentido la mirada que una mujer enamorada otorga a su amante. Ni siquiera recibió el amor maternal de su madre que todo niño merece. Su personalidad introvertida, amarga, pesimista y su tez cenicienta no le ayudaron en nada a atraer a una mujer. El último romance no correspondido de Pavese fue con la actriz estadounidense Constance Dowling, famosa por sus ojos avellana, mientras filmaba una película en Roma.
En su diario, el poeta Cesare Pavese escribió: «Todo esto es repugnante». No hablemos más. Una señal. Me niego a escribir más. Unos días antes de su suicidio, le confesó a su amiga Pierina que nunca había despertado junto a una mujer o sentido la mirada que una mujer enamorada otorga a su amante. Ni siquiera recibió el amor maternal de su madre que todo niño merece. Su personalidad introvertida, amarga, pesimista y su tez cenicienta no le ayudaron en nada a atraer a una mujer. El último romance no correspondido de Pavese fue con la actriz estadounidense Constance Dowling, famosa por sus ojos avellana, mientras filmaba una película en Roma.
En su diario, el poeta Cesare Pavese escribió: «Todo esto es repugnante». No hablemos más. Una señal. Me niego a escribir más. Unos días antes de su suicidio, le confesó a su amiga Pierina que nunca había despertado junto a una mujer o sentido la mirada que una mujer enamorada otorga a su amante. Ni siquiera recibió el amor maternal de su madre que todo niño merece. Su personalidad introvertida, amarga, pesimista y su tez cenicienta no le ayudaron en nada a atraer a una mujer. El último romance no correspondido de Pavese fue con la actriz estadounidense Constance Dowling, famosa por sus ojos avellana, mientras filmaba una película en Roma.
